Tu huella sin voto
Andrés Gómez Vela *
A finales del 70, un grupo de policías llegó a mi pueblo, Pocoata (Norte de Potosí). El comandante, vientre abultado, cetrino y ojos pitañosos, infló el estómago y preguntó a los curiosos y curiosas que nos pusimos delante del vehículo policial: “¿quiénes no tienen carné en este pueblo?” No esperó respuesta y completó: “vayan e informen a sus vecinos, vecinas, madres, padres, hermanos, a todos; la Policía Bolivia les entregará carnés”, exclamó. “Tukuyman, tukuyman willaychis (avisen a todos)”, remató en quechua. Miradas y sonrisas cómplices y nos convertimos en ocasionales pregoneros.
Era domingo, día de feria en el pueblo, y se acercó una mujer de aproximadamente 30 años, acompañado de su hijo. Ajsu (vestido de mujer quechua) hecha jirones, rebozo (manta) verde con flores descoloridas y abarcas de goma que en cada pisada dejaban las huellas de una transnacional: good year. “¿Ima sutiyqui? (qué te llamas)”, preguntó el mismo policía que nos convirtió en pregoneros un día antes. “Exaltación Jachatakjo”, respondió lacónicamente. “Imawuan ima (qué más)”, insistió. “Chaylla (eso nomás es mi nombre)”. ¿Cuándo naciste? “Mi mamá dice que nací cuando estaban floreciendo los duraznos y rebrotaban los sauces”. ¿Cuándo es eso? “Cuándo empieza la siembra” ¿Qué año? Silencio. Los dos policías se miraron: “Estas pobres indias no saben ni cuándo han nacido, carajo”, comentaron. “Es joven nomás debe tener entre 30 y 35 años”, dijo uno de ellos. “Anótale como Exaltación Jachatakjo Jachatakjo”. ¿Y su fecha de nacimiento? “Ponle al cálculo, debe ser septiembre de 1940, que sea 15 de septiembre de 1940″. Exaltación Jachatakjo quedó bautizada y le entregaron su carné de identidad. No sé qué será de su vida, pero 30 años después, ella seguirá excluida de las decisiones del país, de la elección de su futuro, está vez con el rótulo de “observada”.
Uno tras otro pasaron los “invisibles” y las “invisibles” de la vida en busca de una identidad. ¿Nombre? “Gabino”. ¿Apellido? Ankjayo. ¿Gabino Ankjayo? Sí. ¿Fecha de nacimiento? Otra vez silencio. ¿Cuándo naciste? El aludido mira a su madre que estaba a su lado en espera de auxilio (A Gabino, jamás le cantaron un happy birthday, ni le invitaron una torta, ni le felicitaron, ni le abrazaron ni le regalaron un vino). “Mi hijo ha nacido cerca de Carnavales, ese año ha llovido mucho”. “Carajo, encima el carnaval es fecha movible, cuándo putas habrá nacido este chango”. “Ponle en febrero, 20 ó 22, debe tener 15 años o algo más”. 30 años después el Organismo Electoral Plurinacional sigue ignorando a Gabino, y los políticos de derecha lo siguen considerando como a un “bárbaro” (extranjero sin derechos en Grecia). Como él hay más de 400 mil, privados del derecho básico de la democracia: el voto. Marginado del voto automáticamente será excluido de la posibilidad de elegir a la persona o al grupo de personas que administrarán su futuro.
Pasado el meridiano de los años 80. Me fui al cuartel con mi amigo Eduardo Solano. Nos presentamos en Sucre, en el Tejar. Como faltaban soldados, fuimos reclutando en el camino. Cayeron varios indígenas, entre ellos, un Jalkja, Andrés, quien vestía calzona (pantalón) hasta media nalga y camisa larga que cubría la parte que debía hacerlo la calzona. Muy parecido a la pinta de los hiphopheros de hoy. Mirada apacible y voz de trueno. Todo blanco, incluso su sombrero casi diminuto. Inmediatamente lo apodamos: “soldado mejicano”. Fila india para registrarse en Abapó Izozog, Regimiento Marzana, 7 de infantería, pleno Chaco, 40 grados bajo sombra. Le llegó el turno a Ramón. No cargaba consigo su certificado de nacimiento, menos una libreta escolar. ¿Cuándo naciste? Preguntó el entonces subteniente Guido Flores Bellido. “El día de San Andrés”. Recordaba muy bien ese detalle el “soldado mejicano” porque su padre le había contado que el cura del pueblo de Antora (Potosí) le había bautizado con ese nombre tras fijarse el calendario. En su comunidad le llamaban Andrisi, pero recibió su Libreta de Servicio Militar color rosado con el nombre de Andrés y todos los honores de ley. Otra historia con los datos calculados y la vida verdadera.
A todas estas personas ya les tomaron sus huellas, pero por lo visto nunca les tomaron en serio como ciudadanos con derecho a participar en las decisiones públicas. No sé si estarán entre los 400 mil, pero sí los conocí y vi como les entregaron sus carnés y sus libretas de servicio militar. ¿De qué lado quedarse tras haber visto esta exclusión?
Por lo visto fue un mero slogan la frase “Tu huella, tu voto”. Estas personas tienen huella, pero no tienen voto. Dudaban de su certificado, entonces les pidieron sus huellas, ahora dudan de sus huellas. El Estado (léase los políticos con espíritu hitleriano) no certificaron su nacimiento, pero sí lo identificaron con un carné de identidad y una libreta de servicio militar, pero como no certificó su nacimiento, ahora se niega a certificar sus huellas, en definitiva le niega la vida, le condena a la muerte civil.
Pronto se preguntarán si tienen alma y le exigirán un certificado. Un papel vale más que la certificación de Dios, un papel vale más que la carne y los huesos. Un papel vale más que la vida misma. ¡Qué injusta la Ley que ningunea al ser humano, más injustos aún quienes la aplican!
* Periodista y docente de la UMSA
BOLPRESS, 26 de noviembre de 2009
EXISTO, PERO NO PUEDO VOTAR
Tinku Verbal – Andrés Gómez Vela (Red Erbol)
Soy de carne y hueso, existo como Dios manda, pero no existo como elector para el ahora llamado Órgano Electoral Plurinacional (OEP). Es la frase que resume la realidad de 400.671 personas, que tienen huellas dactilares, pero no certificado de nacimiento. Dicho de otro modo, están ahí, pero son simples fantasmas para el OEP, que según la derecha “boicoteadora” de la participación ciudadana, había recuperado la credibilidad que nunca había perdido ante la mayoría de los bolivianos.
