COLECTIVO BOLIVIANO CANADIENSE


Todos dicen ser anticapitalistas, pero nadie plantea echar abajo al capitalismo

Posted in Economía,MEDIOAMBIENTE par colectivoboliviano sur 27 avril, 2010

Los “rebeldes” de la Mesa 18 rompieron el cerco oficialista en la Conferencia climática de Cochabamba

Miguel Lora Ortuño *

Manipulación descarada e hipocresía política en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático. Los que quisieron pensar con su cabeza fueron reprimidos, y las conclusiones de las 17 mesas ya estaban previamente cocinadas. Fue una reunión formalmente anticapitalista pero esencialmente procapitalista.

El evento concentró una multitud impresionante de gente que llegó desde distintos puntos del planeta. Indígenas, ecologistas, “investigadores”, organizaciones no gubernamentales, organizaciones sindicales, etc., conformaron un conglomerado de tendencias dispares, pero todas coincidiendo en un punto común: la tierra agoniza por culpa del capitalismo que la explota de manera irracional porque lo que prima es la sed ilimitada de ganancia.

Evo Morales buscó desesperadamente usar la cumbre para hacer campaña política y echar tierra a su herida sangrante, su fracaso electoral último; su discurso chabacano rayó en lo ridículo y la torpeza, calificado por sus seguidores como “profundo y didáctico”. Sus afirmaciones sobre los transgénicos, la homosexualidad y la calvicie de los europeos dieron la vuelta al mundo provocando las protestas de los aludidos. El abucheo a la representante de Naciones Unidas también fue noticia mundial y resultó chistoso que gringos y “hipis” terminen sumándose a los rituales ancestrales de los pueblos originarios. En fin, la cumbre fue unas torre de Babel, podríamos decir formalmente anticapitalista, pero esencialmente pro capitalista, aunque parezca absurda la afirmación.

¿Dónde terminan las conclusiones y discursos “anticapitalistas”? No en la necesidad de su derrota a través de la destrucción de la gran propiedad privada de los medios de producción y de la expulsión de sus tentáculos, las transnacionales, que operan en todos los rincones del mundo saqueando y depredando a la naturaleza y al hombre. Los radicales “anticapitalistas”, por el contrario, deciden acudir a tribunales internacionales para obligar a las metrópolis imperialistas a que reduzcan las emisiones de gases tóxicos a un nivel que la Tierra pueda soportar para no seguir degradándose; para obligarles a indemnizar con el 6% de su producción interna a los países pobres que sufren las consecuencias del calentamiento global; crear redes internacionales e intercontinentales para presionar hasta que las potencias imperialistas escuchen y atiendan las demandas de los “pueblos” del mundo y otras sandeces de esta naturaleza.

En el fondo, esta orientación de la cumbre, común a todas la tendencias reformistas y reaccionarias que confluyen en ella, está planteando la sobrevivencia del capitalismo y la necesidad de convivir con él; está sugiriendo la posibilidad de un capitalismo humanizado que renuncie a una parte de sus ganancias para proteger a la Tierra y dar de comer a las víctimas de su acción depredadora. Estas pamplinas del reformismo, en última instancia, salvan al sistema capitalista moribundo y que, en su agonía, no tiene más camino que acentuar su naturaleza explotadora y destructora de la naturaleza y del hombre.

En esta cumbre se han desnudado de cuerpo entero Evo Morales y su entorno como vulgares manipuladores, negando sistemáticamente la palabra y la libertad de acción a cualquiera que se atreviera a pensar con su propia cabeza. Las conclusiones previamente cocinadas por los organizadores han sido impuestas despóticamente provocando protestas airadas de muchos de los asistentes que se han sentido instrumentalizados políticamente; una activista mapuche ha declarado en la comisión 18 que volvía a su tierra más confundida.

