COLECTIVO BOLIVIANO CANADIENSE


Videos de un grupo de periodistas

Posted in Uncategorized par colectivoboliviano sur 27 septembre, 2011

Indígenas del Oriente Realizarán Nueva Marcha a la Sede de Gobierno

Posted in DERECHOS HUMANOS,MEDIOAMBIENTE,Pueblos indígenas,Uncategorized par colectivoboliviano sur 29 juin, 2011

Martes, 28 de Junio de 2011 16:08 | Escrito por Eduardo Justiniano – sociologo Cipca Beni |  |
NOTICIAS

CIPCA–Beni 28/06/2011 La III Comisión Nacional de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB) reunida en Trinidad, determinó realizar la octava marcha de los pueblos indígenas de tierras bajas hasta la sede de gobierno, en protesta por los daños que se causará al TIPNIS con la construcción de una carretera troncal por media reserva natural.

La octava marcha de los pueblos indígenas, partirá desde Villa Tunari (Cochabamba), el 2 de agosto venidero, y con ello  se quiere golpear el corazón del poder político del presidente Evo Morales, para que haya una respuesta inmediata al planteamiento de cambiar la ruta de la carretera Beni-Cochabamba.

No fue fácil tomar la decisión, dado que los dirigentes observaron que las organizaciones indígenas siempre están necesitadas de recursos económicos y medios logísticos para efectuar una medida de éste orden. “…Nuevamente estamos con este tipo de medidas que requiere un esfuerzo de los dirigentes y de los mismos pueblos que van a marchar”, sostuvo el presidente de la CIDOB, Adolfo Chávez, quien oficializó la decisión al tiempo de concluir la III Comisión Nacional, que es la máxima instancia de decisiones de los pueblos de tierras bajas en el país.

Argumentó que, se mantiene el incumplimiento del gobierno a una serie de compromisos asumidos en anteriores encuentros; ahora lo central estaría en el incumplimiento al derecho de la consulta pública a los pueblos indígenas, cuando se trata de proyectos que afecten directa o indirectamente a los territorios indígenas.

Ese sería el caso del TIPNIS, considerado como una de las cinco reservas naturales más importantes de América, por su biodiversidad y fragilidad ecológica, dado que es un pie de montaña, apto para la reproducción de peces y otros animales que no les queda otro refugio, por el acentuado acoso humano al que han sido sometidos.

De la misma manera, el dirigente de la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB), Pedro Vare, un viviente de la zona del Sécure, sostuvo que el gobierno insiste con la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Mojos, sin tomar en cuenta la opinión de las 64 comunidades indígenas afectadas en el TIPNIS; un área reconocido constitucionalmente y por convenios internacionales que el Estado debe garantizar.

Ante la posibilidad de  una reacción de fuerza de los cocaleros del valle, acérrimos defensores de la política del presidente Evo Morales, el dirigente de la CPIB, dijo que no están en contra de otro sector social, simplemente que ante el riesgo de desaparecer por la política gubernamental, están ejerciendo su derecho a la protesta, “estamos en democracia, tenemos derechos que se debe respetar, no buscamos enfrentamientos con otros sectores sociales”, sostuvo.

Demandó las garantías necesarias del gobierno para realizar la marcha, además, les dijo a los dirigentes cocaleros, que “deben acordarse de lo que sucedió en la marcha de 1990 por el Territorio y la Dignidad, el pueblo andino fue el primero en manifestarse a nuestro favor, porque entendían que luchábamos por el respeto a nuestros derechos, eso mismo estamos haciendo ahora”, precisó Vare.

La confección de la plataforma, con las demandas puntuales, se realizará en julio, cuando nuevamente se realice otra reunión nacional de la CIDOB; sin embargo, se adelantó que el tema central es la exigencia para el cambio de ruta de la carretera Beni-Cochabamba; que se pare el avasallamiento de particulares a las TCOs y que el gobierno cumpla sus compromisos de apoyo al desarrollo de los pueblos indígenas de tierras bajas.

CONAMAQ: La ley de Revolución Productiva atenta contra el derecho a la vida

Posted in Uncategorized par colectivoboliviano sur 29 juin, 2011

Junio 22, 2011 por admincejis

Versión para impresora

« El Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu rechaza la aprobación del artículo 15 en su numeral 3 y 4 y artículo 19, numeral 5 porque atenta contra la salud y fundamentalmente contra el derecho a la vida de la humanidad y Pachamama (…) El CONAMAQ convoca a una cumbre de todos los pueblos indígenas originarios y la sociedad civil a defender la producción de los alimentos sanos, naturales, ecológicos y biológicos de nuestros pueblos ».

A continuación presentamos el pronunciamiento completo. (Entrar al sitio de Cejis)

http://www.cejis.org/node/312

Dar en el ojo cada que escribes

Posted in Uncategorized par colectivoboliviano sur 22 septembre, 2010

Ramón Rocha Monroy

Un viejo y criollo amigo me dice al pasar por su tienda: Les das en el ojo cada que escribes. ¡Cómo quisiera yo que fuera verdad! Pero que quede como lema de lo que debería hacer un buen cronista: dar en el ojo cada que escribe.

Ojo de vidrio: Publicó las novelas: ¡Qué solos se quedan los muertos!-Vida de Antonio José de Sucre (Ed. El País, 2006), Potosí 1600 (Premio Alfaguara 2001), Ladies Night, La Casilla Vacía, Ando volando bajo (Premio Guttentag 1994), El run run de la calavera (Premio Guttentag 1983), Allá Lejos (Ed. Los Amigos del Libro, 1978). Inició su carrera literaria con Pedagogía de la Liberación (Premio Franz Tamayo de Ensayo 1975). Tiene dos libros de crónica gastronómica: Crítica de la sazón pura, Todos los cominos conducen aroma y La importancia de vivir en Cochabamba. Es también guionista de ciné.

Blog clandestin

La crónica periodística es una invención de los grandes poetas modernistas, pero sobre todo de José Martí, y cabalga entre la prosa literaria y el apego a la noticia. Es famosa la crónica de Martí sobre la muerte de Jesse James, que contiene datos precisos pero, al cabo del tiempo, se está convirtiendo en una obra de ficción, en un cuento.

Recibo con frecuencia invitaciones para dar talleres literarios y procuro asistir, pero ya me aburre un poco hablar de lo mismo. En cambio, qué hermoso sería atraer a tantos escritores jóvenes o jóvenes con vocación de escritura hacia la crónica, que es un género literario y no es un género menor. Martí decía: Hay tanto que decir que ha de decirse en el menor número de palabras posible: eso sí, que cada palabra lleve ala y color. Ah, pero en esas pocas palabras hay que hacer llorar, sollozar, increpar, castigar, crujir la lengua. Un viejo columnista me decía que es mejor agotar una sola idea en cada columna, porque no alcanza para más. Es cierto.

Cada columna es la crónica de una muerte anunciada. Desde el inicio se conoce el desenlace, pero la importancia está en cómo uno la dice, cómo la escribe, con qué palabras, con qué musicalidad. García Márquez se valió de su experiencia como periodista para escribir su célebre novela sobre la muerte de Santiago Nasar a manos de sus captores: una muerte anunciada y dicha en el primer párrafo, como el leed de una noticia, que debe resumir qué pasó, dónde y cuándo y luego explicar por qué. Eso es periodismo puro, es crónica de las más bellas.

