COLECTIVO BOLIVIANO CANADIENSE


LOS MEDIALUNEROS EN LA ESTRATÓSFERA**

Posted in Política par colectivoboliviano sur 21 août, 2008

Roxana Paniagua Humeres*

Parece inexplicable, pero es lógico que los prefectos recalcitrantes de la llamada « media luna » no quieran ver ni leer en los resultados del referéndum el apoyo nacional al proyecto de un nuevo Estado boliviano. Inmediatamente después del 10 de agosto, los prefectos de la “luna menguante” vieron en los resultados una « división » mucho más marcada entre este y oeste (La Razón, 11 agosto; El Deber, 11 de agosto).  A medida que los cómputos de la Corte Nacional Electoral fueron entrando se vio claramente el desmoronamiento de ese supuesto bloque homogéneo de rechazo al gobierno de Evo Morales, un montaje discursivo y mediático vital para la derecha oligarca, atrincherada en la prefectura de Santa Cruz. En Tarija, un 49.83 por ciento de la población votó a favor de Morales; en Beni, el apoyo al MAS llegó al 43.72 por ciento.  De hecho, de 112 provincias que tiene el país, 96 votaron a favor de la continuidad.  A pesar de eso, los prefectos opositores no cambiaron su posición y la más recalcitrante es la del prefecto de Santa Cruz, que no entiende  que Evo Morales Ayma fue aprobado por 41 por ciento de la población de Santa Cruz, más que  en las elecciones de 2005, en un claro revés a la pretensión de Rubén Costas de « hablar en nombre todos los cruceños ».  Eso significa que a pesar del discurso de la oligarquía cruceña, la oposición al gobierno dista mucho de ser hegemónica en Santa Cruz.

¿Es sólo una incurable necedad la que hace que los prefectos de la « luna menguante » que no vean que sus regiones rurales se pronunciaron claramente a favor de la continuidad del Presidente de la República y de las reformas que su gobierno ha iniciado? Contra lo previsto por  las casas de sondeos, incluso en Pando los resultados mostraron que el Sí ganó con 52% de votos. El pueblo boliviano propuso este voto « dual » porque en el fondo quiere que las partes adversas se entiendan. 

En ese sentido los argumentos de la derecha boliviana entran en contradicciones y comienzan a resquebrajarse puesto que el argumento del IDH, el Impuesto Directo de los Hidrocarburos que las prefecturas deben contribuir para financiar una parte de la Renta Dignidad, no es el nudo gordiano para desatar otra crisis. Es simplemente una cuestión de acuerdos y de “ingeniería” económica. A pesar de la inflación discursiva, tarde o temprano la funesta hipocresía de la oligarquía en su lucha contra el « totalitarismo del gobierno central » quedará evidenciada incluso para aquellos que permanecen aún cautivos de este embrujo retórico. Lo hechos no mienten. Los artilugios hermenéuticos de Costas y los Marinkovics no pueden ocultar al lector sensato de la realidad que más de 2 millones de ciudadanos bolivianos votaron a favor de las reformas: Asamblea Constituyente, nacionalización de los hidrocarburos entre otros. 

Violencia e inseguridad ciudadana como estrategia de desestabilización

El quiebre de la derecha en PODEMOS ya es visible. Esta organización de reciclados de la derecha y de ahijaditos del exdictador Bánzer no sólo tiene conflictos internos sino que ahora ha sido puesta de lado por la ultra derecha del Oriente boliviano incrustada en los comités cívicos y las prefecturas.  Eso no les impide sin embargo, como demuestran los videos y fotorreportajes, que connotados diputados de Santa Cruz instiguen a la violencia y golpeen a los policías en un claro acto de desacato a la ley. (La Prensa, 16 agosto).

Empecinada en levantar ahora su estandarte más reciente, la devolución del IDH, esa derecha recalcitrante bloquea todo intento de diálogo. Habiendo comenzado con una huelga de hambre en condiciones óptimas (frigobar, carpas, colchones y hasta wi-fi, Reporte de Erbol, 12 de agosto), ahora llaman a un paro para el 19 de agosto –fecha que recuerda el golpe de estado de Bánzer en 1971. Simplemente aterrador. No se puede entablar un diálogo con medidas de esa índole y menos si estos derechistas anteponen los golpes e insultos.

¿Creen acaso que la población boliviana es estúpida cuando son ellos los radicales, los antidemocráticos, los que ponen en peligro el Estado de derecho, al que se desgañitan en defender en sus alucinantes discursos? Marinkovic señaló muchas veces que en el fondo, se enfrentan dos modelos de sociedad y que ellos no aceptarán la que viene de los Andes, ¿por lo indio?  ¿Porque ya no son dueños del poder central? Ni qué decir del prefecto Costas, que no sólo sobrepasó las reglas del más elemental decoro si no que ahora no esconde su racismo feroz. Los cruceños tendrían que preocuparse ante semejante personaje. Y de hecho más de un 40 por ciento de ellos ya están alarmados por las desmedidas acciones de ese personaje.

A estos ultraderechistas que no quieren entender la realidad de las reformas, y que afirman que la proposición del gobierno actual es una proposición “comunista” –como señaló “cándidamente” el senador Ortíz-, cabe preguntarles, ¿hasta cuándo piensan que puedan obstaculizar la voluntad popular con argumentos que ni un niño les cree?