La decisión de la Corte subraya la gran diferencia entre hombre y ciudadano; entre ser humano y ciudadana. El hombre existe para Dios, el ser humano existe para la naturaleza, pero el ciudadano o la ciudadana no existe para el Estado, en este caso, no existe (o al menos está bajo sospecha) para el OEP. Y no existe porque el Estado no lo reconoció a través de un documento llamado certificado de nacimiento. En otras palabras no certificó que nació, no vio su nacimiento porque nació muy lejos de los hospitales, de las autoridades, de la burocracia, pero lo vio crecer, casarse, “servir a la patria” en el cuartel, trabajar en beneficio del país, le cobró impuestos, le aplicó sanciones.
¿Quiénes son estas personas que aún no son reconocidas como ciudadanos?
• Las mujeres y los hombres que nacieron en hogares pobres y analfabetos que nunca conocieron al Estado y si, en algún momento, los visitó fue para otorgarles un carné de identidad solo con dos testigos que certificaron que nació en la comunidad y que existe.
• Los hombres y las mujeres que nacieron en el área rural, que ni se enteraron de la existencia del Estado, porque éste nunca se manifestó y por tanto nunca le otorgó un certificado de nacimiento, pero sí lo maltrató.
• Los hombres que, sin haber sido reconocidos por el Estado, fueron a reconocer y a servir al Estado, yendo al cuartel; a cambio le dieron una libreta de servicio militar para agradecerle por sus servicios y reconocerlo finalmente como ciudadano tras 18 años de existencia fantasmal.
• Las mujeres que obtuvieron un certificado de nacimiento para casarse y luego cambiaron su nombre agregando la sílaba “de” entre dos apellidos. Por ejemplo, si su nombre de soltera era Francisca Calle Fernández y se casó con Valerio Condori Mamani, cambió su nombre -por el sentido de pertenencia y desconocimiento de la le- del siguiente modo: Francisco Calle de Condori. Con ese nombre obtuvo un carné de identidad y dio hijos a la Patria y ahora no existe para la OEP porque, según las leyes, basta una palabra para cambiar la identidad de una persona.
• Los hombres y las mujeres que recibieron casi en el mediodía de su existencia la visita del Estado, que les otorgó el Registro Único Nacional (RUN) para reconocer su existencia y asistió con ese documento a inscribirse y ahora no existe otra vez para el Estado, en específico para los vocales de la OEP.
• También están en este grupo los hombres y mujeres, en mínima cantidad, que intentan engañar la buena fé del Estado ya sea a través de doble identidad o alguna otra anomalía.
Y a todo esto, ¿quién es el Estado? En teoría, todos nosotros (la sociedad organizada), pero en la práctica, durante más de un siglo, fue una casta que gobernó el país y que ahora está desplazada del poder y hace mil peripecias lingüísticas para no ser marginada definitivamente.
¿Cuáles serán las consecuencias de esta hábil y sutil forma de marginar a los sempiternos excluidos del derecho a elegir su opción de futuro?
• En lo natural, la verificación científica de que el ser humano es muy diferente del ciudadano, el primero existe sin permiso de nadie, el segundo existe con el permiso del Estado y éste existe gracias a la existencia del ser humano (paradoja histórica) a quien hoy mata su existencia.
• En lo político, es una contradicción entre el derecho positivo y el derecho natural; el segundo reconoce su existe con todos sus derechos por el solo hecho de haber nacido vivo; y el primero reconoce su existencia sobre la base de leyes.
Lo más grave de toda este “apartheid electoral” es que el MAS, que por ahora es la esperanza precisamente de aquellos ninguneados por el Estado oligarca, perderá miles de votos, lo que significa que está en riesgo los dos tercios que pretende alcanzar justamente con todos los seres humanos que viven en el territorio boliviano.
Y si alcanzará esa aspiración electoral, es la excusa perfecta de la derecha para denunciar “padrón inflado”, “fraude”, “votos fantasmas” e intentar deslegitimar las elecciones para luego animarse a preparar un golpe de Estado al estilo de Honduras.
Esta es la muestra más clara de que la exclusión no ha acabado porque casi medio millón de personas no podrán participar en la decisión pública más importante de sus vidas: la elección del gobernante que administrará su futuro por los próximos cinco años. Sin embargo, desde la perspectiva dialéctica, es también la causa más clara para ratificar y cerrar filas en torno al proceso de cambio.
Carrasco: Fernández utiliza muertos de Porvenir para campaña electoral
(ABI).- Mary Carrasco, abogada de los familiares de las víctimas de la masacre de Porvenir-Pando, manifestó el jueves que el ex prefecto de ese departamento y actual candidato a la Vicepresidencia del Estado, Leopoldo Fernández, “utiliza a los muertos para hacer campaña electoral”.
La jurista lamentó que Fernández continúe “supeditando la vida” ante sus aspiraciones políticas, incluso cuando permanece en la cárcel, donde aguarda un juicio que defina si tuvo o no que ver con la muerte de más de una decena de campesinos, en septiembre de 2008.
“Está utilizando un proceso y a las víctimas, a los muertos, para ser el centro de atención, no tiene piedad con los ciudadanos y eso es imperdonable”, dijo Carrasco en una entrevista a la radioemisora estatal Patria Nueva.
Carrasco lamentó que Fernández trate de aparecer como la víctima y “se queje” porque no puede hacer proselitismo desde la cárcel.
Asimismo, criticó a los parlamentarios de la oposición y al Órgano Electoral Plurinacional por la campaña que iniciaron al “unísono” para que el ex Prefecto pueda hacer campaña electoral desde la cárcel, cuando las leyes lo impiden.
“Al parecer para Fernández, que mueran las personas no es nada, más importante es una campaña electoral, imagínense la vida supeditada al derecho de hablar de un candidato”, manifestó.
Carrasco aclaró que “nadie ha dicho que el acusado no puede hablar, por supuesto que puede hablar”, pero “lo que no puede es hacer propaganda política en un centro penitenciario”.
La abogada dijo que Fernández y su agrupación Plan Progreso para Bolivia (PPB) iniciaron una campaña “sin piedad”, porque “despertamos, almorzamos y dormimos con sus reclamos sobre el derecho a hablar el acusado, pero a nadie se le ocurre pensar de qué viven los familiares de las víctimas después de más de un año de que sus seres queridos fueron asesinados”.
“Yo lo único que les pido a los ciudadanos es que no olviden lo que sucedió el 11,12 y 13 de septiembre de 2008, no seamos gente sin alma en nuestro país”, remarcó.
BOLPRESS, 29 octobre 2009
Más autonomistas se pasan al MAS y hacen campaña por Evo en Equipetrol y en la plaza principal de Santa Cruz
El senador de Podemos Roberto Ruiz se suma a la campaña Evo Presidente
El movimiento cívico empresarial de Santa Cruz comenzó a quebrarse luego del frustrado golpe separatista en septiembre de 2008. La derecha cruceña no pudo articular un frente electoral único para enfrentar a Evo Morales; los empresarios de la Cámara de Industria, Comercio y Turismo (Cainco) se desmarcaron de los cívicos de “línea dura”, y ahora activistas del Comité pro Santa Cruz y empleados de confianza del prefecto Rubén Costas se pasan a las filas del MAS.
