COLECTIVO BOLIVIANO CANADIENSE


Plan 3000, bastión rebelde del oriente boliviano/II

Posted in AUTONOMISTAS Y RACISMO,Política par colectivoboliviano sur 30 décembre, 2008
Asedio y resistencia: ¡El Plan no se rinde!
Marxa Chávez
17 diciembre 2008

Los sombríos sucesos habían comenzado a planearse mucho antes de septiembre en realidad, en sendas reuniones del “Consejo Nacional Democrático” (Conalde), dirigido por los potentados agroindustriales de oriente. Consecuente sólo con sus propias ambiciones, desde inicios de este año, la derecha en Bolivia organizó paros patronales. Así sucedió en marzo y abril, ante la prohibición del gobierno de exportar aceite y su comercialización a precios altos en el interior del país 1.

La arremetida de los sectores de derecha continuó en varios flancos: realizaron sus ilegales referéndums por los estatutos autonómicos en cuatro departamentos. “¿Diálogo? ¿Cuál diálogo?”, había dicho burlonamente aquel marzo un buen humorado Carlos Dabdoub, Director para la Autonomía de la Prefectura de Santa Cruz, ante las convocatorias gubernamentales para establecer mesas de negociaciones, mientras las acciones de los hacendados cruceños y empresarios se hacían cada vez más violentas y cínicas.

Paros y bloqueos patronales

En agosto, el tema de la “devolución del Impuesto Directo a los Hidrocarburos” (IDH) fue el subterfugio de la derecha. El IDH es un ingreso que se reparte entre los 9 departamentos del país, del cual el gobierno había destinado una parte para pagar el Bono Dignidad a los ancianos mayores de 60 años. La cuestión nunca se redujo a los extravagantes debates televisados de los cívicos sobre si ellos querían más a los ancianos que el gobierno, la cuestión de fondo en todo este tiempo fue la articulación de un plan elaborado durante varios años, que proclamaba, a través de la consigna de “autonomías”, las políticas para el manejo regional de recursos naturales en manos de las autoridades departamentales. Inclusive, el estatuto autonómico cruceño asignaba a las instancias departamentales la gestión y distribución de la tierra. En suma, se trata de un proyecto de corte neofascista, que pretende desbaratar todos los proyectos políticos que habían labrado los movimientos comunitarios, vecinales, campesinos, desde el 2000, como la defensa del agua como bien común, la nacionalización de los hidrocarburos, una Asamblea Constituyente popular y un cuestionamiento profundo al racismo imperante en el país. Toda la “agenda” popular forjada desde las calles, las barricadas y las carreteras desde muchos años atrás, luego fue tomada por el gobierno del MAS y cumplida por éste —también filtrada— en la forma y los tiempos estatales.

Este año se agudizaron los enfrentamientos: los más visibles entre representantes gubernamentales con los prefectos y cívicos. La no presencia del estado en regiones como la ciudad de Santa Cruz era patente. Ni los militares ni los policías podían hacer más que intentar evitar algunos hechos de violencia. Cuando el mismo comandante departamental de la policía de Santa Cruz terminó, el 15 de agosto, fue golpeado brutalmente en el suelo por los unionistas, mientras era filmado por varios canales de noticias, se supieron las verdaderas dimensiones de esta “crisis estatal” en esos departamentos. Más allá de la composición estatal y su crisis, en el lado popular, en las calles, se estaban dando enfrentamientos con la participación mucha gente de los barrios populares de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca, sobre todo contra los grupos de choque que se presentaban cada vez más violentamente.

Para los unionistas agresores, la lógica era, y es, no solo burda sino cruda: “Queremos la independencia, no queremos a esta raza maldita en nuestra tierra”, habían vociferado aquel mismo agosto, mientras ensangrentaban a una mujer “colla” que vestía pollera.

A fines de agosto, y principios de septiembre, los paros y bloqueos patronales se iniciaron nuevamente impulsados por el Conalde, otra vez, supuestamente, para conseguir la devolución de sus ingresos por el IDH. En el Gran Chaco, en el departamento de Tarija, se inició el 25 de agosto un bloqueo caminero que luego se extendería a otros puntos de la geografía de los departamentos del oriente. Mientras el gobierno decretaba el referéndum aprobatorio de la Nueva Constitución Política del Estado, para el 7 de diciembre de 2008, las movilizaciones cívicas y prefecturales iban a derivar en una intentona, la más violenta y grave de todos estos últimos tres años… hasta ahora.

