COLECTIVO BOLIVIANO CANADIENSE


La Constitución de una sociedad abigarrada

Posted in Política par colectivoboliviano sur 26 juin, 2009


Ramón Rocha Monroy

En febrero de 1985, el Boletín FACES, del taller de tesis de la Facultad de Economía y Estudios Sociales publicó un número de homenaje al pensador boliviano René Zavaleta Mercado, de influencia tan honda en el pensamiento político latinoamericano. Yo lo había conocido y frecuentado en México y participé con un ensayo que titula Las sociedades incognoscibles. Según Zavaleta, las sociedades donde no se ha extendido del todo el capitalismo carecen de un modelo de regularidad que permita conocerlas en su integridad. Esa otra zona conjetural, incógnita sólo admitía presunciones, y por eso Zavaleta hablaba de sociedades abigarradas, como la nuestra.

Volví a la lectura de ese ensayo por obligaciones académicas y me encuentro con una pregunta mía que hoy podría entenderse mejor para entender el proceso de cambio que vivimos desde los inicios del siglo. La pregunta dice: ¿Por qué nos empecinamos en mantener un sistema político democrático-burgués si nuestra base económica es una imbricación abigarrada de formas de producción a la cual debería corresponder un entrecruzamiento adecuado de instituciones y prácticas políticas?

Digo que la pregunta es cada vez más pertinente porque la nueva Constitución, que es un hito muy reciente, nos ha confirmado esa presunción. La nueva ley reconoce varias formas de producción, es decir, varios modelos económicos y de propiedad: la economía capitalista, la economía estatal, la economía mixta y el modelo comunitario, además de dos formas de tenencia de la tierra: la propiedad privada con función social y las tierras comunitarias de origen (TCO), que en realidad ya fueron instituidas antes pero hoy se ubican en un contexto que las explica mejor. Esto en lo que se refiere a la base económica, tan abigarrada que las TCO tienen que convivir incluso con el latifundio, no obstante que representan intereses inconciliables. Pero ¿y la superestructura?

La nueva superestructura jurídico política acorde con esa base abigarrada incluye en realidad varias superestructuras no sólo complejas sino también conflictivas.  La justicia comunitaria, por ejemplo, rescata una vieja práctica de aplicación de la norma que en algunos casos es más justa y constructiva que el régimen legal importado de Occidente; sin embargo crea ámbitos que rompen la vieja lógica jurídica de Hans Kelsen y van a ser un dolor de cabeza para abogados y jueces. Las TCO tienen una economía comunitaria a la cual corresponden superestructuras comunitarias. Los guaraníes de Tentayape, y esto lo sé por el magnífico documental de Roberto Alem sobre el tema, tienen su propio gobierno, no admiten la educación fundamental, ni siquiera la alfabetización: no admiten servicios de salud ni iglesias, y tienen su cosmovisión, su religión, sus dioses y su forma de vida. Junto a Tentayape se cierne amenazante el Campo Margarita, que seduce a los jóvenes guaraníes con el empleo y la vida occidental, y genera un conflicto en la comunidad. Esos jóvenes se van y pierden su identidad colectiva, mientras el resto de la comunidad la conserva e incluso trata de que los hermanos que emigraron a la zafra argentina se restituyan, porque hoy tienen tierra que alcanza para todos.

Y claro: vienen los juristas formados en el modelo occidental y se rasgan las vestiduras porque la Constitución les parece abigarrada y contradictoria. Pero, volviendo a la preguntita, ¿acaso nuestra base económica no es abigarrada y contradictoria? Y si lo es, ¿por qué tenemos que imitar una superestructura jurídico política que, como dicen los viejos profesores, no concuasa con nuestra realidad?

