COLECTIVO BOLIVIANO CANADIENSE


Cese de persecución contra FOMABE Y PABLO CINGOLANI

Posted in MEDIOAMBIENTE,Política,Pueblos indígenas par colectivoboliviano sur 17 juin, 2010

Cobija, 14 de junio de 2010

Señor:

Evo Morales

Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

La Paz.-

Ref: Carta Abierta: CESE DE PERSECUCIÓN CONTRA EL FOBOMADE Y PABLO CINGOLANI Y PEDIDO DE GARANTÍAS PARA EL EJERCICIO DE NUESTROS DERECHOS HUMANOS Y NUESTRO TRABAJO

Señor presidente:

Con  profunda indignación hemos leído las acusaciones sin pruebas y sin sentido de su ministro Oscar Coca contra el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE) y uno de sus miembros, el periodista y escritor Pablo Cingolani.

Por el respeto y aprecio hacia su persona y a su investidura y en mi calidad de presidente de FOBOMADE,  tengo el deber de desmentir airadamente las calumnias de Oscar Coca así como seguir las acciones que correspondan en defensa de la institución, de Pablo y de cada uno de sus miembros.

Al mismo tiempo señalo mi incomprensión frente a tanta irresponsabilidad y mala fe de una autoridad que compromete la gestión de su gobierno de cara al pueblo boliviano y a un mundo que sigue esperanzado por la continuidad de los cambios que todos anhelamos.

Me permito recordar que este 2010 el FOBOMADE cumplió 18 años de servicio a la sociedad boliviana y en especial a organizaciones sociales, indígenas y  productivas que trabajan por la protección de su ambiente. Esto significa la realización de investigaciones, reportajes, capacitación, el fomento y el ejercicio de los derechos ciudadanos, como el derecho a la información, los derechos ambientales y los derechos indígenas y junto a ellos, el derecho a la participación en todos los aspectos de la gestión ambiental, tal como señala la legislación vigente y la Constitución Política del Estado.

Debo también recordar que en abril del 2009 nos dirigimos a usted para informarle sobre la Campaña Amazonia sin Petróleo, cuya misión es informar a los pueblos amazónicos que están siendo afectados por actividades petroleras, sobre los procedimientos legales, derechos y deberes relacionados a dicha actividad en todas las fases de la cadena productiva y en particular en territorios habitados por pueblos indígenas y campesinos. Concebimos dicha información y el conocimiento de la misma como instrumentos para la convivencia pacífica en el marco del Vivir Bien.

A lo largo del 2009 iniciamos un debate necesario y urgente sobre la necesidad de dejar atrás modelos de desarrollo basados en la explotación primaria y depredadora de la naturaleza y a la vez implementar modelos alternativos de generación de energía, menos dañinos que los dependientes de los hidrocarburos fósiles o megaproyectos hidroeléctricos con fines exclusivamente de exportación.

No fue posible generar interlocución con su persona y las autoridades de gobierno, a pesar de nuestra expectativa por el  liderazgo mundial creciente  de su persona no solo a la cabeza de las reivindicaciones indígenas sino también de los derechos de la Madre Tierra así como por sus declaraciones reiteradas apoyando la iniciativa ecuatoriana de dejar el crudo en el subsuelo en el caso del Yasuni. Por esto mismo le hicimos llegar el documento “Bases para acabar con el conflicto petrolero en la Amazonia Sur”, en el que compartimos ampliamente una estrategia para construir nuestro propio camino en defensa de la vida y de los pueblos de la selva.  Fueron intentos infructuosos, aunque el debate sobre desarrollo fue creciendo como una necesidad y se afirmó en Cochabamba, en la Mesa 18, en ocasión del Encuentro de los Pueblos por el Cambio Climático que usted mismo convocó.

Como campesino extractivista de Pando, la actividad que da sustento a mi familia y a la mayoría de los habitantes pandinos, es la recolección de castaña, que solo produce cuando el bosque está intacto. Junto conmigo,  mis hijos recolectan la nuez de la Amazonía como lo hicieron mis padres y como lo harán sus hijos, si conseguimos que sus funcionarios comprendan que hay actividades que no son compatibles y que seguimos existiendo grupos humanos viviendo de la selva y por ello no se pueden planificar actividades en nuestros territorios sin tomarnos en cuenta.

Hemos escuchado que su gobierno apuesta por un ritmo creciente de exportaciones de minerales y petróleo como motor del crecimiento económico, lo que significa que la visión del desarrollo continúa basada en la depredación de la Naturaleza y la dependencia de los mercados internacionales manteniendo el rol de país proveedor de materias primas y el sometimiento a  sus reglas y a sus instituciones comerciales globales que imponen las restricciones a los cambios que estamos esperando. Reconocemos que su gobierno ha logrado modificar la apropiación de los excedentes y regalías, que actualmente generan más ingresos al Estado para la distribución de bonos como el Juancito Pinto y la Renta Dignidad. Estos logros deberían inspirarnos a buscar, entre todos, modelos alternativos y por eso y para ello, profundizaremos el debate.

Somos conscientes que este nuevo extractivismo, que continua siendo extractivismo porque está basado en el crecimiento de la explotación de materias primas fósiles y minerales y nuevo por que el Estado tiene un rol más activo que en las épocas del extractivismo neoliberal, continúa además apoyado en la Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana (IIRSA), a la cabeza del Brasil y los bancos multilaterales que fue cuestionado por su persona en la Cumbre de Cochabamba del 2006, porque busca establecer corredores como tubos por donde se saquean los recursos naturales, criterio que compartimos.