No fueron sólo las ciudades centrales en las que se dieron enfrentamientos y tomas de instituciones, sino que estos hechos se extendieron a comunidades campesinas alejadas. Las voces que escuchamos desde por lo menos el 1º de septiembre, a través de las pocas radios comunitarias que daban voz a los campesinos y vecinos, llegaron de muchos lugares en por lo menos cuatro departamentos del país. Se tomaron trancas, instituciones, se destruyeron oficinas, amenazaron, persiguieron, hirieron a gente opuesta a la política prefectural y cívica, usaron armas de fuego. Tomaron aeropuertos y, finalmente, asesinaron campesinos.

No eran grupos “espontáneos” de gente que salía a protestar pacíficamente, como adujeron de manera desvergonzada los cívicos, eran grupos que habían coordinado las tomas, habían planificado cómo y con qué irían a tomar sedes y moler a golpes a la/os que se opusieran. Y no se tomaron únicamente oficinas estatales, los ataques también estuvieron digitados contra organizaciones de trabajadores y de campesinos.

La mañana y la tarde del 9 de septiembre todo ardía en el centro de Santa Cruz: oficinas públicas, el canal y la radio estatales, papeles, computadoras; todo lo que no se quemó, se robó. Los grupos financiados de la UJC saqueaban todo lo que podían al grito de “¡Fuera collas de mierda! ¡Autonomía!”. La mañana y la tarde del 10 de septiembre, al sur de Bolivia, grupos de choque de la prefectura y comité cívico de Tarija atacaron el Mercado Campesino. “Están preparando el garrote hacia el campesino”, había dicho un dirigente popular de ese departamento. Durante todo el 11 de septiembre, finalmente, se evidenció hasta dónde estaba dispuesta a llegar la derecha: masacraron a más de 17 campesinos en Pando, con ráfagas de metralleta, con fusiles, con armas de diverso calibre, ferozmente dispararon contra los de la marcha campesina, a varios sobrevivientes luego los torturaron, por eso la sangre de tanta gente humilde llegó esa mañana al río Tahuamano.

A esta violencia planificada, a esas armas, a esa gente pagada, a ese proyecto político de derecha se enfrentaron los campesinos de Pando y Beni, y los habitantes del Plan 3000.

Se ha iniciado la guerra en el Plan 3000 2
10, 11 y 12 de septiembre: lucha popular auto organizada

“Bolivia no fue silenciada”, fueron las últimas palabras vertidas por un vecino que pensaba en la importancia de su lucha, y que rescatamos en la primera parte de esta serie de notas. Con la experiencia y todo lo aprendido colectivamente, en mayo y en los “palos cívicos”, por los vecinos y jóvenes, por los comerciantes, todos salieron nuevamente a las calles, rompiendo el silencio y el miedo, para evitar que los grupos de choque armados pudiesen tomar su zona.

El 10 de septiembre fue otra jornada de lucha en diversos lugares del país. “Si quieren entrar, tendrán que pisar nuestros cadáveres”, proclamó una mujer con su pequeña hija a la espalda, aprestándose a defender el Mercado Campesino junto a los vecinos de las zonas periféricas de la ciudad de Tarija. Se enfrentaron todo el día a las bombas molotov, a los palos y piedras de los universitarios y grupos de personas que respondían al comité cívico y a la prefectura.

En Santa Cruz, la Unión Juvenil Cruceñista intentaba ocupar la Terminal Bimodal de Buses, enfrentándose en el lugar con la Unión Juvenil Popular y otras personas que se oponían a la toma. Los habitantes del Plan 3000 vieron como eran destruidas todas las oficinas estatales en el centro de la ciudad y cómo los unionistas rodeaban y finalmente tomaban la terminal, expulsando a los que hacían resistencia adentro, sin que el grupo de policías que se hallaba allí pudiese hacer nada.

Cuatro vecinos del Plan habían sido ya heridos por balas de fuego disparadas por los unionistas la noche anterior. Mucho antes de septiembre, cuando se daban los ya conocidos “paros cívicos”, varia/os compañeras y compañeros habían descrito cómo los camiones llenos de unionistas pasaban por las calles presionando a las personas para que cumpliesen la medida: golpeando sus escudos con palos, de manera insistente y como una forma de amedrentamiento psicológico a toda la gente que estaba escuchándolos en la noche desde su casas. Esta vez, los camiones llenos de miembros de la Unión Juvenil Cruceñista también llegaron por todas las entradas del Plan.