Los analistas políticos se han vuelto nominalistas, doctores de la ley. Se indignan al comprobar que la vieja República ha sido sustituida por el Estado Plurinacional. Si se restituyeran a su condición de políticos, harían otra cosa, en particular un análisis de coyuntura, un estudio sobre la correlación de fuerzas. Entonces comprenderían que la ley, como el Estado, son productos de la sociedad y corresponden a la fuerza resultante después de una aguda confrontación de fuerzas a veces inconciliables. La lucha, el conflicto, la confrontación son los motores de la historia. La ciencia política se ha prestado un concepto de la Física para analizar esta pugna. En el proceso constituyente ha habido tal anudamiento, tal condensación de intereses contrapuestos que las disputas aisladas mostraron su verdadero tuétano político: vimos claramente que detrás de demandas cívicas como la capitalidad para Sucre, o demandas formales como la ilegalidad de algunos procesos, se desnudaban los intereses políticos ocultos: por un lado, el esfuerzo denodado de la oposición por conseguir el fracaso de la Constituyente, y por otro, el astuto ajedrez del oficialismo por conseguir que se convoque al referéndum, sabiendo que obtendría el respaldo masivo del electorado para promulgar la nueva Constitución. Esa fue una magna lección de ciencia política, pues nos decía que la historia es una sucesión de coyunturas, y que cada coyuntura es una correlación de fuerzas en pugna, y que la fuerza resultante indica la institucionalización de un
nuevo orden, que se consagra mediante la ley.

La nueva ley fundamental responde a un psicoanálisis nacional provocado por un estímulo adverso: el neoliberalismo. La crisis general causada por las políticas neoliberales no tuvieron eco en la vieja izquierda, pues el proletariado se desarticuló junto al Estado del 52 y al viejo sector estatal de la economía (que era fundamento de ambos); además, los viejos izquierdistas de la clase media se dejaron cooptar o fueron paralogizados por el novedoso ropaje del gonismo. En ausencia de ellos, el movimiento cocalero se convirtió en el núcleo de los movimientos sociales que se enfrentaron al neoliberalismo y consiguieron que aflorara el indio que todos los bolivianos llevamos adentro. Pero esto es una simplificación, pues adentro no sólo llevamos un indio, sino un mestizo, un español, una carga abigarrada y confusa de información genética y cultural. Por eso alguna vez proclamé con alegría que los cholos somos desconcertantes, porque nuestras reacciones obedecen a una memoria genética y cultural múltiple, y entonces no hay forma de pronosticar nuestro comportamiento.

La superestructura jurídico política que más se acomoda a ese ser multinacional y abigarrado es pues el Estado Multinacional, y no la ficción republicana que vivimos hasta hoy, la cual nos llevó al borde de la esquizofrenia. ¿No vemos acaso a gente de rasgos indígenas que insulta a los cocaleros gritándoles « indios de mierda »? ¿Qué es eso si no es esquizofrenia pura?

Los bolivianos plurinacionales no somos hidalgos de La Mancha, no nos enfrentamos a molinos de viento, tenemos los pies sobre la tierra.

Alguna vez me pregunté quién es más importante, si el caballero loco que sueña cosas imposibles y se enfrenta a fantasmas por el honor de una doncella que no es tal, o el aldeano rollizo que no monta rocín sino prudente asno, que acata esos sueños pero tiene los pies bien puestos sobre la tierra?

Los bolivianos no somos ciudadanos al modo de Occidente, no entendemos un modelo occidental de pago de impuestos para costear el gasto público, desconfiamos de un sistema judicial que traduce nuestros conflictos a un lenguaje críptico que nunca vamos a entender, no somos individuos porque en nosotros laten identidades colectivas, no acatamos los pactos de caballeros porque sólo confiamos en la consulta a la multitud, a las bases, por confusa y contradictoria que sea su respuesta. En fin, somos modernos, incluso globalizados, pero al mismo tiempo somos precapitalistas, prerracionales, prehispánicos,
prejuiciosos y numerosos otros pre.

Si somos así, qué vamos a hacer. En ese sentido, creo que ha sido lo más juicioso conocernos y darnos una Constitución que hasta hoy es la que más corresponde a nuestro ser, que tiene un nombre bíblico: Legión, y un nombre sociológico: Multitud.