La ultraderecha terrateniente comandó al movimiento secesionista cívico empresarial desde Santa Cruz, la trinchera opositora de Bolivia, con el respaldo pleno de los dueños del poder político, los medios de comunicación y de las fuerzas políticas y empresariales afiliadas al Comité Cívico cruceño.
El bloque conservador unificado le dijo no al referéndum por la nacionalización de los hidrocarburos en 2004; rechazó la nueva Constitución Política del Estado antes de que se instale siquiera la Asamblea Constituyente, y en 2007 condenó a muerte civil a todos los cruceños “traidores” que discrepaban con el autonomismo.
Pero el movimiento cívico empresarial fue derrotado y ahora unos cuantos dirigentes cívicos figuran en puestos secundarios de las listas de candidatos de los partidos de oposición, mientras que el Directorio del Comité pro Santa Cruz pierde cada vez más aliados y conmemora su 59 aniversario en el aislamiento.
El grupo Santa Cruz Somos Todos integrado por profesionales de clase media críticos del autonomismo patronal se sumó a la campaña Evo Presidente y su representante Betty Tejada es candidata del MAS.
“Las cruceñas y los cruceños de clase media en Santa Cruz, en un momento extraordinario de inflexión histórica, no podemos mantenernos ajenos al desafío de refundar Bolivia”, afirmó Tejada en su proclamación.
Luego renunciaron el presidente de Unión Juvenil Cruceñista (UJC) Ariel Rivera, toda su directiva y varios activistas de este grupo de choque del autonomismo cívico, y juraron lealtad al MAS.
“Yo he peleado de frente, por convicción, nunca he pedido un peso… lamentablemente no nos dieron el lugar que nos correspondía y nos dimos cuenta que estábamos con la ceguera porque éramos inducidos”; el Comité Cívico usó a la Unión “como una empresa de seguridad para servir a los intereses económicos particulares” y luego abandonó a tres unionistas presos y a otros jóvenes enjuiciados, explicó Rivera.
El martes renunciaron el director de Seguridad Ciudadana de la Prefectura de Santa Cruz Jorge Aldunate y hasta el guardaespaldas del prefecto Costas, Edmundo Arias, y también se pasaron a las filas del MAS, junto con los ex funcionarios de la Prefectura Edmundo Arias y Edgar Subirana y el empleado municipal René Oblitas.
“Lamentablemente se está utilizado el nombre de Santa Cruz para fines ajenos al interés del pueblo. No podíamos seguir tolerando el engaño, ese ha sido un factor que nos llevó a renunciar, a sumarnos al proceso de cambio y apoyar al candidato a senador por el MAS Isaac Ávalos y al Presidente Evo Morales”, dijo Aldunate, ex colaborador del prefecto Costas, y afirmó que el MAS será la primera fuerza política de Santa Cruz.
El candidato a primer senador por Santa Cruz del Plan Progreso Germán Antelo recomendó aprender la lección: “Los cruceños somos muy confiados y no nos dimos cuenta que hay malos cruceños vendidos y oficialistas que consiguieron infiltrar gente y comprar conciencias”.
En realidad, Santa Cruz vive una “metamorfosis política”, de derecha a centro izquierda, “inclusive dentro la derecha se ven las metamorfosis porque el departamento no vive aislado del mundo”, precisó el diputado cruceño de UN Alejandro Colanzi.
Prueba de ello es que habitantes del Plan Tres Mil de Santa Cruz echaron al presidente del Senado y candidato de UN Óscar Ortiz que pretendía hacer campaña en la zona, mientras que el MAS abrió una casa de campaña en pleno centro de Equipetrol, el barrio de la burguesía, y su candidato a primer senador Félix Martínez hace campaña en la plaza principal de la capital cruceña, hasta hace poco territorio prohibido para masistas.
El fenómeno parece repetirse en Tarija, otro territorio de la extinta “media luna”, donde el MAS también recluta a opositores conversos, entre ellos al senador tarijeño de Poder Democrático y Social (Podemos) Roberto Ruiz Bass Werner, líder de la agrupación ciudadana Dignidad.
“Podemos era una confederación de agrupaciones con orígenes políticos distintos; un grupo de parlamentarios jalábamos hacia la izquierda para propiciar acuerdos y otro, que tenía un gran poder económico y mucha habilidad política, jalaba hacia la derecha con actitudes obstruccionistas y que sólo sabía decir no a todo”, recordó Ruiz y aseguró que “la propuesta del MAS es la única que permite integrar autonomía e inclusión del mundo indígena a la gestión democrática del Estado”.
La última encuesta de Ipsos Apoyo, Opinión y Mercado indica que Evo Morales ganaría las elecciones del 6 de diciembre con más del 58 por ciento de votos, lo que le permitiría controlar las dos cámaras de la Asamblea Legislativa Plurinacional.
“No hay polarización política sino una hegemonía del MAS en el occidente y también en parte de la denominada media luna, ya que ganaría también en Pando y Tarija”, observa el ex rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno de Santa Cruz Reymi Ferreira.
BOLPRESS, 28 de octubre de 2009
Cachuela Esperanza
Pablo Cingolani*
Un indio araona conocido como Ildefonso bautizó la mayor cachuela de Bolivia. Es la que hoy se conoce como Cachuela Esperanza, situada en el río Beni, entre el departamento del mismo nombre y su vecino Pando. Idelfonso era el piloto fluvial del médico estadounidense Edwin Heath. Este galeno ha sido elogiado hasta la desmesura y el general Pando no tuvo empacho de bautizar al río que forma el límite arcifinio entre Bolivia y Perú con su nombre. La razón es una sola: la navegación efectuada por este gringo acompañado por el indio araona y un remero abrió el curso del río Beni a la navegación comercial y el azote genocida del caucho.
Fue en 1880: Heath demostró que el Beni era navegable aguas debajo de la misión franciscana de Cavinas, donde nadie se aventuraba a ir por temor a los “salvajes”, y comprobó que el curso de agua se unía con el Madre de Dios para confluir con el Mamoré y formar el Madera, el mayor afluente del río más grande del mundo: el Amazonas. Estos reconocimientos cambiaron la geografía boliviana para siempre y abrieron la posibilidad de explotar el caucho a gran escala.
Nicolás Suárez Callaú, un cruceño que entonces tenía 29 años, fue el primero en comprender los alcances de los hallazgos de Heath y no perdió tiempo: se asentó frente a la cachuela misma y de allí no se movió hasta haber forjado un imperio de riqueza fabulosa, amasada con la sangre, el sudor y las lágrimas de miles de indios. Allí, en el pueblo llamado también Cachuela Esperanza (Municipio de Guayaramerín, departamento de Beni), frente a los rápidos del río, siguen los edificios civiles y comerciales de la Casa Suárez, en su momento la empresa cauchera más grande del mundo.