Pero usted también debe compartir que el avance de la explotación minera, petrolera o los monocultivos de exportación desencadenan profundos impactos territoriales, no solo por la llegada de contingentes de trabajadores y sus equipos, en general extranjeros o de otras regiones, a zonas habitadas por comunidades rurales o pueblos indígenas, sino por los impactos conocidos de estas actividades extractivas que además generan enclaves conectados afuera, muchas veces resguardados por el propio Estado, mientras nada cambia en los territorios fragmentados donde se instalan, en los cuales el Estado continua ausente.

Se nos ha señalado que ya no son las transnacionales de la época de la capitalización las que están operando, sino empresas estatales, como la sociedad Petroandina, conformada por YPFB y PDVSA y que por tanto los beneficios serán para todos, por lo que se demanda el sacrificio de los pocos pobladores indígenas que habitan en las TCOs, en sujeción al interés prioritario del Estado, como dijo el vicepresidente Álvaro Garcia Linera en Le Monde Diplomatique, en agosto del año pasado. Nosotros no estamos de acuerdo con esta visión. No porque sean pocos en número, los pueblos indígenas deben sacrificarse a un supuesto beneficio al Estado y las mayorías. Si de algo estamos orgullosos es de pertenecer a un Estado Plurinacional y donde así sean 9 los Pacahuaras o algo más de cien los Araona sobrevivientes del genocidio que sufrieron los habitantes de la selva, tienen los mismos derechos que los pobladores de El Alto o de Yacuiba. Queremos con todo el corazón y el esfuerzo que podamos empeñar que ya no haya más etnocidio en nuestro país y a las minorías indígenas –incluyendo a los pueblos que viven en aislamiento- se las respete como lo que son: la base de nuestra identidad y la médula de nuestra nacionalidad. A la vez, más allá de la propiedad de los recursos, las reglas y funcionamientos ambientales o más bien la ausencia de los mismos, se mantiene igual. Ni siquiera el proceso de consulta ha cambiado, como le señalamos en su oportunidad, ya que en Lliquimuni se ha llegado a extremos como hacer firmar la supuesta consulta a los niños de la escuela o se pretende que los pobladores se conformen con compensaciones que ni siquiera llegan a cumplirse, bajo el argumento de que la legislación no lo establece. Entonces se les pide que acepten la caridad de las empresas convertida en beneficio social.

Está claro que son demasiadas contradicciones dentro del proceso de cambio que no encuentran ningún canal para ser debatidas y consensuadas. Lo que es más triste – y lo digo como campesino originario y habitante de la Amazonia-,  es que persiste el menosprecio a lo que pasa en regiones de la Bolivia interna, alejadas del eje central, como Pando o como la Amazonía en su conjunto. Además se mantiene la tendencia de transferir los costos sociales y ambientales a las comunidades, que son las que finalmente deben cargar con todos los problemas ocasionados por esta visión neoextractivista del desarrollo.

A todo esto debo añadir una preocupación aún mayor y es que esta ausencia del debate pase a convertirse en una suerte de persecución de estado, a la cabeza del Ministro de la Presidencia. Esta es nuestra lectura de las increíbles acusaciones hechas por esta autoridad a una organización cuyo trabajo, documentos y acciones son difundidas pública y semanalmente por el Servicio de Noticias Ambientales (SENA) y en las publicaciones que de manera permanente hacemos llegar a todas las instancias de gobierno. Asimismo, por las injurias contra una persona que ha contribuido de manera comprometida con el país y los pueblos indígenas, desde hace más de veinte años, como es Pablo Cingolani, quien forma parte de FOBOMADE y con quien he compartido momentos muy duros, como cuando ocurrió la Masacre de Porvenir, o fui deportado de Brasil por visitar al Movimiento de Afectados por Represas, en la ciudad de Porto Velho o cuando sobrevolamos el departamento de Pando, para denunciar el avance de la deforestación y chaqueo del bosque amazónico.

Entendemos que esta persecución se debe además a la reciente publicación del libro Amazonia Blues que no fue del agrado del ministro. Esto es precisamente lo que demanda el proceso de cambio del que formamos parte, la profundización de la democracia, la voluntad para dialogar y consensuar con la fuerza de la verdad, con compromiso y con capacidad para enfrentar con conceptos e ideas y no con calumnias e infamias a quienes se atreven a disentir francamente y de frente.  Es así como entendemos el nuevo Estado, con pluralidad para discutir, para escuchar, para debatir, para aceptar la crítica constructiva y para reconducir procesos cuando es necesario.

Nosotros no tenemos nada que ocultar, Sr. Presidente, por ello le pedimos con respeto pero también con firmeza que haga cesar esta persecución contra nosotros y, en su calidad de máxima autoridad del Estado, nos brinde las garantías correspondientes para el ejercicio de nuestros derechos humanos y de nuestra labor en defensa de la naturaleza y los pueblos que conviven con ella. Estamos seguros que usted hará primar la cordura en su gabinete.

Atentamente

Manuel Lima Bismarck

PRESIDENTE FOBOMADE

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