El periodismo es el sometimiento a la tiranía del espacio y del tiempo: uno debe condensar lo que quiere decir en 1.000, 2.000, 3.000 caracteres, y no pasarse. Esta columna, por ejemplo, debe tener 3.000 caracteres. Pues bien, pasaron años hasta que el contador de palabras me dio la cifra exacta: 3.000, como si hubiera ganado un premio en el tragamonedas. Antes llegaba a unos caracteres menos o unos demás, pero nunca a 3.000 cabales. Pero esta disciplina te hace escoger palabras y adjetivos. Cada uno de ellos debe ser irrepetible y preciso, porque no hay espacio para extenderse.

En cuanto al tiempo, el periodismo es el arte de escribir antes de pensar, porque hay que entregar la nota ya nomás. Esto tiene algo de instintivo: ya no actúa tanto la razón, siempre tirana y reductora de la realidad, sino la intuición y en general las otras formas de la percepción. Pero esto es puro ejercicio del arte. Y además es un ejercicio de humildad que te enseña a escribir con el sentimiento de que tu texto es efímero y de ninguna manera una obra maestra. Los escritores jóvenes que se sientan al teclado seguros de escribir una obra maestra, por lo general escriben huevadas. La sed de gloria los agobia como un cuello y una corbata que los convierte en tortugones amoratados (la frase es de Lezama Lima). ¡Pero así no se escribe ni una buena carta comercial! Un buen actor de teatro incorpora el libreto a tal punto en su memoria que debe convertirse en algo instintivo repetirlo. Si uno trata de recordar los parlamentos al pie de la letra, está jodido. Hay que decirlos como si salieran de ti. ¡Pero eso mismo ocurre con la escritura! La vida cotidiana es tan rica en noticias, que no sólo las insólitas son interesantes, también las más cotidianas. El chiste está en saberlas contar, y eso es un ejercicio de sencillez, de humildad, de economía del lenguaje, de piedad por el amigo lector.

¿ES DESARROLLADO EL PRIMER MUNDO?

Posted in Política,Uncategorized par colectivoboliviano sur 27 avril, 2010

Por Rafael Bautista S.

La pregunta no tiene tanto la intención de estar dirigida a los países ricos sino al llamado tercer mundo; porque se trata de una pregunta que ni siquiera la imagina el llamado primer mundo (aun cuando padezca la crisis financiera, lo que procura como salida proviene de la nostalgia metafísica de una opulencia siempre de carácter infinito). Los países ricos son incapaces de cuestionar aquello que persiguen de modo ciego e irresponsable. Por eso el desarrollo, para ellos, se constituye en algo sagrado; por aquello que consideran sagrado están dispuestos a sacrificar a todo el planeta. En 1550, Domingo de Santo Tomas, a cuatro años del descubrimiento de la mina del Potosí, ya anunciaba la existencia de “una boca del infierno”, donde los españoles sacrificaron millones de almas “a su nuevo dios que es el oro”. En la actualidad, el neoliberalismo produjo el milagro que espera el “greed is good/God” (la codicia ya no era sólo buena sinoque era el nuevo ídolo): que el 5% más rico posea más que todo el 95% restante. La riqueza del primer mundo, desde la invasión y conquista del Nuevo Mundo, tiene un precio: la producción sistemática de miseria planetaria. Por eso la pregunta debemos hacerla, con preferencia, al sur, porque ¿cómo podría el beneficiario del robo pensar siquiera en cuestionar el robo?

Se trata, entonces, de un cuestionamiento que, de modo reflexivo, deben realizarse, a sí mismos, los pueblos empobrecidos del planeta. Para que haya desarrollo en el primer mundo, éste debe producir subdesarrollo en el resto del mundo; es decir, condición para el desarrollo de ellos, ha sido y es el subdesarrollo nuestro. No hay riqueza sin producción paralela de miseria; porque los indicadores de riqueza se mueven en una infinitud siempre insatisfecha, por eso las curvas de la ganancia, del crecimiento y del desarrollo se expresan siempre en aproximaciones asintóticas al infinito (la espiral de acumulación es concéntrica, la distribución ocurre por asignación, que lo decide la oferta y la demanda; estos factores deciden la vida y la muerte de la humanidad y, ahora, del planeta). Por eso también el socialismo se encuentra en entredicho, pues si el capitalismo busca la maximización de las ganancias, el socialismo persigue índices mayores decrecimiento; ambos parten de la infinitud, pero los recursos naturales no son infinitos sino finitos. En eso consiste la falacia del desarrollo moderno; se trata de un concepto que parte de una referencia metafísica: el mito (de la ciencia moderna) del “progreso infinito”. Cuando se piensa la economía desde la infinitud, se hace, inevitablemente, abstracción de la condición humana y de la vida toda (la infinitud es posible lógicamente pero es empíricamente imposible); prescindir de la vida y de la muerte conduce a una ilusión: pensar que todo es posible, que se puede, por ejemplo, explotar a la naturaleza y a trabajo humano al infinito. El concepto de desarrollo moderno es ilusorio. Pero esta ilusión oculta algo más grave: es una ilusión que nos conduce al suicidio colectivo.

Los resultados de la Cumbre de los Pueblos cuestionan, de modo decidido, a los responsables de la crisis medioambiental (lo cual era necesario), pero el asunto sigue latente si es que los afectados no cuestionan, a su vez, sus propios afanes. Porque la tendencia conservadora (de una forma de vida, la moderna, que ha colonizado casi todos los ámbitos de la vida humana) no sólo se encuentra “arriba” sino también “abajo”. Es decir, el grado de disponibilidad a una transformación real que pueda surgir de una nueva conciencia planetaria depende, en última instancia, del grado de autoconciencia que se tenga de modo efectivo. La conciencia aparece por un entender la situación, pero entender no es todavía producir una nueva realidad; hay nueva realidad cuando la conciencia, por proceso reflexivo, ha hecho, de sí, proyecto revolucionario, es decir, cuando la conciencia se ha hecho autoconciencia y hace de su vida anticipación de lo que anuncia.

La autoconciencia anticipadora constituye el espíritu revolucionario de la nueva época. Ante éste, la realidad cede, es decir, se abre, porque lo potencial de lo nuevo ha acontecido y ha transformado a la realidad toda.

La realidad defectuosa que padecemos es este sistema-mundo moderno. Es el ser que, como realidad, se nos ha impuesto; por eso hay primer mundo y tercer mundo, hay desarrollados y atrasados, hay ricos y pobres, ellos son todo, nosotros no somos nada. Desde Parménides, la filosofía de la dominación expresa: el ser es, el no ser no es (el ser es el bien absoluto, el no ser es el mal absoluto); esta es la justificación ontológica para que los ejércitos del ser “limpien” sin asco al “eje del mal”. Aquello que llamamos realidad es una producción humana; que es histórica y no como la ciencia moderna entroniza y justifica como “el único mundo posible”. El llamado fin de las ideologías apareció con este mito que se creyeron las ciencias sociales. Desde entonces, los críticos disminuyeron, y los pocos que quedaron fueron los locos que el mundo mediático se afanaba en desprestigiar (los idiotas los trataban de idiotas, los nuevos Belarminos condenaban a los nuevos Galileos).