BOLPRESS, 26 de junio de 2009

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El factor Pando

Posted in Política par colectivoboliviano sur 19 juin, 2009

Un informe de La Razón tergiversa la nueva realidad en la Amazonía boliviana, promoviendo el racismo separatista en la región más vulnerable del país


Wilson García Mérida

Es periodista. Reside en Cochabamba

(Datos & Análisis).- « El Gobierno ejecuta un plan para que Pando sea masista », fue el titular con que el pasado lunes el diario opositor La Razón publicó un extenso informe que, por los datos que contiene, bien pudo calificar como un encomiable reportaje periodístico; pero por la forma en que los editores manipularon esa información subordinados a una línea política racista y separatista, La Razón termina perdiéndose a sí misma.

La mala fe con que el periódico paceño pretende desacreditar las acciones que emprende el gobierno de Evo Morales para recuperar e integrar aquel territorio secularmente excluido del patrimonio boliviano, incurre en una flagrante violación al artículo 24 de la nueva Constitución Política del Estado que considera traición a la patria todo acto que atente contra la unidad del país, mereciendo « la máxima sanción penal » según estipula la actual Carta Magna.

A partir de la nueva Constitución, en Bolivia el separatismo es un delito de traición a la patria, figura en que incurre el periódico opositor con el agravante de un solapado racismo que ahora es también inconstitucional.

No otra cosa significa la manera en que dicho medio informativo estigmatiza a aquellos miles de bolivianos pobres y miserables del campo y las ciudades, de todo el país, que, con un franco sentido de integración y unidad nacional, vienen migrando al norte amazónico para poblar ese antiguo territorio feudal dentro un plan estatal para integrar a Pando, como nunca antes, en la nueva estructura republicana del emergente Estado Plurinacional. « Todos son collas », dice La Razón, « la mayoría recién llegados a Pando, donde en el último tiempo el flujo migratorio se ha disparado como efecto de un plan de MAS para teñir a Pando con los colores oficialistas ».

El nuevo director de La Razón pretende mostrar a esos bolivianos « collas » como una plaga masista que invade ese otrora inaccesible territorio controlado por las mafias políticas y criminales que hicieron de Pando un feudo familiar. La Razón insiste en tratar a esos migrantes pobres como « invasores ». Por lo visto, este periodismo prefiere que nuestros compatriotas sin tierra ni trabajo busquen nuevos horizontes migrando indignamente a España o Argentina. Pero « invadir » Pando jamás, ya que, según « informa » este medio, la llegada de aymaras, quechuas y guaraníes a esa zona alejada del amazonas boliviano destruirá incluso el medio ambiente. « Una de las principales preocupaciones de los pandinos es que, con la migración que se da de otras regiones del país, se dañe el ecosistema de su región », dice una burda nota en recuadro.

« Si bien el fenómeno migratorio no es nuevo en este Departamento como lo demuestran varios estudios, la cantidad de gente que se trasladó en los últimos años llama la atención », sostiene el reportaje de La Razón, haciendo gala de un ignorante e indolente desprecio por la dramática historia del Departamento más joven y pobre de Bolivia, hoy a expensas de la influencia brasileña sobre una frontera plagada de narcotráfico y contrabando.

Efectivamente, desde que fue creado el 24 de septiembre de 1938, dos años después de la Guerra del Chaco durante el gobierno Presidente y militar patriota Germán Busch, Pando fue un objetivo inalcanzable del Estado para sentar su soberanía con necesarios flujos poblacionales de occidente, habida cuenta que su población nativa fue sistemáticamente diezmada por los explotadores mafiosos del caucho y la castaña. El académico Pablo Villegas recuerda que « cuando se ‘revirtieron’ las concesiones al Estado en 1953, la colonización era nula; el Beni y Pando estaban despoblados: menos de un habitante por kilómetro cuadrado en Beni y casi un décimo de un habitante en Pando ». Las dictaduras militares agudizaron ese despoblamiento restringiendo el acceso a la tierra para unas cuántas familias feudales. Especialmente Banzer se esmeró dictando sus « decretos barraqueros » para beneficio de no más de 200 familias, entre ellas la parentela corrupta de Leopoldo Fernández, el último neoliberal adenista que debe purgar sus responsabilidades por la masacre del pasado 11 de septiembre en El Porvenir, donde intervinieron sicarios del narcotráfico instruidos por el terrorista italiano Marco Marino Diodato.