Sabemos que la propuesta  de nueva Constitución no modificó el régimen de producción, basta con leerla, está al alcance de todos. La sociedad boliviana seguirá por los caminos del capitalismo y respetará la empresa privada combinando otros modos de producción. ¿Entonces cuál es el temor? A menos que en realidad, estén demasiado molestos por haber perdido la manija del control estatal.

Por otro lado, la nacionalización propuesta por el Estado frenó el libre albedrío de los industriosos industriales de Santa Cruz ya que hoy existen mecanismos de control de la producción –aunque a veces criticables- pero que permitieron un influjo mayor de rentas a las arcas del Estado.  No por nada ahora las prefecturas reciben mucho más dinero que en el “antiguo régimen” y eso a pesar de su contribución  en el IDH.  ¿Por qué en lugar de discutir sobre las maneras de modificar el IDH, estos prefectos ahora adoptan un tono belicoso? ¿Por qué crearon ese clima de radicalismo y luego acusan al Gobierno central?

Evo Morales hizo 6 propuestas entre las que se destacan, compatibilizar las autonomías regionales con la propuesta de los indígenas y del pueblo boliviano, discutir sobre un pacto económico que implique medidas sobre el IDH. El jueves pasado,  se suspendieron las conversaciones no porque hubo ruptura, al salir del encuentro con Evo Morales, los prefectos de Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca dijeron todavía en tono reconciliador que consultarían con sus regiones. Por la noche su posición fue recalcitrante, no hay negociación si el gobierno no devuelve el IDH. Es simplemente vergonzoso que lleven una vez más a la confrontación, es simplemente irresponsable.

La correlación de fuerzas en el país no les favorece a menos que se atrincheren en sus regiones creando cada vez más violencia. De hecho, la necesidad de poner en marcha las autonomías ilegales es una estrategia meramente discursiva porque en la realidad no pueden implementarla. Llamará a elecciones en Santa Cruz, pero no dice el prefecto Costas cuáles serán los fondos para esta elección.

La oligarquía boliviana que usufructuó del estado central ahora no tiene y no quiere un proyecto nacional.  En el fondo, esperan llevar a una confrontación violenta. Por eso son peligrosos. Y por eso buscan romper todo puente de comunicación entre el gobierno central usando argumentos circunstanciales, como la desatinada acción de los policías con los discapacitados en Santa Cruz. La estrategia de “apriete de baja intensidad” les permite demostrar que no hay gobernabilidad en el país y quieren incrementar el clima de violencia que justifique a posteriori la “kosovización” del país.  Por eso no sólo largan improperios si no que, además, allanan las leyes del país. La población de estas regiones tiene que pedirles cuentas, pero no pueden porque aquel camba, tarijeño, beniano, pandino, e incluso chuquisaqueño honesto que los cuestione está condenado a la “muerte civil” a los ataques de sus hordas de violentos. El 14 de agosto arremetieron contra el CEJIS de Santa Cruz simplemente porque está compuesto de profesionales probos e íntegros que trabajan con indígenas y los Sin Tierra, antes, publicaron las listas de los cambas que se oponen al terror de Costas y los Marinkovic. En Sucre César Brie es persona no grata simplemente porque denunció el racismo feroz, en Beni atacaron a los indígenas por apoyar a su presidente, y tantos hechos luctuosos dignos de la colonia.

Los cívicos y prefectos de la “luna menguante” no ven esos ataques, no los condenan, al contrario, cada vez que estos delincuentes a sueldo fueron apresados, senadores y diputados de la región fueron en su ayuda e hicieron que los liberaran.  De hecho han validado el improperio, la ilegalidad, la violencia, creando, contrariamente a lo que declaran públicamente, un estado de caos y de inseguridad civil. Los cambas, los chapacos, los benianos, pandinos y chuquisaqueños honestos deberían preguntarse qué pasará cuando estos señores obtengan un absoluto poder.  Ahora gobierna el miedo, el atropello y la inseguridad. Apoyados en un grupúsculo concentrado en las ciudades, los prefectos opositores creen poder imponer un estado de rebeldía permanente contra el gobierno de un presidente elegido no sólo mayoritariamente sino que ahora fue reconfirmado con más de dos tercios de los votos ciudadanos y con “yapa” como decía una articulista boliviana.

Los prefectos de la “luna menguante” rompen las reglas del derecho como si estuvieran aún en un país colonial. Si todavía creen en un Estado de derecho,  en las leyes, deberían impedir que se ataque a la población civil por ser disidente. Nadie y menos las autoridades departamentales pueden prohibir la libre circulación, la libre expresión, la disidencia política. Porque de otra manera, ¿quiénes son los recalcitrantes, los que quieren violencia y los que polarizan las medidas? ¿Por qué se rasgan las camisas gritando por la democracia cuando en realidad instigan a su juventudes y uniones de violentos a romper con las reglas básicas de la democracia? ¿Por qué no respetan el voto de un  pueblo boliviano que le dijo sí a las autonomías, pero también sí a las reformas? ¿Acaso no están mellando sus autonomías ilegales sí, pero legítimas, en lugar de favorecerlas compatibilizándolas a un cuadro jurídico?

*Es socióloga y periodista.

**El título con ligeras modificaciones le pertenece en realidad a Alejandro Saravia quién escribió el artículo “Los medialuneros en la luna”.

 

 

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