* * *
Idelfonso tenía fiebre y temía morir. La furia de la cachuela, ese incesante bramar de las aguas, le daba más temor aún pero podían más su lealtad y cariño por el yanqui. Sabía que sin si ayuda, el gringo no hubiera podido llegar a ninguna parte y por eso, no sólo no flaqueaba ni lo abandonaba, sino que en su delirio febril, el araona gritaba “vámonos, adelantémonos”. Con esa tenacidad, pasaron la cachuela y durmieron esa noche en paz.
Al otro día, no tardaron en llegar a la boca del río Beni (donde ahora se ubica Villa Bella) y Heath supo que habían logrado su objetivo, completando la labor del Ingeniero José Agustín Palacios de 1846 cuando se convirtió en el primer boliviano que reconoció la cachuela. Se lo dijo a Idelfonso. Éste, aliviado por el deber, le dijo: “entonces vamos a llamar a la cachuela Esperanza porque ya hay esperanza de que no moriremos”.
Heath, en sus memorias, confiesa que pensó en bautizar la cachuela con el nombre de Palacios, en homenaje al pionero, apoyado por Ballivián, el presidente boliviano que más bregó por una salida al mar para Bolivia por el océano Atlántico.
Pero se conmovió con el aborigen y le pareció más propio respetar su propuesta. De ahí nació el hidrónimo. Y el nombre del pueblo que fundó Suárez y cuya fama dio la vuelta al mundo y que hoy es una plácida villa turística. También es el nombre de la mega represa hidroeléctrica que está empeñado en construir el gobierno de Evo Morales.
Heath creyó no traicionar la memoria de Palacios al bautizar la cachuela con otro nombre. Anotó que “todos los que lean la historia de Bolivia sabrán lo mucho que ha hecho por su gobierno el señor Palacios”. ¡Qué ingenuo el gringo! Del valiente y patriótico Palacios nadie se acuerda y hoy son pocos, demasiado pocos los que saben que si el gobierno construye la represa toda esta historia -como la cachuela misma- terminará no sólo enterrada en el olvido sino sumergida por las aguas.
* * *
Todos los bolivianos deberían poder conocer esa belleza natural llamada Cachuela Esperanza.
El río Beni -que nace de los deshielos del cerro Huayna Potosí con el nombre de Choqueyapu- posee en un kilómetro o más de ancho antes de enfrentarse a esas piedras escalofriantes que forman unos rápidos imposibles de franquear y cuyo bramar incesante, en verdad atemorizan a cualquiera que oye y contempla la bravura y la ferocidad de la aguas.
Es magnético el panorama. Es la fuerza inspiradora de la naturaleza y el sonido de la noche de los tiempos. Desde la playa de arena enfrente de la cachuela, uno puede asistir a una vista aún más electrizante: la cachuela semeja la ola de un tsunami, que por suerte no avanza, sino que se está allí, eternamente elevándose y rugiendo.
Todos deberían poder conmoverse con esto que les cuento, sobre todo porque si la anunciada hidroeléctrica se construye, toda esta belleza, toda esta maravilla natural desaparecerá para siempre. Y de tanta hermosura, sólo quedará un río atrapado por el murazo de concreto del dique, esa imagen que tanto halaga a los desarrollistas.
La gente del pueblo de la cachuela no sabe nada de todo esto: les han dicho que las turbinas de la represa serán sumergidas 25 metros debajo del lecho del río y que ni se alterará del paisaje como tampoco el pueblo -que si no es patrimonio histórico nacional, debería serlo.
Hace un par de años, los han llevado en delegación a Santo Antonio, la última cachuela del Río Madera, hasta donde el siglo XIX llegaba Bolivia pero que ahora se ubica en territorio brasileño, en el Estado de Rondônia, muy cerca de su capital Porto Velho. Allí Lula está haciendo una mega represa como la que Evo sueña hacer en Cachuela. Los han llevado a escuchar cuentos contados por los brasileños cuando aún los trabajos de construcción del dique principal, no habían comenzado.
Sería bueno que vayan ahora y vean cómo lloran (literalmente), vean cuánto lloran los hombres y mujeres que nacieron, crecieron y vivieron junto a la cachuela de Santo Antonio porque ésta no existe más. La volaron, la destruyeron, la desaparecieron para instalar los cimientos de la obra de contención del río. Hasta ahora no se ha escuchado a nadie diciendo que ese será el primer precio a pagar por la construcción de la hidroeléctrica de Cachuela Esperanza: la desaparición de los rápidos y el traslado del pueblo.
Sería honesto que le cuenten a la gente, ante todo a la gente de Cachuela y de otros pueblos ribereños del Beni pero también a todos los bolivianos, que ya no tendremos más Cachuela Esperanza, ni su belleza ni la memoria del genocidio de los años trágicos del caucho, ni nada que nos alimente el alma: sólo quedará un murazo de cemento, frío y altivo, demostrando que el hombre siempre puede dominar a la naturaleza, siempre puede seguir negándola y destruyéndola, como hasta ahora, que estamos en medio de un proceso acelerado de cambio climático y al borde de una catástrofe ecológica global.
* * *
Pero, todo esto que escribo: ¿a quién le importa? Así estamos: Brasil, el monstruo desarrollista sudamericano, necesita energía eléctrica para seguir arrasando la selva, y plantar soya para producir biocombustibles para que los yanquis no dependan tanto del petróleo de Chávez y criar vacas para hacer las hamburguesas de Macdonals que tanto les gusta, y nosotros también, ¿por qué no? ¿Porqué no podemos arrasar nuestras selvas?, y por eso le meteremos nomás con la represa, aunque no responda a los genuinos intereses de los pueblos amazónicos (que siguen engañados con el cuento de las turbinas subacuáticas) y no se inscriba en un verdadero plan de desarrollo nacional, si total los brasileños nos darán un crédito y después nos comprarán la energía, ¿no se dan cuenta que es un negocio redondo?
Seguro: para las trasnacionales que manejan el negocio energético y para aquellos que quieren conquistar la selva, echar a los indios y los campesinos de sus tierras, y volverla un territorio abierto al capitalismo salvaje, seguro que es un negocio redondo. Como lo es hoy Santo Antonio.
Por eso, vuelvan y vayan a ver cómo lloran los rondonenses. Vayan a ver cómo se enferman más de infecciones que traen los bichos. Vayan a ver cómo se han muerto millones de peces. Vayan a ver cómo están acabando con la biodiversidad y la Madre Tierra y el Tata Río. Vayan a ver cómo han sacado a la gente de sus casas, de sus terrenos, de los lugares donde vivieron siempre.