Habíamos caído en la trampa que se hace la clase media (en todo lado): por no estar abajo se somete voluntariamente al de arriba (cree que el desastre no le va a llegar hasta que le llega, como en gringolandia). Por eso la pregunta va más allá de cuestionar una economía. Lo que contiene esa economía, la capitalista, es una forma de vida que, para hacerse efectiva, produce una racionalidad pertinente para su desarrollo. Esa racionalidad produce un conocimiento que, en cuanto ciencia y filosofía, contiene y expresa los valores últimos sobre los cuales se levanta esa forma de vida. El capitalismo nace, como sistema mundial, desde la posibilidad de la centralidad europea; expresa, gestiona y desarrolla esa centralidad: para que haya centro debe haber periferia. La constitución del resto del mundo en periferia es consustancial a la constitución de un centro. La propia constitución de la subjetividad europeo-moderno-gringo-occidental es impensable sin la des-constitución de la subjetividad del 80% de la humanidad restante. Por eso se trata de un proyecto de dominación que, para hacerse efectivo, necesita producir una racionalidad que exprese y justifique la experiencia desde la cual la dominación como proyecto de vida se hace realidad efectiva. Es el paso de la conquista a la colonización como “acto civilizatorio”. La violencia del conquistador se vuelve algo bueno, la resistencia de las víctimas algo malo; una vez que la víctima ha sido racializada como inferior entonces se naturaliza su condición: ante los ojos del dominador será siempre esclavo, atrasado, subdesarrollado, sin educación, sin cultura, sin libertad, sin democracia, por eso, sin voz ni voto en las decisiones mundiales (la compra de apoyo a las prerrogativas del G7 en las cumbres expresa eso: no son seres humanos, por eso se los puede comprar como cosas).

Esa racionalidad produce una acción racional que desarrolla, en todos los ámbitos de la vida, la reproducción sistemática del dominio, de modo hasta autóctono y doméstico. La experiencia inaugural con que nace el mundo moderno (la conquista del Nuevo Mundo), se expresa como praxis universal; la dominación aparece en todos los ámbitos de la vida descomponiendo y desarticulando toda otra forma de vida. La acción racional que produce esta racionalidad (que hace de la razón un ejercicio explicito de dominación) lo expone la ciencia como paradigma de toda acción: la acción medio-fin. La economía la traduce como costo-beneficio. Lo que provoca esto, es la objetualización de las relaciones humanas, la inevitable mercantilización de toda la vida. Se trata de una lógica nefasta (cuando regula todas las acciones humanas) que va destruyendo todo a su paso, produciendo una ética de la irresponsabilidad absoluta que, en lenguaje neoliberal, llama externalidades a todo lo que ella provoca. Si el afán de riqueza (la motivación de la ganancia) constituye el fin de toda acción humana, entonces la lógica medio-fin regula toda acción humana (los fines son siempre específicos, de modo que el actor no se interesa por nada más que no sea su fin preciso, lo cual le hace ciego de todas las consecuencias que pueda provocar su acción específica; por eso cuando persigue exclusivamente la ganancia, desaparece toda moral, y toda consideración ética se subordina al propósito que, de modo científico, ha sido calificado como racional, es decir, como verdadero, es decir, como bueno).

Por eso, detrás del concepto de desarrollo, está una acción racional que contiene, a su vez, una concepción de racionalidad, que expresa un proyecto determinado e histórico; una forma de vida que, para hacerse efectiva, ha producido las instituciones apropiadas para ordenar el mundo de acuerdo a sus intereses. El conocimiento que sostiene a esas instituciones, sostiene también a los individuos, que son (de)formados académica y mediáticamente para ser fieles de un sistema que los recicla a gusto y antojo (los genios en matemáticas son destinados a las finanzas y los nuevos investigadores a satisfacer las exigencias del mercado, las transnacionales y la guerra; importa poco las necesidades de la humanidad y de la vida en el planeta). En ese sentido, el desarrollo funciona como una prerrogativa que ni siquiera expresa necesidades humanas (menos naturales) sino necesidades corporativas; el desarrollo va ligado a la competencia, lo que hace todavía

más cruel la carrera por el desarrollo; ganar o tener más que el otro se convierte en sinónimo de más desarrollado.

Ese afán expresa, precisamente, lo que el desarrollo, en esencia es; porque la competencia es sólo pensable en situación de contienda, oposición o rivalidad, además de una implícita conciencia de desigualdad, donde el aprovechamiento de ventajas y desventajas es fundamental. Es decir, el desarrollo (que se hace por competencia) es lo que proyecta una racionalidad instrumental. Por eso, cuando se tiende al cambio de modelo económico (de modo automático), como el socialista, sin la tematización de la racionalidad que presupone el nuevo modelo, se cae en la reproducción de lo mismo que se criticaba. Porque lo que hace el capitalismo, tampoco es desplazar a otros modos de producción e instaurarse como el único; ni el esclavismo, ni la economía rural, precolonial, comunal, etc., desaparecen con el capitalismo. Lo que hace la lógica del capital es descomponer los modos de producción existentes, rearticulando estos en torno a las exigencias del capital y del mercado. Pensando la posibilidad de otro modelo económico, la pregunta sería: ¿cuál vendría a ser el criterio articulador de una nueva economía?, a su vez, ¿qué concepto de racionalidad y acción racional necesitamos producir para proponer una nueva economía?

Cuando hablamos de racionalidad nos estamos moviendo, no sólo en un ámbito científico, sino en aquello que trasciende y presupone la propia ciencia: el mundo de la vida. La racionalidad del mundo que nos presupone es la racionalidad que, en última instancia, nos constituye como sujetos. Pero con la racionalidad moderna sucede algo paradójico. Ella prescinde, en sus elucubraciones, de la humanidad, del mundo y de la vida; cuando piensa, hace abstracción de la muerte y de la vida, por eso deviene en racionalidad formal, carente de todo contenido real. Por eso el conocimiento que desarrolla, en cuanto economía, se convierte en economía para la muerte; el desarrollo que propone, es desarrollo del mercado y del capital, la naturaleza y la humanidad le importa poco. Modernizar todo significa expandir el mercado (donde hay todo para comprar, hasta seres humanos, si es que se tiene dinero) y el capital; subordinarnos al mundo de las mercancías, es decir, al mundo de las apariencias (donde por tener todo acabo no teniendo nada, porque las apariencias son espejismos que provocan ilusiones que no llenan nada, sólo generan adictos insaciables; por tener todo provoco que los demás no tengan nada) ¿Qué significa modernizar el Estado, la economía, la política, sino continuar pensando desde la lógica del desarrollo, la ganancia, la competencia, el mercado y el capital?

Por eso volvemos a insistir la pregunta. Porque está bien criticar el desarrollo del primer mundo pero, si nosotros, solapadamente, pretendemos ese mismo desarrollo, es decir, ser ricos también, entonces no hay margen de disponibilidad efectiva y lo que, en verdad, proyectamos, es una recaída en lo mismo. Por ejemplo, si se efectuara la deuda climática como indemnización a los países pobres (algo similar a la mercantilización de los derechos de emisión de gases de efecto invernadero); suponiendo que los países ricos tengan tal cantidad real de dinero (no la desequilibrada impresión de dólares sin respaldo alguno que los gringos acostumbran a hacer), la pregunta necesaria que se debe realizar es la siguiente: ¿es ético recibir ese dinero? Si la riqueza producida por el primer mundo es inmoral, es decir, es dinero maldito, ¿cómo podemos creer que ese dinero sería parte de la solución? Sería algo así como creer que el dinero del asesino puede devolverle la vida a la víctima. Porque los países ricos pueden, de modo eficaz (porque los ricos siempre lo han hecho), utilizar su poder económico para comprar su absolución; en este caso, quienes vendan su alma al diablo, confirmarían que los encantos del desarrollo moderno son irresistibles.