A pesar de esa abrumadora historia de desvertebración y olvido, « llama la atención » de La Razón que en los últimos años unos indios andinos hayan decidido ocupar ese territorio nacional siempre abandonado.

Entre la mafia adenista y el MAS

Al comentar la emergencia de nuevos barrios y comunidades en los alrededores de Cobija, la capital pandina, el informe de marras asegura que esos nuevos poblados fueron « creados en los últimos tres años y habitados por gente del occidente que en su mayor parte es afín a Evo Morales, el presidente del Estado Plurinacional que buscará su reelección en diciembre de este año ».

Aquí el objetivo sinuoso de La Razón se ve más claro: reducir toda una estrategia de Estado para sentar soberanía en uno de sus territorios más despoblados y desguarnecidos, a una simple y mezquina disputa electorera. ¿Qué periodismo es ese que no tiene escrúpulos en transformar, por arte de la manipulación, un objetivo nacional histórico en un episodio meramente coyuntural? ¿Es intelectualmente honesto confundir una política trascendental de Estado con una vulgar jugarreta partidaria?

« La oposición no tiene dudas » -se desenmascara La Razón-, « el senador Paulo Bravo (Podemos) dice que éste es un plan para que el MAS gane en las futuras elecciones en Pando ».

Paulo Bravo, por sí La Razón no lo sabe, es uno de esos delincuentes de cuello blanco que forma parte de aquellas privilegiadas 200 familias beneficiadas por los « decretos barraqueros » del general Banzer. Socio y cómplice del también senador podemista Roger Pinto quién, no contento con su jugosa dieta, obtenía contratos lesivos con la Prefectura de Pando manejada por Leopoldo Fernández para beneficiar a su empresa constructora con sobreprecios, entre una infinidad de actos delictivos cometidos impunemente durante décadas, aprovechándose del aislamiento físico y administrativo de Pando.

¿No es una « contradicción periodística » en que incurre La Razón al reconocer que la nueva situación migratoria en Pando comenzó hace tres años y no a partir de la actual coyuntura electoral?

La Razón insinúa que el « cerebro gris » de esta « invasión electoral masista » a Pando es el Ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, a quien la mafia de los separatistas pandinos hoy encabezados por los senadores Bravo y Pinto busca satanizar y deslegitimar con burdas calumnias para evitar que la estrategia de soberanía estatal en Pando, amparada por la nueva Constitución, fracase rotundamente. El problema de Pando es pues, entonces, el problema principal de la nueva revolución boliviana y sus enemigos balcanizadores.

Los periodistas opositores incurren en una mirada obtusa al estigmatizar a Quintana como un vulgar dirigente partidario, olvidando deliberadamente que Evo Morales instruyó a su Ministro de la Presidencia llevar el Estado Plurinacional a Pando, porque confía en este sociólogo en grado de maestría que antes fue un destacado capitán del Ejército boliviano con una sólida formación en estrategias de soberanía nacional.

Paradójicamente La Razón y toda aquella prensa controlada por el empresariado fascista, que acusan a Quintana de ser « recaudador » del MAS, apoyan a los sectores más corruptos del propio MAS que busca desplazar a Quintana del entorno presidencial. El estalinismo masista cuyos más visibles representantes son Alex Contreras y Román Loayza, grupo al que acaba de sumarse Marco Carrillo, el ex delegado de Evo en Cochabamba, son los mejores aliados de la mafia pandina en el plan de apartar a Quintana del camino, tal como se demostró cuando Contreras promovió la suspensión de emisiones de Canal 7 a la misma hora en que Leopoldo Fernández movilizaba a sus matones prefecturales para masacrar indígenas en El Porvenir. Esta tendencia claudicante del MAS estalinista llega incluso a sabotear la política informativa oficial que no acompaña adecuadamente al Ministro de la estrategia gubernamental dentro el avispero de Pando.