Vayan a ver lo que sufre pero también lo que se indigna la gente. Vayan, finalmente a ver cómo la gente lucha. Vayan a ver cómo se enfrentan a los que quieren robarles el río de sus vidas, el río con sus cachuelas que quisieron siempre, el río grande y poderoso que ellos quieren que disfruten sus nietos.
“Ya hay esperanza de que no moriremos” -Idelfonso nos habla de desde la historia. Ojalá que esa esperanza vuelva y se transforme en lucha. Y por lo mismo: para no morir. Para que la Amazonía boliviana no muera, para que sus pueblos no mueran. Estas obras gigantescas de infraestructura lo único que logran es eso: matarlos de a poco, expulsándolos, desarraigándolos, negándoles lo que son. Hombres y mujeres de las selvas y de los ríos. Si tumban la selva, si atajan los ríos: ¿qué será de ellos, que será de los indios y de los campesinos de la Amazonía? Esta es una pregunta que debería ser respondida por todos.
*Periodista, historiador, explorador nacido en Buenos Aires. Reside en Bolivia desde 1987.
Fuente: BOLPRESS, 19 octubre 2009
Honduras, a 100 días del golpe
Xavier Albó (*)
Honduras compite, junto con Bolivia y Nicaragua, para ver cuál se acerca más a Haití en la cola de Latinoamérica. Tiene 1/10 del tamaño de Bolivia pero con 7 millones de habitantes de los que el 49% sigue en extrema pobreza. Un 53% de su población es rural, pobre y con gran desigualdad: menos de 300 familias siguen controlando el 70% de la tierra.
Depende mucho de Estados Unidos y sus gobernantes militares o civiles se han acoplado a esa dependencia. Primero fue la clásica “banana republic”. En la insurgencia guerrillera de los años 80, fue el centro de los “contras”, bajo la batuta de gringos nefastos como Oliver North y el embajador Negroponte. Ahí estaba su base aérea militar de Palmerola, la segunda mayor del continente fuera de USA. Hoy siguen ahí las tropas norteamericanas codo a codo con las hondureñas.
En ese contexto en enero 2006 Zelaya fue designado presidente constitucional por cuatro años, por un 50% frente a 46% del segundo, del gobernante partido Nacional, más conservador. Zelaya era líder del partido Liberal, algo más al centro, que anteriormente también fue gobierno. La pugna fue por tanto entre derechistas. Quizás por eso el 54% del electorado no votó.
Aquel Zelaya, terrateniente, maderero y con apariencia “vaquera” a lo Fox, tenía también algo del empresario Goni 93-97. Entre 1994 y 97 tuvo un buen desempeño como director del FHIS (como nuestro FIS en los 90). En 1998 asesoró la reconstrucción tras el huracán Mitch. El mismo día de su posesión aprobó una especie de Ley de Participación Popular y poco después subió el salario mínimo en un 39% hasta 291 dólares. Sin apartarse del libreto neoliberal, defendía el TCO a rajatabla.
El 2008 Zelaya dio un giro, a raíz de su búsqueda de soluciones al grave déficit local de petróleo. Llamó a varias puertas del sur y del norte y, a la hora de la verdad, fue Venezuela la que ofreció mejores condiciones y con mayor margen de maniobra. De ahí se fue acercando también al frente continental más independiente de Estados Unidos. En agosto 2008 ingresó en el ALBA; Evo estaba presente. En 2009 decidió abrir Palmerola para vuelos civiles, algo que antes Estados Unidos se brindaba a facilitar; pero ahora busca hacerlo con ayuda venezolana…
Para facilitar el proceso impulsó cambiar la Constitución vigente que, a decir de Arias (el ahora mediador), es “la peor sobre la faz de la tierra” (BBC 29-IX-09). Por eso desde fines de 2008 lanzó la idea de un referéndum sobre si sería oportuno un segundo referéndum (la “cuarta urna” para las elecciones de diciembre) sobre una posible Asamblea Constituyente: un previo para otro previo que recién abriera la puerta a un futuro cambio. En marzo 2009 decretó la primera consulta para el 28 de julio. Días antes el jefe del ejército se negó a distribuir el material alegando la oposición de la Corte. Más aún, la madrugada del 28 asaltó a Zelaya en su cama sin orden de detención alguna y lo botó del país, por cierto con una parada en la base militar de Palmerola.
Recién tras los hechos consumados se reúne el Congreso y Micheletti, presidente del mismo, hace leer una carta fraguada de Zelaya presentando su renuncia. La aceptan y, por esa vía delincuencial, nombran a Micheletti como nuevo Presidente del país dizque por “sucesión constitucional”. Ningún país del mundo lo reconoce. La OEA, la Unión Europea y la ONU condenan ese “golpe” y empiezan las presiones, suspensión de fondos, etc.
Surge el mediador Arias que, tras consultas con el gobierno norteamericano, propone el “acuerdo de San José”. Zelaya lo acepta, Micheletti no. Se va dilatando el asunto hasta que Zelaya retorna astuta y sorpresivamente y se afinca en la embajada del Brasil. El representante de Estados Unidos en la OEA califica de “irresponsable e idiota” ese retorno pero muchos lo ven como el incentivo para acelerar el diálogo y así parece que ya empieza a suceder, pese a que Micheletti ha desenvainado a full su carta represiva y dictatorial. ¿O será que las protestas de algunos países poderosos eran sólo retóricas pero estaban felices con la salida de Zelaya hasta que éste, con su hábil retorno les volteó el libreto? Ese golpe fue un globo sonda. Que se desinfle de una vez tan perversa sonda y el diálogo no acabe en empate entre asaltante y víctima, porque alentaría nuevos golpes. La vía golpista debe quedar totalmente descartada.
*es sacerdote y lingüista
DE CIERTAS MISERIAS CRUCEÑAS
Por: Rubén D. Atahuichi López*
Ciertos liderazgos cruceños acaban de desnudar una de sus peores miserias con las que alimentaron sus luchas autonómicas, ahora incluso en desmedro de una dirigencia que hasta hace poco mostraba una aparente cohesión. Rechazar la presencia del presidente Evo Morales en la apertura de un evento simbólico de Santa Cruz, la Expocruz, no es más que la ratificación del clima de intolerancia y racismo que sustentan las acciones de algunos miembros del Comité Cívico.
Sin mayor desparpajo, el titular de la organización, Luis Núñez, promovió una protesta institucional contra la decisión de la Cámara Departamental de Industria y Comercio de Santa Cruz (CAINCO) de invitar al mandatario a la feria, al punto de considerar a sus amigos empresarios de “traidores” y amenazar con renunciar a su cargo. Sobre lo último, que lo hubiera hecho, habría sido mejor para los cruceños, que ahora se encuentran en una auténtica polarización, marcada además por las candidaturas de Germán Antelo (con Manfred Reyes Villa) y Óscar Ortiz (con Samuel Doria Medina).