El 9, 10, 11… el día 10 ha sido serio, nosotros fuimos atacados por todos los lados. Por el lado de El Mechero, que vinieron unos 200, 300 personas, más de la mitad drogadictos, por el Trillo cerca de San Aurelio otras 300 a 400 personas contratadas, también drogadictos la mayoría, por el lado de [la avenida] Che Guevara, Radial 10, otros 300, 400 más o menos. Nosotros, últimamente en la Rotonda los jóvenes, nos desesperábamos, nos desesperábamos por este atentado donde los niños y los ancianos no podían aguantar, nosotros mismos no lo podíamos aguantar; en realidad nos estaban matando vivos, estábamos parados pero muertos ya. Las autoridades [gubernamentales] no venían con nosotros, no nos defendían, porque ellos también fueron atemorizados, perseguidos (Testimonio de estudiante del Plan 3000).

Las jornadas que se vivieron la más dura fue la del primer día, donde la unión midió mal y mandó la mitad de su fuerza para tratar de tomar el Plan 3000 y se encontraron con una buena organización que logró rechazar ese embate, y ya el segundo y tercer día lograron entrar por las noches, o sea cada noche la vigilia partía desde las 5 de la tarde con más fuerza y ya se sabía que entraban en las noches tipo delincuentes, el lumpen pagado, y a partir de las 8 venían. La segunda noche lograron entrar hasta a la mitad del mercado y demás, pero por suerte se logró rechazar. El tercer día ya fue más, había una inflexión, ya no se atrevieron a entrar, ya estaban por el suelo las fuerzas de la unión juvenil (Huáscar, compañero que es parte de la resistencia y lucha en el Plan 3000).

Ante la inminente toma del Plan por parte de los unionistas, la gente se reunió en la calle para realizar las vigilias en los puestos de venta. Se sabía que si ingresaban los asaltantes lo primero que saquearían serían los pequeños puestos de venta que la gente tiene allí para trabajar; las instrucciones de la derecha eran tomar La Rotonda y luego arrasar el Mercado:

Una de las instrucciones que les dio Andrés Gallardo [diputado de Podemos] a sus paramilitares era que tomen el Plan 3000 y todo lo que saqueen era para ellos. Por eso es que intentaron tomar el Plan 3000, porque querían saquearlo. Entonces los comerciantes han ayudado bastante, han hecho vigilia permanente, prestaban sus megáfonos (Testimonio de un compañero que es parte de la resistencia en el Plan 3000).

En medio del bullicio de la gente que protegía las calles del barrio, se escuchaba la voz potente de una mujer, amplificada por un megáfono: “¡El Plan se respeta carajo!”, mientras los jóvenes empuñaban palos y piedras para defenderse de los ataques recurrentes de la UJC.

Eduardo nos explica por qué se pretendía, tan sañudamente, tomar el Plan:

La idea era entrar todos y quemar todo el centro, digamos, que es parte simbólica y luego iba a venir Branko [Marinkovic, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz],que estaba esperando en el Trillo; iba a entrar y decir: “Aquí no hay nada, aquí todos somos nosotros”, y todos los medios ya preparados para dar un mensaje mediático: “Aquí no hay nada, aquí nosotros somos la ley, aquí quién se nos para”. Es una cuestión política, el ataque al Plan es símbolo, porque el Plan 3000 no tiene industria, no tiene una prefectura, una alcaldía, no se maneja harta plata, no hay, es la gente que trabaja nomás; el Plan simplemente es un símbolo, simplemente es un bastión de la izquierda en Santa Cruz. Entonces el hecho de tomar el Plan, tomar La Rotonda, destrozar todo es una cuestión de poder y eso quería Branko con recomendación de Goldberg [ex embajador norteamericano en Bolivia], porque es la piedra en el zapato en Santa Cruz. Entonces iba a haber violencia, iba a haber una masacre, el 11 iba a haber una masacre (Entrevista a Eduardo Loayza, director de la Radio Integración).