Los países pobres requieren inversión, capital de arranque; imaginemos entonces este escenario: los pobres se unen, en respuesta a aquello, los ricos ofrecen resarcimientos jugosos; ¿cuántos no pactarían ante semejante oferta?, resultado, la unión se fractura y la lucha queda desarticulada. Por eso un imperio no negocia con los pueblos sino con sus gobiernos. Por eso de la Cumbre de los pueblos salen mejores perspectivas; por eso, para clarificar lo pasos siguientes, es necesaria esta reflexión. La deuda climática no debe pretender significar una deuda que pueda sufragarse simplemente con más dinero; eso sería entrar en el juego de los ricos, que creen que el dinero lo puede todo, hasta comprar el cielo. Además, la lógica de la deuda es otro de los pilares del desarrollo moderno. Con esa lógica destruyeron nuestras economías y las reordenaron a sus intereses: la deuda es impagable, por eso mismo debe ser pagada, con sangre; cobrar las deudas que nos impusieron significaba literalmente desangrar a nuestros pueblos. Si cuando exigimos la devolución de todo lo robado, eso quiere decir seguir robando, entonces, al final, socapamos el robo mismo.

El problema es mayúsculo cuando nos damos cuenta que seguir robando es herir de muerte a la Madre. El primer paso real, si de deuda hablamos, sería la condonación de toda la deuda externa del tercer mundo, además de la creación de un nuevo sistema financiero mundial de regulación pública (donde las decisiones no sean destinadas a las transnacionales, bancos comerciales o de inversión –sus fondos de cobertura o especulativos–, inversionistas, compañías de seguros, etc., pues estos son adictos a la especulación de productos básicos y derivados, así como a la manipulación del movimiento de precios en los mercados de valores y de divisas), cuyos indicadores pasen, de entes abstractos como las cifras, a necesidades concretas como la producción y reproducción de la vida, en todas sus manifestaciones. Así no se logra riqueza, es cierto, pero tampoco se produce miseria; la falacia del desarrollo consiste en creer que produciendo más y más riqueza, se logra la felicidad. Si para producir más riqueza debo producir miseria en otros lados, entonces mi felicidad es infelicidad para los demás, lo que pudo haber sido bendición se convierte en maldición.

Por eso esta crisis pone en tela de juicio el desarrollo moderno (que también los pobres pueden querer aspirar, porque es un desarrollo que deslumbra). La crítica a la modernidad no tiene que ver con afanes culturalistas, afirmaciones de la diversidad, etc., sino de juicios de realidad que interpelan a la humanidad toda: en cinco siglos se ha venido desarrollando un proyecto exclusivista del 20% rico del mundo, en desmedro y a costa, no sólo de la humanidad, sino del planeta mismo. Por eso el grito es unificado (y los empobrecidos del primer mundo se suman a ello) y reclama un nuevo orden mundial, que remedie el desorden actual y apueste por alternativas sostenibles que hagan posible un mundo en el que quepan todos. Un “mundo sin alternativas” es un mundo sin futuro; sólo un pensamiento decadente, como el neoliberal, podía haber postulado semejante clase de mundo. Lo caduco del pensamiento del norte consiste en su carencia de utopías, la

opulencia genera el conservadurismo, por eso el pensamiento que produce es profundamente conservador. La historia ya abandonó al norte, la historia ahora pertenece al sur. El espíritu del nuevo tiempo está anidando en el sur.

Pero la tendencia conservadora es lo que aún pervive y se rearticula a nivel también mundial, sobre todo, cosa paradójica, entre los jóvenes (por eso no es raro que los contingentes activos de resistencia en Venezuela sean juveniles, los cautivos de los medios). Esta tendencia se reproduce también entre los pobres, pues no sólo los ricos son conservadores, también suelen serlo los pobres, sobre todo aquellos que han conocido, de algún modo, la riqueza. El deslumbre de la riqueza no es anodino; por eso, el temple del pobre no se encuentra tanto en su capacidad de lucha sino en su disposición revolucionaria; se puede luchar para ser rico también, pero para ser rico se debe producir nuevos pobres. Es el drama de las revoluciones burguesas; luchan contra el poder feudal abanderando los más grandes ideales, para después traicionarlos y reproducir aquello contra lo cual habían luchado. Entonces, la pregunta no es mera retórica, y apunta a la reflexión exhaustiva del sujeto que constituye la esperanza de esta lucha global.

En la lucha, lo que primero se construye, no son las trincheras defensivas, sino el potencial de disponibilidad del sujeto; esto quiere decir: que toda lucha física presupone una lucha espiritual (por eso, a una guerra se llega con lo que se es, pero también con lo que no se es, es decir, si hay potencial de disponibilidad, la concurrencia es exitosa, de lo contrario, lo que se produce es desagregación; si la disponibilidad no asiste como un todo unificado, el todo se diluye, la derrota acontece porque se ha concurrido de modo derrotado). Cuando los objetivos de la lucha rebasan lo estrictamente humano, el ámbito espiritual se hace más necesario: el espíritu no es algo ajeno a la política sino su forma más acabada. Luchar por la vida, en sentido eminente, requiere de una disponibilidad trascendental; no se trata de una lucha particularista sino de una lucha que tiene que ver con el todo de la vida. Esto produce, necesariamente, una vision holista de la lucha misma, porque si la vida no está escindida o dividida, nuestras luchas tampoco lo están, y todas, si son luchas honestas de liberación, no pueden andar extraviadas sino reunidas. Lo sustancial de la “Cumbre de los Pueblos sobre el Cambio Climático”, más allá de los contenidos expresados, está en el hecho mismo del potencial de disponibilidad del sujeto que emerge, como momento constitutivo de un poder de interpelación global; productor de un nuevo sentido común, que sea capaz de cuestionar y sustituir las creencias moderno-occidentales por un nuevo horizonte universal de justicia, amplificada ahora a la naturaleza.

Por eso la esperanza no proviene de los países ricos sino de las víctimas de un desarrollo que socava, no sólo sus vidas, sino la vida del planeta mismo. Los países ricos se encuentran en el ojo de la tormenta de una crisis que provocaron las instituciones que ellos mismos crearon; el supuesto conocimiento infalible que produjeron no pudo prever la crisis financiera, es más, una vez desatada la crisis, no saben cómo hacerle frente. El conocimiento que sostienen a sus instituciones no es pertinente para pensar una crisis de semejante magnitud, menos para hallarle soluciones. Ese conocimiento no descubre estos problemas, más bien los encubre. Por eso responden de modo ciego. Lo mismo pasa con la crisis climática. La apuesta de los países ricos sólo apunta al fracaso de la humanidad. Si el ser humano es el centro de todo lo que conocemos como vida, la modernidad ha corrompido ese nuestro lugar, al hacer de aquello un privilegio y no una responsabilidad.

Detrás de todas las estratagemas que arguye el primer mundo para deslindar responsabilidades, se encuentran un conjunto de creencias, a las cuales, no quieren ni saben cómo renunciar. Una de esas creencias irrenunciables es el desarrollo. Los efectos negativos de ese desarrollo los han padecido, desde hace cinco siglos, la humanidad y el planeta entero. La idea de ese desarrollo proviene, decíamos, de la formulación científica del “progreso infinito”. Sobre esta idea se levanta la ciencia moderna y, como postulado económico, el capitalismo. Observemos de nuevo la falacia en que incurre este postulado de la ciencia moderna: un progreso infinito supone recursos también infinitos; ahora bien, ¿son la humanidad y la naturaleza infinitos? El postulado del “progreso infinito” es producto de teoría, pero empíricamente no hay nada que pueda sostener proyecciones infinitas; es decir, es una pura ilusión, no es realista. La modernidad no es nada realista, es más ilusoria de lo que ella se imagina.