Sinceramente, no me preocupa esa polarización, y, al contrario, creo que va a hacerle mucho bien al país, pues, va a permitir a los cruceños decidir entre los radicales y moderados. Y los radicales no están en la línea de los cambios en el país, sino en la defensa a ultranza de los privilegios que siempre tuvieron. Y, ojo, esa polarización está en el lado de la oposición gubernamental, de la que puede sacar tajada el oficialismo.
Si hiciéramos un recuento de las acciones de esos liderazgos en los últimos meses y años, los resultados nunca los respaldaron. Así, la autonomía que pelearon no funciona ni es constitucional, sus cuadros políticos están tan dispersos y maltrechos (pregunten si Ortiz quiere a Antelo o Rubén Costas a los dos, por ejemplo), la nueva Constitución Política del Estado que rechazaron ahora los rige, el ratificado Evo Morales los ensombrece y gobierna, y hasta pagan –a través de un débito autorizado por el Gobierno— los destrozos que ocasionaron sus facciones cuando por estos mismos días del año pasado se ensañaron contra las oficinas del Estado, en el afán de desestabilizar la actual administración gubernamental.
¿Ustedes creen que los cruceños se merecen esto? No. Esos líderes les hicieron creer que luego del 4 de mayo del año pasado iban a tener autonomía o mejor gobierno departamental (y el salario de 1.000 bolivianos), que eran sus paladines de la libertad y la democracia, y que sus luchas iban a derrotar al régimen actual.
No, así no se pelea por el país. A ver, ¿qué habrá dicho Núñez en Europa al denunciar que la administración de Evo Morales viola las libertades y la democracia si él mismo, como muchos de su logia, es quien promueve discriminación e intolerancia?
Y así, el Comité Cívico y sus aliados hacen lo mismo que denunció hace unos días el ex presidente de Estados Unido Jimmy Carter, quien ante la oposición de los republicanos a las políticas de Barack Obama dijo que aquéllos tienen actitud racista.
Seguramente los costos se verán muy pronto, cuando los resultados electorales sepulten definitivamente a esas dirigencias que no se dieron cuenta de que el país ya no es el mismo de antes, es un país que clama por una convivencia pacífica, censura la intolerancia y el racismo y quiere líderes inteligentes, no retrógradas ni fascistas.
Lo siento, si bien el título de esta columna puede entenderse como una alusión a los cruceños, en realidad se refiere, de veras, a sólo ciertos líderes cruceños, de los sabemos los bolivianos y los que viven en esa cálida región.
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*Comunicador y periodista
rubendal@yahoo.com
FUENTE: ERBOL, 2 de octubre de 2009
COMUNIDADES OLVIDADAS… BOLIVIANOS OLVIDADOS
Marco A. Espinoza V.
Hace pocos días, en este mi afán de conocer mucho más de cerca las comunidades guaraníes de Bolivia, emprendí viaje a una de las comunidades más lejanas que tiene el municipio de huacareta en la provincia Hernando siles en el departamento de Chuquisaca. Ivamiranti es la comunidad que está ubicada a 160 kms. al sur de Monteagudo muy cerca del límite con Tarija o para ser más concreto a solo 20 minutos en vehículo, de Puerto Margarita.
Ivamiranti que en castellano quiere decir Peñas Blancas, es una comunidad guaraní con 30 familias y un total de 180 vivientes, la mayor de esa comunidad es una ancianita de 80 años. Ivamiranti está tan lejos, que este año el alcalde de Huacareta a donde pertenece, no fue una sola vez, peor algún concejal u otra autoridad.
No es invento mío, fue don Nicolás Segundo, Mburubicha (capitán) de esta comunidad quien me relató, que pese a ser una comunidad olvidada, se sienten tan Bolivianos como cualquier otro ciudadano de alguna urbe. Era evidente, sobre un mástil de palo cebil, flameaba la tricolor boliviana imponente, que recién había sido izada con el canto del himno nacional a capela por los 55 niños de la escuelita.
También los niños de esta escuelita en Ivamiranti, con todo orgullo pero con toda la humildad del mundo festejaban su día, el día del estudiante. No había tortas, serpentinas ni globos, pero los niños en sus precarias aulas de tabique y techos improvisados se servían una olla común preparada por la comunidad.
No había un predilecto o predilecta como se acostumbra en cualquier escuela común de Bolivia, pero es obvio, que más predilección que 55 niños en condiciones paupérrimas aprendiendo a leer y a escribir y cantando el himno nacional el salve oh patria y por sobre todo aprendiendo a decir Bolivia, más allá de que su alcalde nunca los visita u alguna otra autoridad nacional, que en los medios masivos de comunicación se llenan la boca diciendo mi Bolivia, cuando nuestra Bolivia está en Ivamiranti.
Me saco el Chulo y me pongo las botas por esos cuatro profesores, que sin importar las condiciones ni el tiempo ni la distancia, son los segundos padres de estos niños, a quienes les toman cariño y les dan amor todos los días de clases. No hay uniformes ni cosas modernas, no hay buenos pupitres, pero hay ganas de estudiar, los niños con sonrisas y miradas inocentes, no saben el futuro que les espera.
A Ivamiranti no llega un trufi, un turno o algún transporte de servicio público, si alguien quiere salir tiene que caminar 8 kms hasta otra comunidad llamada itirimbia donde solo llega un turno dos veces por semana. Ivamiranti, no tiene un puesto de salud, para cualquier emergencia esta Itirimbia si es que alcanzan a llegar.
Pero quienes llegan hasta Ivamiranti, son los docentes del Teko Guaraní, con su programa Época de Cambio, que es de fortalecimiento de la Educación Intercultural Bilingüe. Los niños del primer ciclo de la escuelita, ahora aprenden a leer y a escribir en su lengua materna que es el guaraní y como segunda lengua el castellano, que gran tarea la del Teko Guaraní, ojala que estas actividades tengan mayor respaldo de las autoridades nacionales en el ámbito educativo, con verdaderas políticas que permitan a los pueblos indígenas preservar su idioma y su cultura.
Pero alguien se preguntará por que viven tan lejos, la respuesta es sencilla, muchas familias tuvieron que huir, por que los karaireta (blancos) o los patrones dueños de haciendas y malos gobiernos de años atrás, les quitaron sus tierras y pretendieron eliminarlos.
El caso de Ivamiranti según nos cuenta don Nicolás Segundo, hace seis años, eran esclavos de los patrones familias enteras, pero que gracias a Dios, al buen trabajo de algunas instituciones y sus propias organizaciones fueron reasentados donde actualmente viven aunque lejos, pero con 7 mil hectáreas de tierra propia, que hoy es el sustento de vida.