Pando es mucho más que una plaza electoral y partidaria. Es una parte de la bolivianidad que no deja de dolernos, y un desafío histórico para la Sociedad Civil de donde nace la más autentica necesidad del cambio como un imperativo de la conciencia nacional. El enfoque que desarrollan los colegas de La Razón en este tema, no es precisamente el más honesto ni transparente para contribuir en el eficaz desarrollo de esa nueva conciencia nacional y democrática.

llactacracia@yahoo.com

Bolpress, 19 de junio de 2009

El próximo Goni

Posted in Pueblos indígenas par colectivoboliviano sur 11 juin, 2009

Hic et nunc


Claudio Rossell Arce



Cuando Alan García, en uso de una prerrogativa concedida por el Congreso de su país para legislar directamente sobre asuntos referidos al TLC, decidió en 2008 subordinar los derechos de los pueblos indígenas sobre la Amazonia peruana al interés transnacional, la Defensora del Pueblo de Perú le advirtió que estaba sembrando dientes de dragón.
Durante los primeros meses de 2009 los indígenas amazónicos hicieron numerosos intentos de hacer escuchar sus reclamos por la vía institucional, pero apenas obtuvieron una insensible respuesta del Ejecutivo señalando que era algo que debían resolver con el Congreso, que a su vez señaló que debían negociar con el Gobierno; es decir fueron de Herodes a Pilatos y ninguno quiso escuchar sus razones.

Finalmente, la declaratoria de zona de emergencia en el norte amazónico en abril pasado significó que los dientes de dragón habían germinado, y ciertamente el Presidente peruano y sus asesores se mostraron ora incapaces de comprender la magnitud del conflicto ora decididos a imponer su voluntad a cualquier costo. El trágico desenlace del fin de semana último estaba anunciado, y de nada sirvieron entonces las advertencias, primero, y las invocaciones a detener la violencia, luego, que hicieron la Defensoría del Pueblo y la jerarquía de la iglesia Católica del vecino país.


Mal mirado, el discurso del Presidente peruano el fin de semana último tiene alguna razón de ser: la inestimable riqueza de la Amazonia debe ser aprovechada, para bien de ese país, y sin duda para el bien de la humanidad.
Bien mirado, el discurso es insensato en la medida en que dicho aprovechamiento implica no sólo ceder esa riqueza a unas cuantas compañías que, con suerte, dejan las migajas para el disfrute de unas cuantas elites bien acomodadas en la imperial Lima, sino, sobre todo, pasar por encima de los pueblos indígenas cual si éstos fueran nada más que la hierba bajo las botas transnacionales.


No debe entenderse como mentira eso de que la Amazonia —peruana, ecuatoriana, boliviana y brasileña— es patrimonio de la humanidad. Sí debe asumirse como inaceptable falacia el que dicho patrimonio debe ser encomendado a los amos del mundo, que hasta ahora han demostrado un afán rapaz por convertir todo lo que tocan en negocio de hoy, sin detenerse a pensar en la desgracia de mañana (que por cierto, no está en absoluto lejano a juzgar por las primeras manifestaciones del calentamiento global).
Por tanto, no es descabellado ni menos « radical » pensar en que corresponde a los pueblos indígenas, originarios de esa ubérrima zona, hacerse cargo de gestionar esa riqueza —no sólo material— incluso a pesar de un presunto impedimento al « progreso » y al « desarrollo », que, está visto, no necesariamente son el camino a un mundo mejor.