Estaba ausente el proletariado enarbolando su política revolucionaria, las débiles voces de los activistas revolucionarios no eran percibidas por la muchedumbre. Se ha visto a algunos con el emblemático guardatojo minero, pero eran impostores provenientes de las cooperativas que coreaban los dislates reformistas. El gobierno y sus agentes hacían esfuerzos por minimizar la soberbia presión de los indígenas de los Lipes denunciando que en la Bolivia de Evo Morales, el guía espiritual del universo, existía una transnacional que consumía sin pagar un centavo el agua que se les privaba a los habitantes de la región y que gozaba de la misma protección del gobierno. En este ambiente ¿qué se podía esperar? Sólo una impostura desenfrenada.

Los “rebeldes” de la Mesa 18 rompieron el cerco oficialista

Es preciso señalar que la instalación de esta mesa en la cumbre, a pesar de que ha sido duramente combatida por el gobierno, expresa -a su modo- el proceso de desencantamiento de importantes sectores que hasta ahora estuvieron atrapados por el MAS; por esta razón, tiene sentido caracterizarla como “rebelde”.

De su trabajo no se podía esperar conclusiones revolucionarias coherentes, éstas reflejan la diversidad de tendencias que actúan en su seno, desde indigenistas impregnados de posmodernismo reaccionario, pasando por ONGs que cuestionan al gobierno, tendencias revolucionarias y hasta individuos oportunistas y aventureros que, dado el éxito publicitario, asoman la cabeza buscando encontrar un auditorio para hablar. El documento es difuso, políticamente contradictorio y con profundas concesiones al indigenismo. Podríamos decir que se encuentra la huella de todos estos actores.

Lo rescatable es que se dibuja con claridad la crítica a los gobiernos de Chávez, Correa y Evo Morales que aparecen como gobiernos furiosamente anticapitalistas y desarrollan una política hipócrita al propiciar inversiones de las transnacionales y convertir a sus estados en socios de las transnacionales en sectores estratégicos de sus economías. La limitación de las conclusiones de la mesa es que no señalan por qué estos gobiernos están condenados a terminar desarrollado una política burguesa y pro imperialista.

Este documento de conclusiones plantea una nueva “alternativa socialista a la política de depredación del capitalismo” que consistiría en “la movilización social permanente y la articulación de nuestras luchas”. Pero está subyacente en todo su contexto la idea equivocada de que en el vientre del capitalismo puede sobrevivir y potenciarse –de manera autónoma- “una sociedad basada en la propiedad colectiva y en el manejo comunitario y racional de los recursos naturales.”

A continuación comentamos algunos de los nueve puntos de la declaración de la Mesa 18:

Primero.- Repudia “al capitalismo, a las transnacionales y a los gobiernos del denominado progresismo latinoamericano que impulsan… la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA)”, lo último en clara alusión a Chávez, Correa y Morales. No sólo se trata de repudiar, sobre todo al imperialismo, sino de combatirlo e impulsar su expulsión del continente. Además, señalar que estos proyectos “progresistas”, en el marco del capitalismo, están condenados a fracasar. Los bolivianos ya conocemos la experiencia del liberalismo y posteriormente del nacionalismo de contendido burgués.

Segundo.- Exige cambiar “el modelo de pseudo desarrollo…y “avanzar en la construcción de alternativas que estén en función de los intereses de los pueblos, privilegiando la equidad, solidaridad y la complementariedad”. ¿A quién exigen? ¿A los gobiernos que acaban de repudiar en el punto anterior o al imperialismo? ¿Es posible desarrollar solidaridad, equidad, etc., en el ámbito del capitalismo? Estas ideas son altamente confusionistas y despiertan ilusiones en los explotados.

Cuarto.- “Ante la falta de la voluntad política de los gobiernos del mundo” –dice que- « las organizaciones sociales y campesinas deben tener la facultad de definir un nuevo modelo de gestión y control directo del patrimonio natural”. Para lograr esto, primero tienen que expulsar al imperialismo y derrumbar a los gobiernos hipócritas que, en definitiva, actúan como instrumentos del amo extranjero.

Quinto.- “Pedimos a los estados –dice- respetar y hacer cumplir los derechos indígenas aprobados en la ONU…”. Esos derechos aprobados en esa “cueva de bandidos”, como gustaba llamar Lenín, son papel mojado. Los derechos de los indígenas sólo serán respetados en un nuevo orden social socialista protagonizado por todos los explotados y bajo la dirección del proletariado.