El 11 de septiembre, mientras los campesinos de Pando eran perseguidos, asesinados y literalmente “cazados como animales”, según relatos de la/os sobrevivientes a la masacre, los vecinos del Plan habían pasado la noche en una vigilia en La Rotonda y en el mercado de la zona. Así nos lo cuentan Benedicta y Huáscar:

Las vigilias que se hacían ha sido excelente para nosotros. Olla común hemos cocinado como gremiales, y la gente venían aportando también de los barrios salía. La vigilia ha sido también un excelente porque nuestros hijos al lado de nosotros estaban. También las mujeres más inteligentes somos, que nosotras hemos amanecido junto con los hombres en la vigilia pijccheando coca, haciendo bulla aquí, allá. La Unión Juvenil Cruceñista de todo lado nos querían atacar, pero nunca han llegado al corazón del Plan 3000, las mujeres nos hemos unificado (Benedicta, vecina del Plan).

Una consigna interesante que había es que al fascismo no se lo combate con leyes, ni con flores, se lo combate en las calles con los palos y con las armas, y eso el Plan ha agarrado muy bien, y las vigilias duraban toda la jornada. La gente valerosamente salía con los escudos, con los palos y con lo que podían; ahí se veían familias enteras, habían niños con sus palos y demás, y algo interesante es que los niños eran los que más peleaban, se tiraban contra los de la unión y demás, niños de ocho años con sus palos y sus piedras al lado de sus padres protegiendo sus puestos de venta. Niños que yo creo que aquí en adelante van a seguir manteniendo esa idea de reivindicación de su clase (Huáscar, compañero que es parte de la resistencia y lucha en el Plan 3000).

Los pocos efectivos policiales que existían en la zona poco pudieron hacer, y entonces la organización fue pensada y hecha por cientos de familias de la zona: unas salieron a ser parte de los grupos que se enfrentaban muchas veces cuerpo a cuerpo con los unionistas, otras salieron a ayudar en las vigilias, otros apoyaron dando comida y agua; por eso los agresores no pudieron tomar el Plan. Inclusive en la misma zona existían algunas personas que estaban de acuerdo con los grupos de choque cívicos, pero la fuerza de toda la gente que estaba contra el racismo y la violencia con la que llegaban los unionistas fue la clave para detener las intenciones de éstos. La auto organización de la gente fue pensada para evitar el ingreso de la UJC a sus calles.

Después de la toma de instituciones se pudo armar una estructura y teníamos la cadena de combate […] Se ha fabricado bastantes escudos de protesta, ayudó para avanzar hacia delante y para protegerse de las piedras, petardos que lanzaba el enemigo […] El último enfrentamiento que se dio ese jueves de esa semana ellos ingresaron por la avenida Che Guevara dirigido por un diputado emenerrista que ahora es de Podemos, se llama Andrés Gallardo, diputado de la Villa Primero de Mayo. Este señor pagaba 200 bolivianos, más cohetes, más bates de béisbol y un Red Bull, le daban a cada uno para que tomen eso y vengan todo narcotizados, algunos venían todos drogados. Esa era una diferencia entre ellos y nosotros, nosotros peleábamos con el uso de razón y conciencia, y nuestra fortaleza era la convicción, la dignidad, los principios, la defensa de la patria y el aniquilamiento de todo lo que representa la oligarquía, pero ellos eran una tropa de mercenarios que todavía para poder pelear tenían que drogarlos, eso es lo más chistoso, eso era lo más triste también de parte de ellos (Testimonio de un compañero que es parte de la resistencia en el Plan 3000).

La situación en los otros departamentos del país era grave, como en los ductos y planta de gas en la zona del Gran Chaco. Los militares que custodiaban las instalaciones de dicha planta fueron reducidos y despojados de sus armas. El gobierno no podía hacer mucho más que continuar con los llamados al diálogo y condenando la violencia. Pero los ataques a organizaciones campesinas e indígenas, continuaron y se dieron en muchas regiones, en las cuales el poder político está hasta ahora en manos de partidos tradicionales y agrupaciones ciudadanas que reciclaron a viejos políticos de la derecha.