En su lucha contra la teología medieval, de modo inconsciente, adoptó sus ilusiones como delirios; fue cuando empezó a prometer todo aquello que prometía la iglesia, de ese modo se convirtió en la nueva idolatría. Bajó el cielo medieval y lo proyectó, como realizable, en términos de futuro; todo sería posible en el tiempo venidero, hasta la inmortalidad. La era de la tecnología moderna nació con esa ilusión. Por eso empezó su camino de modo ciego; teniendo por norte el infinito, ya no fue posible ver lo finito de la condición humana y de la naturaleza. La naturaleza había sido degradada cualitativamente; ahora sólo importaba como objeto: espacio plano, homogéneo e infinito (de nada servía saber que la tierra era redonda, pues para la ciencia seguía siendo plana). La matematización de la realidad terminó por reducir la vida del planeta a un conjunto de cifras, en rojo y negro, ganancias y pérdidas, de una contabilidad que se movía en la ilusión de la infinitud.

Aparecen las nociones de crecimiento, acumulación, desarrollo etc., y todas ellas con la ilusión del “progreso infinito”. La economía se encargó de sistematizar este marco categorial. Entonces, el sistema económico que aparece, el capitalismo, no es el fondo de la cuestión. El capitalismo es la determinación económica de una racionalidad que subyace a esta economía. Para que la economía aparezca, ya no como ciencia de la producción de los medios de vida, sino como ciencia de los negocios, debe operarse previamente un concepto de ciencia pertinente a esta transformación. Porque lo que sistematiza la economía capitalista, decíamos, es una determinada acción racional, la cual presupone siempre una racionalidad que es, en definitiva, la que digita la lógica con la cual es posible hablar del sistema económico del capital. Quien pone el dedo en la llaga y dice con su nombre propio lo que significa esta acción racional, es Franz Hinkelammert. Se trata de una acción racional con arreglo a la codicia. La codicia es destructiva porque pervierte hasta la justicia, por eso se trata de una codicia que se hace en cumplimiento de la ley; el propio concepto de ley que desarrolla la modernidad (que dice que es ridículo otorgarle derechos a quien no puede reclamarlos), no es nada más que la expresión jurídica de la codicia como regulador de la existencia. Por eso constituye el principio de vida del capitalismo.

No se trata de la codicia como envidia común y pedestre sino de la codicia convertida en forma de vida, que tiene en la ley a su garante normativo. No codiciar se convierte en algo subversivo; no codiciar significa ver al otro como prójimo y no como medio para la maximización de la codicia. En ese sentido, la ley con arreglo también a la codicia entra en contradicción con el amor al prójimo; desde la codicia el otro deja de ser sujeto, por tanto, deja de ser mi prójimo. Por eso los Bancos tienen a la policía para desalojar a la gente de sus casas y las entidades financieras mundiales a los gobiernos para reprimir al pueblo que no acepta ajustes estructurales (despidos, congelamiento de salarios, privatización de salud y educación, etc.).

El “greed is good” es, por decirlo de algún modo, el momento originario de un apetito hecho forma de vida, sistematizado de modo científico, y efectivizado (en cuanto dominación real) como economía política a nivel global. Pero en una acción racional con arreglo a la codicia, no basta que la codicia sea buena sino que, como principio de vida, debe ser lo divino, por eso, lo que es bueno para mí (así piensa el fetichista), es el ídolo al cual me inclino: “greed is God”. El principio de vida del capitalismo se transforma en el ídolo moderno; por eso el senador norteamericano Phil Gramm (además de vicepresidente del UBS Investment Bank) llamaba a Wall Street “holy place”, Bush padre recibía la bendición del pastor Billy Graham antes de invadir Irak, y cuando baby Bush decía “God is with us”, en realidad decía, “greed is with us”, la codicia, el “greed”, estaba con ellos.

Por eso se trata de una racionalidad irracional, de una acción racional que se vuelve acción irracional y produce, también, una ética de la irresponsabilidad. Si en el fondo del desarrollo moderno se encuentra esta racionalidad irracional, que produce una acción racional con arreglo a la codicia que, cuando se hace criterio de toda acción, produce el suicidio colectivo global, entonces tiene sentido hacernos la pregunta acerca del desarrollo moderno. Porque si, en última instancia, la aspiración de los países pobres sigue siendo un tipo de desarrollo semejante, entonces entramos en auto-contradicción: nos liberamos no para ser libres sino para ser ricos (por ejemplo, exportar a toda costa, porque los ricos del primer mundo pagan mejor que nuestros propios pueblos pobres). La liberación produce una nueva dominación. Europa cae en esa aporía. Padece centenariamente el dominio imperial romano y, sin embargo, su única aspiración consistirá en ser como Roma. La dominación fue tan efectiva que logró anular una subjetividad libre, y lo que produjo, fue el remedo de su condición, hasta en la decadencia. Es el complejo del dominado: admira tanto a su dominador que a lo único que aspira es a ser como él. La conquista del Nuevo Mundo le ofreció a Europa la posibilidad de efectivizar aquella aspiración; que es a lo que aspira alguien que no es libre: a dominar.

El señorío que despliega como constitución de su subjetividad se hace a costa de desconstituir la subjetividad del indio. El señorío que era cualidad divina y luego real, es asaltada por la codicia como principio de vida de los segundones; por eso llegan a estas tierras queriendo ser todos señores a costa de los indígenas, a quienes ven como sus vasallos naturales, tolerados sólo como servidumbre. Por eso la reacción es furibunda cuando su servidumbre se alza y hace gobierno y ahora habla en nombre de la naturaleza, en términos de Madre. Su respuesta es ridiculizar al indio insolente, no tolera el atrevimiento mayor: decir la verdad. Cuando la verdad no la dicen los cuerdos, tienen que decirla los locos; que es el modo como el sistema-mundo trata a quien dice la verdad. Ya en el principio ridiculizaron a Noé; es el modo como se muestra el temple del que habla con la verdad: primero se burlan de uno, luego se ríen, después de callan, y al final le siguen. Quienes al final quedan en ridículo son otros.

Si la cumbre levantó la irascible respuesta de los medios, es porque significa que otro mundo no sólo es posible sino más necesario que nunca, y esa conciencia es lo que destapa la mentira de la propaganda imperial. El desarrollo moderno ha producido ese veneno potencial que se llama coca cola, que es uno de los mayores causantes de diabetes en el mundo; así como ha logrado la producción acelerada de pollos (y toda producción pecuaria) en apenas tres meses, a base de hormonas que le hacen crecer e inflar de modo antinatural, además del hacinamiento cruel que sufren como potencial colérico transmitido a su propia carne (que se convierte en nuestro alimento diario). Ese tipo de producción está provocando todo tipo de enfermedades y trastornos. Otro de los logros del desarrollo moderno. Por eso preguntamos: ¿debemos llamar a eso desarrollo?