Sexto.- “Hacer público –dice- la necesidad de eliminar el latifundio”. ¿Sólo eso? Se trata de convocar, ahora, a la movilización de todo el país y particularmente de los indígenas y campesinos para expropiar esos latifundios de manos de los terratenientes. No olvidar que la nueva Constitución protege el latifundio en Bolivia.

Séptimo.- “Exigimos –dice- la expulsión de las corporaciones transnacionales, de algunas ONGs….” ¿A quién exigen? ¿al gobierno que es socio de ellas? No, la expulsión de estos tentáculos de imperialismo será obra de la revolución social.

* Profesor de Filosofía y dirigente del Partido Obrero Revolucionario (POR).

BOLPRESS, 26 de abril 2010

El mercado futuro para el gas boliviano es Bolivia misma

Posted in Economía par colectivoboliviano sur 5 janvier, 2010

El país necesitaría al menos 99 millones de metros cúbicos diarios a partir de 2015

Ricardo Ángel (Ran) Cardona *

Bolivia consume actualmente cerca a 9 millones de metros cúbicos por día (9 MMMCD) pero solamente hace 8 años atrás esa cantidad llegaba apenas a los 2 MMMCD. Es decir que el mercado interno creció geométricamente en la última década (y concretamente en los últimos cuatro años del Gobierno popular de Evo Morales). Esta demanda interna creciente no se encuentra estática y por el contrario nunca ha dejado de crecer y por tanto tampoco y de ninguna manera ha quedado satisfecha completamente para este año 2010 y la demanda proyectada para la segunda y tercer década del siglo XXI.

Según se analiza en este artículo de prospección en planificación energética, Bolivia pudiera necesitar para su desarrollo integral al menos 99 MMMCD a partir del año 2015.

Los campesinos andinos y vallunos que poseen más de 10 mil comunidades campesinas de origen ancestral, no se benefician todavía del gas natural en cañerías para sus necesidades más elementales como son la calefacción adecuada de domicilios, escuelas, centros deportivos y establos para los ganados vacuno, auquénido, ovino o caballar. Y lo mismo sucede con los campesinos amazónicos, chaqueños y chiquitanos.

Este déficit de energía no les permite generar localmente electricidad adicional en caso de no tener acceso a la red integrada nacional unificada (RINU), o en la situación concreta que tienen miles de comunidades y pequeños productores aislados de encontrarse lejos de la red nacional o directamente de vivir y trabajar en islas lacustres o en zonas selváticas inaccesibles. O en el Chaco, Moxos y Chiquitanía.

Según la nueva Constitución Política del Estado, por ninguna razón la población bolviana en general puede permanecer al margen de los servicvios esenciales de energía, gas, agua, comunicaciones y telecomunicaciones. Pero la realidad terca es que al menos 10% de la población urbana y 40% de la rural se encuentra y permanece en total carestía o en deficiencia parcial de acceso a los servicios mencionados.

En conclusión, los bolivianos necesitan más energía y gas natural y otros servicios esenciales en sus domicilios, centros de trabajo, granjas, comunidades, fábricas y artesanados. El Gobierno popular de Evo Morales no lo puede hacer casi todo de pronto, teniendo en cuenta sobretodo la herencia pesada negativa de los últimos 
gobiernos ineptos neoliberales por casi 20 años desde 1985, y por eso mismo se necesitará poner en práctica la descentralización constitucional prevista que da poder local de planificación a 330 municipios de todo el país.

Son los agentes productivos locales y los empresarios privados endógenos que debieran constituir empresas mixtas de energía junto a los municipios productivos y el Estado boliviano que propugna y está interesado en la economía mixta precisamente.