La masacre de indígenas perpetrada el fin de semana en nombre de un progreso ciego debe dolernos como humanos, y como humanos debemos rechazar enfáticamente la sangre vertida, no porque simpaticemos con los indigenismos de moda, sino porque los muertos de ambos bandos son víctimas de un sistema insensible y profundamente racista, que medra en la sangre inocente y les niega el futuro a nuestros hijos.
Sólo nos queda desear que esas muertes caigan sobre el soberbio Presidente peruano como las muertes de El Alto cayeron sobre Goni y sus adláteres. Que la justicia —si existe— haga su trabajo y el resultado sea una condena incuestionable, pues de otro modo la humanidad tendrá que lamentar un nuevo fracaso, y de esos ya tenemos demasiados.



hicetnunc1@gmail.com

Fuente : http://omarquiroga.blogspot.com/

o de la ONU califica de masacre el asesinato de 25 indígenas en amazonía peruana

Posted in Uncategorized par colectivoboliviano sur 6 juin, 2009
La Paz, 5 Jun (Erbol).- La vicepresidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, Elisa Canqui, calificó de masacre la matanza de 25 indígenas en la región amazónica del norte peruano. Canqui, en declaraciones a la Agencia de Noticias Indígenas de la Red Erbol, aseveró que “estamos consternados ante esta nueva acción del gobierno de Alan García”. Recordó que los pasados días la Presidenta del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, Victoria Tauli Corpuz, pidió al gobierno peruano respetar los derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas. La vicepresidenta del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas aseveró que “el accionar del gobierno de García se traduce en masacre, esperamos que la preocupación internacional se traduzca para que en el Perú se recuperen los derechos humanos”. Al menos 25 nativos y siete uniformados fallecieron este viernes en el cerro Curva del Diablo, del caserío Siempre Viva, en la provincia cajamarquina de Jaén, tras la incursión de la Policía peruana para desbloquear una carretera, que fue tomada hace algunos días por indígenas amazónicos.

La Tesis de Pulacayo, una tesis antimovimientista

Posted in Uncategorized par colectivoboliviano sur 2 juin, 2009

OpiniónGuillermo Lora:

Fátima López Burgos

Reproducimos a continuación un texto de la periodista Fatima López Burgos, basado en una entrevista con Guillermo Lora.

La nota se publicó por primera vez en el suplemento « Temas » del diario « Ultima Hora » el 11 de noviembre de 1990.

Con el propósito de dar una respuesta a la clase obrera, en l964 se elaboró un documento político de base, en oposición al gobierno Villarroel – Paz Estensoro, que luego fue presentado en el Tercer Congreso Minero efectuado en marzo de ese año en el distrito minero de Catavi, documento que posteriormente dio lugar al surgimiento de la « Tesis de Pulacayo ».

Este documento, según Lora, ya contenía la plataforma de reivindicaciones transitorias que actualmente tiene la tesis.

La historia no concluye allí; Juan Lechín en su condición de Secretario Ejecutivo de la FSTMB, debía presentar el documento en un asamblea, no lo hizo argumentando que el documento le fue sustraído del bolsillo. Circunstancia por la que la reunión se limitó a discutir la plataforma en que se resumían consignas como: ocupación de las minas, el salario mínimo vital con escala móvil con referencia a los precios, control obrero de todas las empresas y minas, escala móvil de horas de trabajo para eliminar la desocupación, disminución de la jornada de trabajo a 40 horas semanales, armamento de la clase obrera, y la alianza obrero – campesina, con mirar a la conquista del poder político.

Lora denunció que los congresos mineros de esa época eran sólo congresos del MNR, precisamente porque ese partido fundó en 1944 en el distrito de Huanuni la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), inspirada en principios movimientistas.

A pesar de no ser minero ni obrero, Guillermo Lora, con el propósito de participar en el movimiento obrero y organizar « cuadros » en los distritos mineros junto a un grupo de desocupados, establece la primera organización de desocupados y accede al congreso en calidad de Delegado

« En esa época Juan Lechín trabajaba con nosotros -recuerda Lora- de manera que discutíamos los problemas y intentaba educar a mucha gente obrera en la idea revolucionaria, sabiendo que él era movimientista, pero que consideraba que el MNR no podía ser la línea política que respondiese a las necesidades del proletariado boliviano ».