Don Nicolás me pidió que trasmita el deseo de su comunidad, primero que su alcalde Daniel López del Municipio de Huacareta, tenga la gentileza de visitarlos para conocer las múltiples necesidades que tienen. Que sueñan tener una escuelita nueva con desayuno escolar, que quieren tener más profesores bilingües y que muy pronto sus hijos puedan salir bachiller en su propia comunidad, que quieren un puesto de salud, para ser atendidos de emergencia y así la muerte no los encuentre en pleno camino cuando se enferman. Sueñan con tener alguna vez en su comunidad al Presidente o por lo menos a algún Ministro.
Yasoropai Tuicha (muchas gracias) me dijo don Nicolás Segundo, perdón por no invitarle un porito, por que el azúcar aquí cuesta 7 Bs el Kilo, el arroz cuesta 9 Bs el aceite 16 Bs, lo tuve que interrumpir para que no siga, le pide que me invitara atiruro (mote) porque eso no falta en Ivamiranti desde que son dueños de sus tierras. Tumpa Ndiveño (Que Dios lo Bendiga) me despidió muy amablemente don Nicolás Segundo, pidiéndome que vuelva alguna vez.
ERBOL, 2 octubre de 2009
Los problemas del viejo golpismo
Por Luis Bruschtein
América latina necesita la derrota del golpe hondureño para desalentar cualquier ilusión de regresar a una práctica que asoló la región durante décadas. Necesitaba el regreso de Manuel Zelaya, tanto como los hondureños mismos. Por eso la decisión comprometida de Lula, acompañado por el gobierno argentino y los de la mayoría de la región. Si se aceptaba la permanencia de Micheletti hasta las próximas elecciones, aunque sólo fueran unos pocos días, se habría legitimado el golpismo al darle un triunfo.
Aunque civil, Roberto Micheletti es un golpista latinoamericano clásico: gorila, anticomunista y proclive a la hegemonía de Washington en la región. Da la impresión de que los paralelismos llegan hasta allí. Porque Zelaya no es la víctima típica del golpismo sino que se trata de un hombre que llegó desde la derecha y en la marcha fue virando tibiamente hacia la izquierda. Otra diferencia importante fue la reacción de los gobiernos latinoamericanos reunidos en la Unasur. La mayoría de las veces, las víctimas de los golpes eran la mancha blanca en el mapa, rodeados de regímenes protofascistas que inmediatamente reconocían al nuevo gobierno de facto. Esta vez dieron su respaldo al mandatario depuesto.
En ese marco, el elemento más diferenciador ha sido por un lado Brasil y por el otro Washington. En el caso de Brasil, durante las largas décadas de golpes militares, ese país no tenía prácticamente incidencia en la región. Esta vez, Lula decidió un protagonismo muy activo por la restauración democrática. Es evidente que una vez que Brasil optó por la integración, su peso se hace sentir y un síntoma muy claro es que Zelaya eligió su embajada. Que se haya refugiado en la Embajada de Brasil, que desde allí haya realizado declaraciones y hasta actos políticos son hechos que reniegan de la explicación del canciller Celso Amorim de que Brasil “sólo le abrió la puerta”. Zelaya no se hubiera movido sin tener la seguridad de que sería recibido y Brasil tampoco hubiera asumido ese protagonismo sin sondear antes a Washington.
Y hasta es probable que esos antecedentes hayan sido los que convencieron al depuesto mandatario hondureño de regresar y resignar la seguridad del exilio. Los golpistas siempre habían actuado con el respaldo de la Casa Blanca y de los demás gobiernos de la región. Esta vez, el rol de Obama ha sido diferente, a pesar de lo cual fue criticado. Sobre estas reacciones hizo una ironía: “Antes criticaban a Estados Unidos porque intervenía en la región y ahora me piden que intervenga”. Lo decía por los que le reclamaban una acción más decidida. Lo cierto es que su posición desconcertó al golpista Micheletti que ahora reclama “respeto a la soberanía de Honduras”. La estrategia para el golpe siguió el viejo molde y una de las acciones previas había sido armar un lobby en el Congreso norteamericano.
PÁGINA 12, 22 de septiembre de 2009
FOTOS DE LA REPRESIÓN



Liberales asustados, nacionalistas pragmáticos, indianistas ingenuos
Semanario Pulso/ *Pablo Stefanoni
A tres años y medio de la llegada al gobierno de Evo Morales, la coyuntura boliviana parece a años luz de la situación de virtual ’’doble poder” entre el Estado central y las regiones autonomistas y de potencial inestabilidad del poder del Presidente. A tres meses de las elecciones presidenciales, la fórmula presidencial Evo Morales-Álvaro García Linera es una ficha puesta. Mientras, la oposición ’con una profunda sensación de derrota anticipada’ busca conformar, en medio de una aguda puja intestina, una alianza ’ o al menos dos o tres frentes’ más como un intento de “reducción de daños” que como una estrategia de disputa efectiva por el poder. La consolidación del “evismo”.
¿Pero como llegó a este estado agónico una oposición que hace dos años se daba el lujo de declarar la autonomía de facto, impedir aterrizajes de Morales en zonas autonómicas, tomar instituciones públicas o enfrentarse a tiros con campesinos oficialistas? Justamente, por todo esto: la derecha boliviana al igual que muchos medios, locales y extranjeros hizo un pésimo cálculo de la correlación de fuerzas luego del referéndum revocatorio del 10 de agosto de 2008. Lo que en la noche del plebiscito aún podía leerse, hasta cierto punto, como un “empate”: Evo y los prefectos autonomistas habían sido ratificados, dejó de serlo pocas horas después. Evo Morales no sólo pasó el umbral simbólico de los dos tercios “obtuvo finalmente el 67 por ciento de apoyo” sino que la fortaleza autonomista había sido perforada por el voto afirmativo: empate en Tarija, triunfo en Pando y un 40 por ciento en Santa Cruz, el núcleo duro de la oposición política-empresarial. El desenlace es conocido: la toma y saqueo de instituciones y la “masacre de Pando”, en septiembre de 2008, habilitan el uso legítimo de la fuerza estatal, incluyendo el estado de sitio y el confinamiento de Leopoldo Fernández y, casi en paralelo, los cocaleros del Chapare preparan el cerco a Santa Cruz.