50% de emisión de gases de efecto invernadero proviene de la agroindustria, pero nuestras propias costumbres alimenticias sostienen a esa industria. La recomendación del presidente Evo es entonces cierta: dejemos los platos desechables y volvamos a los platos de barro; es decir, abandonemos lo artificial, la alternativa es volver a lo natural, porque somos naturaleza y, así como la naturaleza está diseñada con equilibrio, no hacemos una vida digna produciendo el desequilibrio. La riqueza seduce porque no hay verdad en ella, todo lo falso necesita de la seducción para conquistarnos; en realidad no se necesita demasiado para ser feliz, por eso se dice que el verdadero rico no es quien más tiene sino quien menos necesita. El “sumaj q’amaña” o vivir bien, parece ser la respuesta a esta crisis global, donde la lógica del dar se traduce, en praxis política, como servicio comunitario; el que aspira a ser señor no le gusta servir a los demás, en su lógica, el servicio es algo humillante, pero el servirse de los demás es algo meritorio, porque si en la lógica de la codicia, el otro desaparece como sujeto, como persona y como prójimo, ¿qué sentido tiene servir a quien le he despojado de su humanidad? Por eso, la forma de vida moderna no es vida, incluso para los beneficiados del norte, por eso su vida no es digna de ejemplo. Por eso volvemos a la pregunta: ¿deberemos seguir llamándoles desarrollados?

La Paz, Bolivia, 25 de abril de 2010

Rafael Bautista S.

Autor de “PENSAR BOLIVIA: DEL ESTADO COLONIAL AL ESTADO PLURINACIONAL”

rincón ediciones

rafaelcorso@yahoo.com

Los falsos debates mediáticos

Posted in MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y POLITICA,Uncategorized par colectivoboliviano sur 27 avril, 2010

Por Gisela López Rivas *

La prensa boliviana, sobre todo la televisiva, con hincapié en la masiva, ya lleva más de 15 días con el falso debate matemático para demostrar que el MAS –sobre todo Evo Morales- perdió en las elecciones del 4 de abril. El jueguito del millón de votos menos que obtuvo el MAS es el argumento más utilizando por los periodistas y grandes analistas mediáticos empeñados en hacer ver como perdedor al líder más popular de la historia boliviana.

La obsesión anti-Evo los ha enceguecido a tal grado que siguen sumando y restando en los set de televisión para convencer al ciudadano-soberano, que Evo perdió. Millón más, millón menos, el partido del Presidente ha consolidado 6 de las 9 gobernaciones en Bolivia, número de lejos superior en relación a la anterior y primera elección de prefectos.

Como la idea es forzar el análisis para que Evo aparezca perdedor, comparan los resultados electorales del 4 de abril con los de diciembre del año pasado, cuando no elegimos ni prefecto ni gobernador, sino PRESIDENTE. Cuando elegimos prefecto fue en 2005, elecciones en las que el MAS resultó minoría con sólo 3 prefecturas (Chuquisaca, Oruro y Potosí) frente a una oposición que acaparó las de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Beni y Pando y de esa elección parió la “media luna”. Cinco años después, en 2010, la “media luna” no existe, a pesar de que se quiere hacer ver al MAS y a Evo como los grandes perdedores.

En todo caso, la comparación matemática podría extenderse máximo hasta el año 2008, cuando se realizó el Referéndum Revocatorio y se puso a prueba del voto ciudadano a los prefectos del país y al mismo Presidente. Dejemos de lado la comparación de los votos de Evo Morales y sigamos comparando las realidades políticas departamentales que, matemáticamente también, demuestran la pérdida de poder de la oposición, ya que en agosto de 2008 el pueblo les revocó a los prefectos de La Paz y Cochabamba.

El jueguito del millón de votos menos es un blef mediático, distractivo y superficial, ya que ese millón que supuestamente perdió Evo entre diciembre de 2009 y abril de 2010 también lo ganó en la comparación real de las dos únicas elecciones departamentales, primero para prefectos y luego para gobernadores, que hemos tenido en la historia boliviana.

Es tan desesperada la posición periodística-mediática por demostrar que el 4 de abril Evo perdió que se ha empezado a inflar resultados de otras organizaciones políticas, como la del MSM, ante la ratificada desaparición de los partidos políticos tradicionales. La desesperación les lleva a plantear candidaturas presidenciales sobre caudales electorales irrisorios y liderazgos cansados. Es decir, nada nuevo, sino más de lo mismo, de los que antes se aliaron con otros gobiernos como el de Carlos Mesa, luego con el mismo MAS y ahora, los medios y la prensa, los exhiben como “alternativos”.

Algo, cualquier cosa, hay que inventar para desinflar ese fenómeno político que se llama Evo.

Achacachi, que hasta hace poco nomás, estos mismos medios de comunicación y este mismo periodismo estigmatizó como “un pueblo de carniceros” y mostró repetidas veces cómo degollaban un perro, hoy lo muestran como el ejemplo de la rebelión contra Evo. Ahora, Achacachi “es un pueblo democrático” y “se ha liberado del dedazo”.

Programas de televisión extensos se dedican a esta “forma” de hacer periodismo que raya en la superficialidad insultante de este noble oficio que, en Bolivia y el mundo entero, ha perdido precisamente esa cualidad: la nobleza.

Hasta ayer, la cantaleta mediática era el millón de votos menos del Presidente. A partir de hoy es la “mesa 18” de uno de los eventos más importantes del planeta, aquella mesa que no aparece en la lista oficial, aquella que, como en todo evento internacional de esta naturaleza, siempre se instala, al margen de lo oficial, pero con mucha riqueza, con mucha convicción, con demasiado compromiso, etc. Puede ser la 18, 19, 20 o más. Todas las que sean necesarias para presionar para que el planeta no siga siendo destruido. Pero el periodismo no cuadra en la intencionalidad de esa política de los luchadores de siempre que montan mesas extraoficiales, contracumbres, etc. para visibilizar posiciones ciudadanas que, en la mayoría de veces, no está en las agendas oficiales.

No sé si por ignorancia o por línea política, el periodismo no comprende que pueblos como Achacachi, donde perdió el MAS, o Charagua, donde sucedió lo mismo, no son –precisamente- orgánicos militantes del partido de Gobierno para votar siempre por él. Han sido, y está visto que seguirán siendo, ALIADOS coyunturales de un liderazgo con el que, en determinadas etapas, se identifican y se unen, pero en otras se distancian y hasta lo cuestionan. Hecho que, desde nuestro punto de vista, es saludable en la democracia.

Lo que pasó en Achacachi, Charagua y otras comunidades indígenas donde el MAS no ganó este abril, es una prueba más de la autonomía que tienen estos pueblos de tomar decisiones al margen de cualquier consigna partidista. Es una prueba más para desbaratar esa otra cantaleta mediática de que el MAS y/o el Presidente “maneja a sus movimientos sociales”.

Y lo que está debatiendo el sistema mediático, en valiosísimos espacios, millonarios minutos y costosos rollos de papel, son trivialidades periodísticas de la superficialidad de la política. El fondo de este proceso es otro, vinculado –por ejemplo- a la autonomía que están ejerciendo los pueblos y que gana terreno silenciosamente. Pero el periodismo no lo entiende. No se han tomado la molestia, por ejemplo, de analizar el hecho histórico de que cinco indígenas del departamento cruceño estarán presentes en la Asamblea Departamental para tomar decisiones políticas a favor de la región y de sus intereses comunitarios, comunidades que incluso son vulnerables de desaparecer y ahora, gracias a este gran avance democrático, les permitirá tener la oportunidad de “salvarse”, si es que lo hacen bien, por supuesto. Esa presencia indígena en los legislativos departamentales se extiende también en otras regiones.

La crítica, la autocrítica y el análisis están ausentes de las pantallas y de los diarios. La mayoría está siendo utilizada para lanzar los misiles contra el “perdedor” que, en realidad, sigue siendo el ganador.

*Periodista

giselalopezrivas@yahoo.es

Publicado en el blog de Omar Quiroga. http://omarquiroga.blogspot.com/

Acuerdo de los pueblos

Posted in MEDIOAMBIENTE,Pueblos indígenas,Uncategorized par colectivoboliviano sur 24 avril, 2010

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro.
De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado « Entendimiento de Copenhague » existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Asimismo se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados « más desarrollados », en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.