Sin embargo la planificación estratégica recae y recaerá en el Estado Revolucionario y Plurinacional y en sus empresas estratégicas como YPFB (Yacimientos Petrolíferos de Bolivia) y ENDE (Empresa Nacional de Electricidad) que deberán planificar junto a los 330 municipios mencionados para entregarles oportunamente gas natural en cañerías, gas natural criogénico en cisternas (GNL) y gas licuado en garrafas (GLP):

Se calcula que esta demanda insatisfecha duplicaría la entrega actual en gas natural en escala nacional hacia al menos el doble, es decir 18 MMMCD. Demanda para la que YPFB no se encuentra preparada de inmediato. Una cantidad que requerirá prontamente trabajos de infraestructura integral. Estas obras debieran incluirse en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2015 (PND) ya emitido por el Gobierno popular de Evo Morales, porque sencillamente no están contempladas por falencia de planificación.

En primer lugar se trata de la construcción del gasoducto hacia el altiplano (GAA) con una capacidad de al menos 30 MMMCD debido a que la región andina boliviana tiende a industrializarse rápidamente con la instalación de nuevos polos de desarrollo en Uyuni, Quetena-Silala, Lípez, Potosí, Chuquisaca, Oruro, Patacamaya, Viacha y El Alto.

Polos de desarrollo que están previstos en el PND pero no así la construcción del GAA, también denominado GABO, de gran capacidad para permitir además la instalación de dos plantas gigantes de cemento en el norte de Potosí o Chayanta y en Challapata en Oruro, petroquímicas para fabricar petrocasas y fertilizantes, plantas de leche en cada provincia y fábricas de cartón y papel. Además de fomentar la minería y metalurgia.

Pero también es posible que con la construcción del GAA se pudiera instalar termoeléctricas en la frontera con Chile, Perú y Argentina para exportar electricidad en grandes cantidades a las zonas fronterizas de los países vecinos.

Unificando de paso de esta manera práctica y de integración energética regional los sistemas de distribución eléctrica nacionales de los cuatro países involucrados en este caso. Pero además a través del sistema de distribución argentino Bolivia (es decir ENDE) pudiera exportar electricidad también a Uruguay, Paraguay y Brasil, como lo reconoce el experto boliviano Ing. Orlando Canseco.

En segundo lugar se necesita construir un gasoducto paralelo hacia el Mutún para hacer efectivo el crecimiento de la ciudad del acero de Puerto Suárez, con una capacidad de producción en cinco años a partir de ahora de al menos 10 millones de toneladas de acero de construcción al manganeso y de aceros especiales también.

Tanto la empresa hindú Jindal como el mismo Estado boliviano con la empresa siderúrgica del Mutún (ESM) necesitan gas natural para producir en termoeléctricas al menos 4 millones de KW y gas natural para la reducción del hierro y la producción de hierro esponja previo al acero. Este gasoducto debiera alcanzar la capacidad de otros 30 MMMCD para abastecer a las termoeléctricas precisadas, reactores de hierro esponja y exportación posible de electricidad a Brasil a partir del año 2019.

En tercer lugar la Amazonía. Moxos y Chaco bolivianos – destinados a constituirse en verdaderos polos de desarrollo nacional – necesitan de otros 30 MMMCD de gas natural para atender sus necesidades vertiginosas de crecimiento en los próximos diez años.

De hecho desde Yacuiba se puede exportar electricidad a Argentina con la conexión de ambos sistemas nacionales de distribución. Y los mismo pudiera suceder al Brasil amazónico desde Trinidad, Guayaramerín y Cobija.

En el Chaco (Villamontes) el Gobierno nacional pretende además instalar plantas de separación y fraccionamiento de GLP en colaboración con la argentina ENA y varias plantas GTL para producir diesel a partir de gas natural, junto a agua y electricidad como productos secundarios.

Actualmente Bolivia debe exportar contractualmente gas natural a Brasil y Argentina en una cantidad total de 50 MMMCD (el encuentro previsto de Cristina Fernandez con Evo Morales en Enero del 2010 es para fijar cuotas de hasta 27 MMMCD de exportación hacia la Argentina a partir de este año precisamente), en el mercado interno se consume 9 MMMCD y con esto incluido se hace una cantidad total de 59 MMMCD de producción diaria que YPFB apenas está en condiciones de cumplir con las justas.