Resultado: en enero de 2009, un referéndum aprueba con el 61 por ciento una Constitución que pocos meses antes parecía condenada a mejor vida. Si bien es evidente que Santa Cruz está lejos de ser la aldea de los años 50 tampoco es ni una fortaleza inexpugnable ni el motor económico del país que la burguesía cruceña desearía ser: la economía soyera “su principal orgullo” depende del subsidio estatal al diesel tanto como de los mercados de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), perforados por los TLC de Colombia y Perú con Estados Unidos; sus costos y sus escalas de producción están a años luz de la soya brasileña o argentina y, además, el Estado se metió en el negocio mediante la estatal EMAPA (Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos) (Ver entrevista a García Linera en Le Monde Diplomatique). En paralelo, el occidente minero boliviano, debilitado por la crisis de los precios de los años 80, volvió a reposicionarse con los efectos económicos, políticos y simbólicos que conlleva el renacimiento de la “Bolivia minera”, al tiempo que la nacionalización del gas “más allá de sus luces y sombras” redujo significativamente el poder político de las petroleras trasnacionales, aliadas de la elite cruceña. Pero el golpe final provino de la aventura, en la que los sectores “ultras” involucraron al conjunto de la elite política cruceña: la contratación de Eduardo Rózsa Flores, con una biografía novelesca “entre el idealista y el mercenario” para armar grupos armados de resistencia. La acción fue grotesca pero el asunto sirvió para que el gobierno pudiera confirmar, por primera vez, la existencia de sectores desestabilizadores y subversivos en el país. Fue el último (auto)golpe de la oposición. ¿Evo es Robespierre? No obstante, el gobierno de Evo Morales, al igual que el de Hugo Chávez, necesita un enemigo al acecho, y eso hace que en el discurso gubernamental la “fuerza” de la derecha siga parcialmente vigente. Además, se da un hecho paradójico: intelectuales y opinadores liberales creen al pie de la letra el discurso oficial, que las propias bases del MAS “que navegan las aguas mucho más pragmáticas del nacionalismo-popular, a la espera de conseguir cargos en el Estado” se toman mucho menos en serio. Así, el economista Roberto Laserna es incapaz de ver las metas modernizadoras del gobierno (incluso mencionar este asunto le parece chistoso) y se deja obnubilar por el barniz indigenista y “ancestralista” con el que se recubre políticas abiertamente desarrollistas; y el sociólogo Henry Oporto dedica una separata en PULSO a alertar sobre “la vuelta al mito de la revolución”, donde cita la frase del vicepresidente García Linera: “me veo como uno de los jacobinos de la Revolución Francesa y veo a Evo como Robespierre” – bastante retórica, por cierto – como un ejemplo de la “fiebre revolucionaria” que se está apoderando de los círculos gobernantes. Es verdad que en el discurso oficial predomina la lógica “amigo/enemigo”, propia de la tradición nacional-popular latinoamericana, hegemónica en el partido de Gobierno, incluyendo llamados a “aplastar a los separatistas”, no es difícil visualizar las dificultades para reemplazar la desinstitucionalización neoliberal por nuevas instituciones, u observar políticas que, como la migración de campesinos a Pando, combinan sensatos objetivos de construir Estado en esta tierra de nadie amazónica en manos de todo tipo de mafias con más cuestionables intentos de alterar el padrón electoral o mandar gente sin contención a los confines del país. Pero todo ello está lejos de la “revolución igualitaria”, el socialismo o la pérdida de libertades cívicas que no deja dormir a los liberales. Estos parecen olvidar que el neoliberalismo se aplicó en Bolivia a fuerza de decretazos presidenciales y estados de sitio, algo bastante alejado del “consensualismo” que reclaman ahora que perdieron el poder. Y confunden la actual hegemonía nacional-popular con un virtual camino hacia el partido único. La cosa parece más sencilla y menos dramática: hoy la derecha liberal no es escuchada por la mayoría de la sociedad, aunque grite nadie la oye. Pero eso no es diferente a la ineficacia del discurso de la izquierda en los 90, sin que nadie hablara del partido único neoliberal (aunque la democracia pactada se parecía bastante).
Lo que hay hoy, en todo caso, como hubo en los 90, es una tendencia al discurso único. El economista Gonzalo Chávez sí captó con agudeza “reemplazando el miedo por la ironía” la realidad compleja que vive Bolivia en una reciente columna (“Fin de la patria rentista”, La Razón, 23-8-09), donde analiza el buen desempeño de los bancos “en parte gracias al Estado” y la buena relación entre las entidades financieras y el gobierno. Allí ironiza sobre los “neoliberales revolucionarios” que manejan la macroeconomía e implementaron políticas antiinflacionarias contractivas, bastante ortodoxas, como la emisión de bonos del Banco Central con altas tasas de interés, para “secar el mercado” y evitar la inflación derivada de la entrada de una ingente cantidad de dólares producto de exportaciones récord.
Y no son sólo los bancos: si hubo quejas de las empresas mineras, nacionales o transnacionales, fueron pronunciadas en voz tan baja que nadie las escuchó. Riesgos y desafíos Con todo, lo cierto es que el continuo predominio de la política por sobre la economía y la lógica del impacto de corto plazo que caracteriza al “evismo” pone en riesgo los objetivos de largo plazo del proceso de cambio: construir el Estado y desarrollar al país. El ‘affaire’ Santos Ramírez es una fuerte advertencia de que un retorno acrítico al capitalismo de Estado lleva consigo, también, una vuelta a prácticas que consideraban al Estado un botín para armar grupos de poder, además de garantizar el propio ascenso social (y ahí está también Condepa).
Frente a la necesidad de cuadros “uno de los principales déficits del actual gobierno” se recurrió a la cooperación de Francia para poner en pie una escuela de administración pública; aunque es probable que la lógica “weberiana” de los franceses choque más temprano que tarde con el discurso “multiculturalista” y “comunitarista” que predomina entre quienes hoy discuten una nueva ley de la función pública y consideran que el Estado boliviano debe ser un reflejo de las culturas comunitarias que predominarían “sobre una base evidencial bastante discutible, por decir lo menos” en la sociedad boliviana. La consolidación de una nueva langue de bois (lengua de madera) “poscolonial” corre el riesgo de reemplazar la realidad por el wishful thinking, que permite ver supuestos “proyectos alternativos a la modernidad y al capitalismo” y clivajes binarios (indígena vs. occidental) en el mundo popular boliviano. Como los liberales, este sector es incapaz de ver la matriz nacional-desarrollista, que atraviesa el “proceso de cambio” y se expresa, por ejemplo, en la defensa oficial de la explotación petrolera en la Amazonía. Nuevamente, es posible constatar una característica de la política boliviana: la “refundación permanente” del país encubre las dificultades para encarar reformas exitosas, en un marco donde el entusiasmo estatista suele chocar y chocó en innumerables ocasiones con un Estado crónicamente débil, pero, al mismo tiempo, dada la debilidad aún mayor de la economía privada formal, percibido por la mayoría de la sociedad como uno de los pocos espacios de ascenso social. Paradoja que hizo estallar otros proyectos nacional-populares y enciende una luz de alerta sobre el que actualmente transita Bolivia. Con todo, fue el periodista crítico Carlos Valverde quien acertó en la causa de la invencibilidad electoral de Evo Morales: “Nunca en la historia de Bolivia como ahora tanta gente se siente parte del poder”. Políticas sociales e identificación étnica-cultural parecen ser las claves del “cariño” por Evo. Es posible, como en Venezuela, que la oposición necesite entender esto antes de tener alguna oportunidad de volver al escenario político.