El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma.

Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son.

El capitalismo requiere una potente industria militar para su proceso de acumulación y el control de territorios y recursos naturales, reprimiendo la resistencia de los pueblos. Se trata de un sistema imperialista de colonización del planeta.

La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.

Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos.

Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de ?Vivir Bien?, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual.

Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de:

* armonía y equilibrio entre todos y con todo

* complementariedad, solidaridad, y equidad

* bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la Madre Tierra

* respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos

* reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene

* eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo

* paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.

El modelo que propugnamos no es de desarrollo destructivo ni ilimitado. Los países necesitan producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades fundamentales de su población, pero de ninguna manera pueden continuar por este camino de desarrollo en el cual los países más ricos tienen una huella ecológica 5 veces más grande de lo que el planeta es capaz de soportar. En la actualidad ya se ha excedido en más de un 30% la capacidad del planeta para regenerarse. A este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarían 2 planetas para el 2030.

En un sistema interdependiente del cual los seres humanos somos uno de sus componentes no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio en todo el sistema. Para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra.

Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:

* Derecho a la vida y a existir;

* Derecho a ser respetada;

* Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;

* Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;

* Derecho al agua como fuente de vida;

* Derecho al aire limpio;

* Derecho a la salud integral;

* Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;

* Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.

* Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.

La visión compartida es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para hacer efectivo el Artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que determina ?la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático?. Nuestra visión es, sobre la base del principio de las responsabilidades históricas comunes pero diferenciadas, exigir que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones que permitan retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C.

Enfatizando la necesidad de acción urgente para lograr esta visión, y con el apoyo de los pueblos, movimientos y países, los países desarrollados deberán comprometerse con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo, manteniendo nuestra visión a favor del equilibrio del sistema climático de la Tierra, de acuerdo al objetivo último de la Convención.

La « visión compartida » para la « Acción Cooperativa a Largo Plazo » no debe reducirse en la negociación de cambio climático a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.

Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático, asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:

* Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción de sus emisiones.

* Asuman los costos y las necesidades de transferencia de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.

* Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.

* Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones.

* Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.

El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa ? es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.

Deploramos el intento de un grupo de países de anular el Protocolo de Kioto el único instrumento legalmente vinculante específico para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.

Advertimos al mundo que no obstante estar obligados legalmente las emisiones de los países desarrollados en lugar de reducir, crecieron en un 11,2% entre 1990 y 2007.

Estados Unidos a causa del consumo ilimitado aumentó sus emisiones de GEI en 16,8% durante el periodo 1990 al 2007, emitiendo como promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana.

Rechazamos de manera absoluta el ilegitimo « Entendimiento de Copenhague? », que permite a estos países desarrollados ofertar reducciones insuficientes de gases de efecto invernadero, basadas en compromisos voluntarios e individuales, que violan la integridad ambiental de la Madre Tierra conduciéndonos a un aumento de alrededor de 4ºC.

La próxima Conferencia sobre Cambio Climático a realizarse a fines de año en México debe aprobar la enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero.

Requerimos establecer primero una meta para el conjunto de los países desarrollados para luego realizar la asignación individual para cada país desarrollado en el marco de una comparación de esfuerzos entre cada uno de ellos, manteniendo así el sistema del Protocolo de Kioto para las reducciones de las emisiones.

Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.

Los pueblos tenemos los mismos derechos de protección ante los impactos del cambio climático y rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación a los impactos provocados por las emisiones históricas de los países desarrollados, quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Nos vemos forzados a enfrentar los impactos del cambio climático, considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestarlos, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto.

Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.

El « Entendimiento de Copenhague » impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los pueblos y pretende extorsionar a los países en desarrollo condicionando el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. Adicionalmente se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.

El inmenso desafío que enfrentamos como humanidad para detener el calentamiento global y enfriar el planeta sólo se logrará llevando adelante una profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo.

El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro.

El agro negocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. Sus herramientas tecnológicas, comerciales y políticas no hacen más que profundizar la crisis climática e incrementar el hambre en el planeta. Por esta razón rechazamos los Tratados de Libre Comercio y Acuerdos de Asociación y toda forma de aplicación de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre la vida, los paquetes tecnológicos actuales (agroquímicos, transgénicos) y aquellos que se ofrecen como falsas soluciones (agrocombustibles, geoingeniería, nanotecnología, tecnología Terminator y similares) que únicamente agudizarán la crisis actual.

Al mismo tiempo denunciamos como este modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus territorios, impidiendo la Soberanía Alimentaria y profundizando la crisis socioambiental.

Exigimos reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua y apoyamos la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental.

La definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas debe ser plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones de cambio climático. La mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales.

Condenamos los mecanismos de mercado, como el mecanismo de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) y sus versiones   y   , que está violando la soberanía de los Pueblos y su derecho al consentimiento libre, previo e informado, así como a la soberanía de Estados nacionales, y viola los derechos, usos y costumbres de los Pueblos y los Derechos de la Naturaleza.

Los países contaminadores están obligados a transferir de manera directa los recursos económicos y tecnológicos para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas, en favor de los pueblos y estructuras orgánicas ancestrales indígenas, originarias, campesinas. Esto deberá ser una compensación directa y adicional a las fuentes de financiamiento comprometidas por los países desarrollados, fuera del mercado de carbono y nunca sirviendo como las compensaciones de carbono (offsets). Demandamos a los países a detener las iniciativas locales en bosques y selvas basados en mecanismos de mercado y que proponen resultados inexistentes y condicionados. Exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona. Los gobiernos deben eliminar las concesiones forestales y apoyar la conservación del petróleo bajo la tierra y que se detenga urgentemente la explotación de hidrocarburos en las selvas.

Exigimos a los Estados que reconozcan, respeten y garanticen la efectiva aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los desafíos planteados por el cambio climático. En especial, demandamos a los Estados a que reconozcan jurídicamente la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático.

Demandamos la plena y efectiva aplicación del derecho a la consulta, la participación y el consentimiento previo, libre e informado de los Pueblos Indígenas en todos los procesos de negociación así como en el diseño e implementación de las medidas relativas al cambio climático.

En la actualidad la degradación medioambiental y el cambio climático alcanzarán niveles críticos, siendo una de las principales consecuencias la migración interna así como internacional. Según algunas proyecciones en 1995 existían alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, al presente se estima en 50 millones y las proyecciones para el año 2050 son de 200 a 1000 millones de personas que serán desplazadas por situaciones derivadas del cambio climático. Los países desarrollados deben asumir la responsabilidad sobre los migrantes climáticos, acogiéndolos en sus territorios y reconociendo sus derechos fundamentales, a través de la firma de convenios internacionales que contemplen la definición de migrante climático para que todos los Estados acaten sus determinaciones.

Constituir un Tribunal Internacional de Conciencia para denunciar, hacer visible, documentar, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos de los(s) migrantes, refugiados(as) y desplazados en los países de origen, tránsito y destino, identificando claramente las responsabilidades de los Estados, compañías y otros actores.

El financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos. Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Esto es viable tomando en cuenta que gastan un monto similar en defensa nacional y destinaron 5 veces más para rescatar bancos y especuladores en quiebra, lo que cuestiona seriamente sus prioridades mundiales y su voluntad política. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía nacional ni la autodeterminación de las comunidades y grupos más afectados.