No habría lugar así para la demanda interna creciente y proyectada como gigantesca de hasta 100 MMMCD en el año 2015 hacia adelante, como se verá a continuación.

En cambio, cumpliendo con las necesidades internas de abastecer adicionalemente con 30 MMMCD al altiplano, otros 30 MMMCD hacia la ciudad del acero del Mutún y otros 30 MMMCD hacia la Amazonía, Moxos y Chaco, YPFB debiera estar produciendo en los próximos cinco años al menos 149 MMMCD, o sea una cantidad cercana a los 150 MMMCD.

Tanto para exportar hacia la Argentina y Brasil en forma contractual como para abastecer en prospección planificadora el mercado interno virtual a partir del 2015.

Este gigantesco desafío de demanda regional e interna, solamente se lo podrá realizar y cumplir con el esfuerzo conjunto del Gobierno popular de Evo Morales dentro de la integración bolivariana de ALBA y UNASUR. Y con dos alternativas posibles.

Una primera alternativa será la de realizar mayores inversiones en exploración, explotación y comercialización. Y la segunda, paralizando la exportación de gas natural hacia Brasil a partir del 2019, año que por otra parte termina el contrato contractual entre ambas naciones. O dejando en caso necesario de exportar hacia la Argentina cuando termine el contrato contractual o a partir del año 2015 en adelante.

Estas acciones tendrán y tienen el objetivo de atender el actual y futuro mercado nacional de gas natural que pudiera rondar grandes volúmenes como se analizó previamente con una cantidad de al menos 99 MMMCD o casi 100 MMMCD a partir del 2015 en adelante.

Esta demanda interna prevista y de satisfacción obligatoria por parte del Gobierno de Evo Morales y las empresas YPFB y ENDE, tendrá la virtud de convertir a Bolivia en una potencia energética e industrial de escala mediana en Suramérica.

* Experto en planificación energética de la Universidad Técnica de Berlín, Alemania, y miembro del Comité de Defensa del Patrimonio y Soberanía Nacional (Codepanal).

BOLPRESS, 5 de enero de 2010

El Estado dejó de ser el problema para volver a ser la solución

Posted in Economía par colectivoboliviano sur 27 septembre, 2008

Sucedió lo impensable

Boaventura de Sousa Santos
Carta Maior

Traducido por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas 

La palabra no aparece en los medios de comunicación norteamericanos, aunque se trata de eso: nacionalización.

Ante las quiebras ocurridas, anunciadas o inminentes de importantes bancos de inversión, de las dos mayores sociedades hipotecarias del país [1] y de la mayor aseguradora del mundo [2], el Gobierno Federal de los Estados Unidos ha decidido asumir el control directo de una parte importante del sistema financiero.

La medida no es inédita, pues el Gobierno intervino en otros momentos de profunda crisis: en 1792 (en el mandato del primer presidente del país), en 1907 (en este caso, el papel central en la resolución de la crisis tocó al gran banco de entonces, J.P. Morgan, hoy Morgan Stanley, también en riesgo), en 1929 (la gran depresión que duró hasta la Segunda Guerra Mundial: en 1933, en la que 1000 norteamericanos al día perdían sus casas a favor de los bancos) y en 1985 (la crisis de las sociedades de ahorro). 

Lo que es nuevo en la intervención en curso es su magnitud y el hecho de ocurrir al fin de treinta años de evangelización neoliberal conducida con mano de hierro a nivel global por los Estados Unidos y por las instituciones financieras por él controladas, el FMI y el Banco Mundial (BM): mercados libres y, por ser libres, eficientes; privatizaciones; desregulación; Estado fuera de la economía por ser inherentemente corrupto e ineficiente; eliminación de las restricciones a la acumulación de riqueza y la correspondiente producción de miseria social.

Fue con estas recetas que se «resolverían» las crisis financieras de América Latina y Asia y que se impusieron ajustes estructurales en decenas de países.

Fue también con ellas que millones de personas fueron abocadas al desempleo, perdieron sus tierras o sus derechos laborales y tuvieron que emigrar. 