La tesis no produjo los frutos deseados

La preocupación central del Partido Obrero Revolucionario (POR) en ese momento era la de proporcionar una doctrina revolucionaria al movimiento obrero.

Ante la revolución del 21 de junio, en la que el MNR ya no figuraba en el escenario político, como una respuesta a ¿qué hacer con el gobierno Restaurador? se reescribe la Tesis, reiterando que los obreros debían luchar por sus propios objetivos y no servir a la burguesía.

Este trabajo político – doctrinal movilizó a los obreros durante el sexenio hasta el 52, sin embargo no tomaron el poder -sentenció Lora- vale decir que « los obreros hicieron la revolución y entregaron el poder al MNR, un partido que no era de ellos, es decir, que el trabajo realizado no pudo cuajar como organización partidista ».

Difusión de la Tesis

La Tésis de Pulacayo constituye el documento político y sindical más difundido de la historia nacional, aseguró Lora.

La primera edición multicopiada la realizó la Federación de Mineros y fue distribuida en los sindicatos. Posteriormente, el argentino Esteban Rei, un socialista con tendencias trotskistas, llevó a su país una versión multicopiada y editó en imprenta el documento con el nombre de « Lo que dicen y lo que quieren los mineros bolivianos ».

Mientras tanto, en Bolivia la empresa Patiño, comprendiendo la peligrosidad del documento y ante la falta de reacción del gobierno, paga una solicitada en todos los periódicos de Bolivia donde se reproduce en su integridad la tesis, con algunas modificaciones poco sustanciales.

Finalmente, la primera edición boliviana en imprenta de la Tesis se realiza en Potosí, en 1947.

La empresa Patiño, según cuenta Manuel Carrasco en su « Biografía de la Patiño », esperaba que Bolivia reaccione en su integridad, se levante y rechace este plan comunista. Los hechos suceden a la inversa y el documento se convierte en el eje central de las grandes movilizaciones obreras, hasta 1952, e incluso la Central Obrera Boliviana (COB) antes de estar controlada por el gobierno del MNR, adopta como su programa la « Tesis de Pulacayo ».

Aporte y vigencia actual

La Tesis, según su gestor, fue un aporte sustancial al movimiento obrero, ya que recogió las aspiraciones de los obreros bolivianos.

Lora apuntó que en « el hecho de que los obreros de las minas hubiesen captado la esencia de un documento escrito en tono polémico, panfletario y agitativo, con términos poco usuales para los obreros en general se puede descubrir que el autor del documento está vinculado con las ideas y es algo así como el secretario de las masas ».

El acierto de la Tesis radica en la caracterización de Bolivia como un país capitalista y atrasado, que reproduce las leyes mundiales del capitalismo de una manera muy particular, ya que por un lado posee un capitalismo muy avanzado (como la purificación del estaño a través del proceso de lixiviación, efectuada en Potosí) y un pre-capitalismo (el atraso y la barbarie) que refleja una integración tardía de Bolivia a la economía mundial que genera la llamada economía combinada.

« Bolivia vive y existe porque exporta, la economía no tiene moral ni sexo, es capitalista por la manera en que reproducen las mercancías (máquina) y precapitalista (a mano) ».

A pesar de que la Tesis no pudo ser aplicada, por que los obreros no tomaron el poder, tras 44 años de vida el documento tiene vigencia ya que las consignas de la Tesis aún no han sido, ni van a ser superadas mientras siga en pie el capitalismo y no se conquiste el poder político.

Lora, sentenció que sin esos elementos es imposible la aplicación de estas reivindicaciones.

Artículo publicado el 2009-06-02 a horas: 19:37:12

Impreso el 2009-06-03 a horas 02:22:11

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