En vista de la ineficiencia del mecanismo actual, en la Conferencia de México se debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países Anexo 1.

Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990 ? 2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado.

El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, esto no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.

La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.

Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de gases de efecto invernadero.

Es imprescindible exigir el cumplimento de los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático respecto al desarrollo y transferencia de tecnología, así como rechazar la ?vitrina tecnológica? propuesta por países desarrollados que solamente comercializan la tecnología. Es fundamental establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. De igual manera es fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.

El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Es deber de los países desarrollados compartir su tecnología con países en desarrollo, crear centros de investigación para la creación de tecnologías e innovaciones propias, así como defender e impulsar su desarrollo y aplicación para el vivir bien. El mundo debe recuperar, aprender, reaprender los principios y enfoques del legado ancestral de sus pueblos originarios para detener la destrucción del planeta, así como los conocimientos y prácticas ancestrales y recuperación de la espiritualidad en la reinserción del vivir bien juntamente con la Madre Tierra.

Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambientales que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático.

Respaldar a los Estados que presenten demandas en la Corte Internacional de Justicia contra los países desarrollados que no cumplen con sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto incluyendo sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero.

Instamos a los pueblos a proponer y promover una profunda reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que todos sus Estados miembros cumplan las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental.

El futuro de la humanidad está en peligro y no podemos aceptar que un grupo de gobernantes de países desarrollados quieran definir por todos los países como lo intentaron hacer infructuosamente en la Conferencia de las Partes de Copenhague. Esta decisión nos compete a todos los pueblos. Por eso es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.

El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.

Con el fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente « Acuerdo de los Pueblos » llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial.

Con tal propósito, adoptamos el plan de acción mundial adjunto para que en México los países desarrollados del Anexo 1 respeten el marco legal vigente y reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % y se asuman las diferentes propuestas contenidas en este Acuerdo.

Finalmente, acordamos realizar la 2ª Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en el 2011 como parte de este proceso de construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y para reaccionar frente a los resultados de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará a fines de año en Cancún, México.

BOLPRESS, 24 de abril de 2010

A más de un año de la matanza de Pando: Contra la impunidad

Posted in Uncategorized par colectivoboliviano sur 4 décembre, 2009

Un documental sobre la matanza des campesinos que se dirigían pacíficamente a una marcha. El autor intelectual de estos hechos de lesa humanidad sigue encarcelado en San Pedro pero sin proceso. Y acorde con las chicanas del fuero nacional, don Leo es candidato a la vicepresidencia. Los delirios de la justicia boliviana.

Plato, caneco y cuchara

Fronteras endiabladas 


Posted in Uncategorized par colectivoboliviano sur 23 août, 2009


Xavier Albó *

La china supay peruana Karen Schwarz – nombre por cierto muy andino – ha provocado un debate que muestra cuán viscerales siguen siendo nuestros sentimientos nacionalistas y cuán movilizadores son los símbolos.

Por una carambola, ha sido también la ocasión para que la noche en que escribo esas líneas, todos hayamos gozado de un bellísimo y concurrido festival en la plaza Murillo de La Paz, cuyos acordes de bandas todavía siguen resonando cerca de mi ventana. Gracias, Karen, por habernos propiciado “sin querer queriendo” ese hermoso espectáculo, lleno de alegría popular, fervor patriótico y sentido de unidad nacional.

¿Quién tiene razón en esa controversia sobre los orígenes nacionales de ese baile? He buscado “diablada” en Google de internet y descubro que el debate ya está en Wikipedia, que sintetiza datos y argumentos de los tres países andinos: el Carnaval de Oruro, la Candelaria Puno y la fiesta de La Tirana cerca de Iquique. La musicóloga Julia Elena Fortún remontaba sus orígenes ¡incluso al pueblo catalán de Castelltersol!

Pero todo ello puede llevar a conclusiones irrelevantes y falaces, porque dondequiera que se hable de diablos, dentro o fuera de las tradiciones cristianas, es natural que éstos se incorporen también al folklore y danzas, haya o no relación histórica entre esas múltiples celebraciones.

En el actual debate sobre si se trata de algo “boliviano” o “peruano”, hay además un burdo anacronismo, pues bailes coloniales asociados a la alegoría del ángel y los siete pecados capitales y con autos sacramentales ya existían desde antes de que esos países se diferenciaran como repúblicas independientes. Algunos arguyen que es algo “peruano” porque los jesuitas ya tenían algo así en sus célebres doctrinas de Juli, la “Roma del altiplano”. Pero en aquellos tiempos Juli y todo Puno eran a la vez parte del obispado de La Paz y de Charcas y del virreinato de Lima sin esas fronteras estatales que hoy rasgan en tres pedazos el territorio aymara que tanta cultura e historia común comparte.

Nuestra diablada orureña tiene, por otra parte, características que la arraigan en tradiciones mucho más hondas tanto históricas como culturales, religiosas y hasta socio-políticas. El diablo es también Wari, divinidad del mundo de abajo y adentro en la que están también los orígenes del Tío o dueño de la mina, al que los mineros rinden culto para que les dé la veta y no provoque accidentes. Todo ello forma parte de los orígenes míticos de Oruro, junto con las hormigas, el sapo y la víbora, tan presentes en las máscaras de esos diablos que inspiran más alegría que miedo.

En ese contexto sincrético andino cristiano, la emergencia de miles de diablos danzantes en tiempos de Carnaval expresa además lo que Wachtel caracterizó como “la visión de los vencidos”. Los oprimidos del interior de la mina salen a la luz y se apoderan de toda la ciudad, hechos unos diablos que saltan a la vez como ángeles y como sapos que nos traen el agua.

Sólo en las últimas décadas se han añadido los conjuntos de diablas, antes reducidas a algunas pocas china supay abriendo la marcha de los hombres diablo.

Lo único que hoy estorba en todas esas celebraciones comunes de Oruro, Puno e Iquique son esas fronteras que nos hacen sentir distintos y hasta enemigos, por culpa de intereses económicos y políticos distintos, polarizando primero a Chile vs Bolivia y Perú y, ahora, a Bolivia vs Perú, con epítetos de tono subido entre los presidentes de ambos países. Esa polarización resulta más diabólica que los diablos danzarines, tan simpáticos y seductores.

Si no fuera por ello, lo obvio sería que todos nos alegráramos por compartir ese común patrimonio histórico, cultural y religioso, que tanto puede acercar el occidente boliviano con el sur del Perú y norte de Chile. En el pasado reciente ha habido ya visitas fraternas de la diablada por los tres países. Valdría la pena continuarlas e incrementarlas en las tres direcciones de ese triángulo tri-estatal. ¡Lindo sería que en las celebraciones de cada país bailaran regularmente siquiera algunas de las diabladas de los otros!

Que lo estético y lo festivo, con toda su carga simbólica y religiosa, contribuya más bien a distensionar nuestras relaciones y facilite un mayor entendimiento por encima de esos otros intereses.

*Xavier Albó
es antropólogo lingüista y jesuita

La Razón, Edición Digital, Domingo, 23 de agosto de 2009

MENSAJE DE EVO MORALES A LOS BOLIVIANOS EN EL EXTERIOR

Posted in Uncategorized par colectivoboliviano sur 7 août, 2009

El presidente del Estado Plurinacional Evo Morales dirigió un mensaje  el 6 de agosto, día de la independencia, a los  bolivianos que residen en el exterior del país. El presidente Evo Morale Ayma se dirigió a los bolivianos agradeciéndoles además por la contribución a la economía nacional.

Collectif d’Information sur la Bolivie Montréal

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