En Beni, las llamadas de auxilio que transmitían algunas radioemisoras se oían por las noches, cuando se denunciaba que las sedes sindicales estaban rodeadas, habiendo sido luego invadidas y destruidas e incluso dinamitadas por la gente partidaria de las prefecturas y subprefecturas. En Santa Cruz, las sedes de la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB) y la Confederación de Pueblos Étnicos de Santa Cruz (CPESC) habían sido asaltadas, arrancaron los techos y ladrillos de las paredes, quemaron las pertenencias de estas organizaciones. En estas tomas participaron, hay que señalarlo enfáticamente, algunos ex dirigentes indígenas, quienes en un acto de abyección se convirtieron en partidarios de la prefectura del departamento.

Los otros compañeros indígenas que estaban siendo perseguidos se declararon en la clandestinidad, y se dirigieron al Plan 3000, como un lugar donde se sentían seguros y podrían adherirse a la lucha de los vecinos:

Fue el centro de reunión de todos aquellos que estaban contra la prefectura, porque era el único lugar donde podías refugiarte, hacer cuerpo y resistir al fascismo. Ahí llegó a parar la CIDOB, algunos dirigentes de la Central Obrera Departamental, llegaron a parar los de la CPESC. Ellos respetaban el liderazgo que había en el Plan 3000 a través de sus grupos vecinales; respetaban bastante, porque los jóvenes han declarado independencia ideológica y política, no había padrinazgos de ninguna organización política (Testimonio de un compañero que es parte de la resistencia en el Plan 3000).

En medio de la batalla, una voz se escuchaba en todo el Plan, era la Radio Integración, que cumplió un papel de amplificadora de la autoconvocatoria que hacían todos los vecinos. Mucha gente que vivía en barrios aledaños al Plan 3000 escuchaba igualmente las transmisiones, los llamados para ir a defender el barrio. Desde allí, en varios momentos, también se transmitió a nivel nacional lo que estaba sucediendo en Santa Cruz. Es por eso que otro de los objetivos de la UJC fue tomar las instalaciones de este medio que dio voz a toda la resistencia, no pudieron ingresar hasta allí.

El 11 pretendían ellos entrar, pero tuvimos también que como medio advertirles [a la UJC] de frente: “Vénganse, ataquen el plan” (porque ellos querían atacar también otros mercados y habían hecho varias tomas). Entonces dijimos “Vénganse, ataquen, vamos a resistir nosotros”. Decíamos [a los vecinos], si a ustedes los atacan y quieren tomar en Los Pozos, los agreden y quieren quemar su fuente de trabajo, organícense y tomen el Palacio de Justicia; si en la feria Barriolindo quieren quemar sus cosas organícense, retomen la nueva terminal; si en el Abasto hacen violencia organícense, van a estar débiles ellos, retomen las refinerías. Empezamos en los lugares más cerca: hay que tomar Saguapac 3, y [los de la UJCtuvieron miedo; era como una bola de nieve, podía darles más fuerte, o era más bien como un bumerang. Entonces fueron más bien a resguardar, se desanimaron, y fueron más bien a resguardar Saguapac (Entrevista a Eduardo Loayza, director de la Radio Integración).

Por lo general, cuando la prensa corporativa y empresarial se refiere al Plan lo hace como “los masistas”. Pero lo que Eduardo, Benedicta y las personas que estuvieron en la primera línea de combate muestran es que en realidad se trataba de un barrio entero de 300 mil personas en apronte; 100 mil familias cuya gran mayoría ayudó con lo que pudo para resistir el asedio de la UJC, y que pudieron convertir a Radio Integración en su medio para mandar sus reportes. Los vecinos, de una forma similar a El Alto de octubre de 2003, se convirtieron en reporteros para las otras personas que escuchaban la emisora en diferentes puntos de la zona, la información que se tenía:

Radio Integración no maneja presupuesto, se autofinancia, no recibe ítem del estado, de nada de eso. Los propios vecinos hicieron un papel importante porque fueron los ojos de la radio, entonces llamaban: “por tal lugar están entrando, es un auto color tantos, con vidrios oscuros; está trasladando handies, está llevando cohetes, tal camión esta llevando tal cosa”. Teníamos ojos en todas partes, a pesar de no contar con nada; el propio pueblo se convierte en los ojos, en la mirada, en el respaldo de todo. Teníamos un control tremendo que eso también asustó a los propios fachos de derecha, porque se asustaban, decían: “Cómo aquí, quién me esta viendo, de todas partes me están observando” (Entrevista a Eduardo Loayza, director de la Radio Integración).