A la luz de esto, ocurrió lo impensable: el Estado dejó de ser el problema para volver a ser la solución; cada país tiene el derecho de hacer prevalecer lo que entiende ser el interés nacional contra los dictámenes de la globalización; el mercado no es, de por sí, racional y eficiente, únicamente sabe racionalizar su irracionalidad e ineficiencia conforme éstas no alcancen el nivel de la autodestrucción; el capital siempre tiene el Estado a su disposición y, en consonancia con los ciclos, ora por la vía de la regulación, ora por la vía de la desregulación.

Esta no es la crisis final del capitalismo y, aunque lo fuese, tal vez la izquierda no sabría qué hacer con ella, dada su conversión generalizada al evangelio neoliberal.

Mucho seguirá como antes: el espíritu individualista, egoísta y antisocial que anima el capitalismo; el hecho de que la factura de las crisis es siempre pagada por quien nada contribuyó a ellas, la aplastante mayoría de los ciudadanos, ya que es con su dinero que el Estado interviene y muchos pierden el empleo, la casa y la pensión. 

Pero mucho más cambiará. Primero, el declive de los Estados Unidos como potencia mundial alcanza un nuevo rango. Este país acaba de ser víctima de las armas de destrucción financiera masiva con las que agredió a tantos países en las últimas décadas y la decisión «soberana» de defenderse al final fue inducida por la presión de sus acreedores extranjeros (sobre todo chinos) que amenazaron con una fuga que sería devastadora para el actual american way of life. 

En segundo lugar, el FMI y el BM dejarán de tener cualquier autoridad para imponer sus recetas, pues siempre usaron como medida una economía que ahora se revela fantasma.

La hipocresía de los dobles criterios —unos válidos para los países del norte global y otros válidos para los países del sur global— queda expuesta con una crudeza chocante. De aquí en adelante, la primacía del interés nacional puede dictar no sólo protección y regulación específicas, sino también tasas de interés subsidiadas para apoyar a industrias en peligro (como las que el Congreso de los Estados Unidos acaba de aprobar para el sector automovilístico).

No estamos ante una desglobalización, pero estamos ciertamente ante una nueva globalización posneoliberal internamente mucho más diversificada. Emergen nuevos regionalismos, ya hoy presentes en África y en Asia, pero sobre todo importantes en América Latina, como el ahora consolidado con la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y del Banco del Sur.

A su vez, la Unión Europea, el regionalismo más avanzado, tendrá que cambiar el curso neoliberal de la actual Comisión bajo pena de correr el mismo destino que el de los Estados Unidos. 

En tercer lugar, las políticas de privatización de la seguridad social quedan desacreditadas: es éticamente monstruoso que sea posible acumular lucros fabulosos con el dinero de millones de trabajadores humildes y abandonarlos a su suerte cuando la especulación falla. 

En cuarto lugar, el Estado que regresa como solución es el mismo Estado que ha sido moral e institucionalmente destruido por el neoliberalismo, que ha hecho de todo para que su profecía se cumpliese: transformar al Estado en un antro de corrupción. Esto significa que si el Estado no es reformado y democratizado en breve será, ahora sí, un problema sin solución. 

En quinto y último lugar, las transformaciones en la globalización hegemónica van a provocar cambios en la globalización de los movimientos sociales que ciertamente se van a reflejar en el Foro Social Mundial: la nueva centralidad de las luchas nacionales y regionales; las relaciones con los Estados y partidos progresistas y las luchas por la refundación democrática del Estado; contradicciones entre clases nacionales y transnacionales y las políticas de alianzas.

[1] Freddie Mac y Fannie Mae.

[2] American International Group (AIG). 

Fuente: http://www.ces.uc.pt/publicacoes/opiniao/bss/206.php 

Artículo original publicado el 25 de septiembre de 2008. 

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal). 

Antoni Jesús Aguiló es colaborador de Rebelión y Tlaxcala. Àlex Tarradellas es miembro de Rebelión, Tlaxcala y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente, a condición de respetar su integridad y mencionar a sus autores y la fuente

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Fuente: http://www.constituyentesoberana.org