La resistencia hecha por la gente en el Plan impidió que los unionistas tomasen la zona, pero la significación de este movimiento era mucho más grande, ya que se estaba hablando de la constitución de un polo de resistencia urbano, auto organizado, de avance movilizado en plena ciudad de Santa Cruz, una urbe que, por lo menos en los anillos centrales, ha sido desde mucho antes bastión de las fuerzas de derecha, y aún sigue siéndolo, pero esta vez las voces contrarias a la política del Conalde se escucharon con mucha fuerza. El 12 y 13 de septiembre, el asedio de laUJC al Plan había rebajado mucho en su intensidad y Mario Cossío, prefecto de Tarija, había decidido presentarse en La Paz para “reiniciar el diálogo”.

Evidentemente, la situación para los cívicos tampoco se preveía como un triunfo, y no por la actuación de las fuerzas militares o policiales, sino por la respuesta de las personas que son parte de organizaciones campesinas y populares: en Tarija, bravuconamente, los cívicos habían anunciado que se tomaría definitivamente el Mercado Campesino, incluso con la resistencia que protagonizaron allí mujeres, jóvenes, comerciantes, vecinos y campesinos, pero no pudieron concretar sus amenazas. En Santa Cruz, el centro de la ciudad estaba ocupado por los grupos de choque, pero el Plan 3000 no. En Pando, los sicarios caminaban por las calles de Cobija, capital del departamento, armados, y el Estado de Sitio dictado por el gobierno no había podido implantarse. En Beni los cívicos mantenían las tomas y pretendían reforzarlas.

Hasta el lunes 15 de septiembre, a pesar que los centros de las ciudades capitales seguían en manos de los cívicos, el Conalde anunció que comenzaría el desbloqueo de los caminos, pero otro bloqueo se había iniciado y avanzaría con fuerza.

¡Avanzar sobre Santa Cruz!: la respuesta popular

Se trataba de cientos de comunidades indígenas y sindicatos campesinos, que desde las tomas del 9 de septiembre habían anunciado el bloqueo de todas las rutas interprovinciales, interdepartamentales e internacionales que comunican a la capital cruceña con otros departamentos y países. Asimismo, cientos y cientos de trabajadores mineros cooperativistas habían iniciado una marcha desde el departamento de Cochabamba hacia Santa Cruz “para darles una lección a los de la UJC”, anunciaban muchos. Pero, además, se inició una marcha histórica, que no fue reflejada en los grandes medios-empresas de comunicación más que como la marcha violenta del MAS que aterrorizaba y hería la sensibilidad de los ciudadanos modernos del muy civilizado centro de la ciudad de Santa Cruz.

Las imágenes de campesinos portando machetes y armas de fuego (algunas escopetas de caza, en realidad) provocaron un horror como sólo lo puede sentir la gente de la derecha señorial del país: los indios y collas, tan aborrecibles para ellos, llegaban bajo la forma de multitud y, efectivamente, la indignación y la solidaridad con los campesinos de Pando y con los vecinos del Plan movían a las más de 20 mil personas que anunciaban llegar o al Plan 3000 como columna de apoyo o, directamente, para ingresar al centro simbólico del racismo y clasismo de la oligarquía boliviana: la Plaza Central de la ciudad de Santa Cruz.

Este movimiento de campesinos y comunidades indígenas hacia esa ciudad, es tan histórico como la constitución de los polos de la auto-organización obrera de los años 50 al 80 en Bolivia, en ese sentido se presenciaba, se dibujaba y discutía, no sin diferencias y grandes debates, los caminos del movimiento indígena y campesino como columna y puntal de los cambios de estos últimos ocho años en el país, y del movimiento popular en general. Se perfilaban nuevos (y a la vez antiguos) horizontes políticos, que llegaban junto al sonido de las multitudes que marchaban hacia Santa Cruz.

________________

1 Ver la cronología sobre la arremetida de la derecha en 2008, donde es notorio que, por lo menos una vez al mes, los grupos de derecha intentaron alguna acción mediante huelgas, bloqueos, marchas, golpizas o referéndums.

2 Declaraciones de Portugal Quispe, transmitiendo en vivo para el país y el mundo por Radio Integración y Radio Patria Nueva durante la resistencia del 11 de septiembre de 2008.

3 Empresa de agua potable y alcantarillado sanitario. Cooperativa de Servicios Públicos Santa Cruz.

Fuente: Ukhampacha Bolivia, diciembre de 2008

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